martes, 28 mayo 2024

Daños en el pecho y el cerebro de los militares: las consecuencias del sistema EIMOS comprado por Margarita Robles

El Ministerio de Defensa de Margarita Robles adquiría, hace menos de un año, hasta cuatro sistemas de mortero embarcado Dual Eimos a la actual empresa alemana Rheinmetall Expal Munitions S.A.U. (anteriormente, la española Expal). Un sistema de portamorteros para la Infantería Marina española que, sin embargo, parece ser un «paso atrás» del ministerio en cuanto a la seguridad de los militares, que vuelven a quedar expuestos a fuego enemigo ante la imposición de estos portamorteros sobre los vehículos de combate.

Más de cuatro millones de euros. Esa es la cifra que, a finales de 2022, y tal y como apuntaba el diario infodefensa.com, invertía el Ministerio de Defensa, liderado por Margarita Robles, para la adquisición de cuatro morteros embarcados para las unidades de Infantería Marina. En concreto, se trata de cuatro sistemas de mortero Dual Eimos de 81 mm, que costarían 4.140.930 euros públicos a las arcas de Defensa.

Contrato de finales de 2022, negociado sin publicidad, al que este verano se ha sumado un segundo contrato, con las mismas características, y con un valor de más de 8.000.000 euros, también en relación a la adquisición de estos portamorteros, municiones y repuestos, así como la «formación y simulación en materia de armas de fuego». En total, más de 12 millones que se han invertido en este sistema en menos de un año. Un sistema que, sin embargo, tal y como apuntan fuentes militares a Moncloa.com, supone todo un retroceso en la seguridad de los militares que deban utilizarlo en combate.

EL PELIGRO DEL SISTEMA EIMOS PARA LOS MILITARES

Y es que, tal y como destacan estas fuentes militares, el sistema EIMOS parece tener un gran «fallo» en su aplicación en los tres ejércitos españoles: y es que se ha estipulado que estos portamorteros disparen con el mortero colocado encima del vehículo. Algo que no sólo podría hacer que el personal militar que manipule este aparato se enfrente a caídas, golpes u otras incidencias durante el ejercicio con este dispositivo, debido a la falta de espacio, sino que también hace que el riesgo de estos militares en pleno campo de batalla se incremente de forma exponencial.

Así pues, tal y como ha podido saber este diario, la ubicación del personal militar en la parte superior del vehículo para manipular el sistema EIMOS, hace que estos mismos militares sean un blanco fácil para los fracotiradores enemigos. Sin embargo, éste no es el punto que más parece preocupar a nivel interno. Y es que no sólo se debe temer por estar expuesto ante fuerzas opositoras, sino también a las propias consecuencias de la utilización del portamorteros.

«Debido al espacio reducido, los sirvientes se encuentran a menos de dos metros de la boca de fuego» explican fuentes militares a Moncloa.com. Algo que implica que, durante la manipulación de este artefacto, los militares podrían recibir «daños en el pecho y en el cerebro por la onda de boca». Una afirmación que parece estar confirmada por algunos estudios e informes de prestigio publicados acerca de este tipo de armamento.

eimos 2 Moncloa

Una exposición absoluta de los militares que estén trabajando con el sistema EIMOS que preocupa dentro de las filas de Defensa, desde donde lamentan este retroceso en la protección del militar. «Es lamentable que, después de haber logrado que los tiradores de 12.7 mm desaparezcan de la parte superior de las cabinas de los vehículos […] se dé un paso atrás con este sistema de portamortero con el personal situado en la parte más alta y completamente expuesto» aseguran.

RIESGOS ANTE LOS QUE LA ARMADA GUARDA SILENCIO

Preocupación evidente ante el riesgo personal y físico que supone el uso de este sistema de portamorteros que, sin embargo, no parece haber hecho mella en las principales administraciones dentro de Defensa. Así pues, y a pesar de que la empresa parece estar dispuesta a hacer ejercicios de prueba para disparar el mortero desde el suelo, parece que las autoridades de la Armada se han negado a ello. Repetidamente.

Una negativa de la Armada española que, sin duda, parece poner en riesgo la vida de los militares que empleen este sistema desde la parte más alta de los vehículos de combate, totalmente expuestos. Un riesgo que podría ser mucho menor en el caso de utilizar el sistema desde el suelo, protegidos con el propio vehículo, como es el caso del portamortero Alakran, menos lesivo, tanto por exposición como de consecuencias ante el disparo, para los militares que empleen este sistema.

Una realidad que podrá afectar próximamente a los tres ejércitos dependientes del Ministerio de Defensa de Margarita Robles, y que podría aumentar las muchas quejas de los miembros de las Fuerzas Armadas hacia este departamento. Y es que, mientras que los militares siguen abandonados por el departamento de Robles en cuestión de equiparación salarial o condiciones laborales, también siguen sufriendo las decisiones de los altos mandos en cuanto a la exposición y la peligrosidad que deben sufrir día a día, siendo el sistema EIMOS un riesgo más que asumir. Y, de nuevo, con la única gratificación del «trabajo bien hecho» por la patria.