¿Eres cotilla? No es algo malo y la ciencia lo respalda

Los chismes son como un humo tóxico que se extiende por buena parte de nuestros entornos sociales. Rumores, críticas y comentarios malintencionados sobre personas que no conocemos en profundidad o que no están presentes son una práctica común. ¿Por qué la gente es cotilla? ¿Qué motiva a las personas a involucrarse en esta conducta, que ha existido desde tiempos antiguos y en prácticamente todos los lugares? Si tú también hablas de los demás, no hay nada malo en ti, de hecho el chisme está en nuestros genes.

LA INFORMACIÓN ES PODER

coti Moncloa

Hablar y evaluar a alguien cuando no está presente es algo inherente a la naturaleza humana, pero hay quienes llevan esta conducta al extremo. Desde el campo de la psicología social, se sugiere que el cotilleo puede ser una forma de adquirir poder. Quienes difunden chismes y crean relatos falsos sobre otros pueden lograr una posición destacada dentro de un grupo determinado.

Según algunos estudios, dos de cada tres veces que abrimos la boca, lo hacemos para cotillear. No solo compartimos información sobre lo que ha ocurrido, lo que nos han contado o lo que creemos saber, sino que a menudo acompañamos estos comentarios con juicios morales.