Los trucos de Martín Berasategui para transformar un sencillo sandwich en una receta de lujo

El sándwich, con su simplicidad, economía, rapidez y sabor inigualable, se ha convertido en un clásico en nuestra gastronomía. Este versátil plato puede resolver tanto un desayuno apresurado como una cena reconfortante. Sin embargo, la excelencia de un sándwich no se limita únicamente a su simplicidad, ya que la calidad de los ingredientes desempeña un papel fundamental en su éxito.

UNA IDEAL DE ÉXITO MUNDIAL

porciones Moncloa

El concepto de colocar un relleno entre dos rebanadas de pan se popularizó rápidamente y se convirtió en una opción conveniente y portátil para comer, especialmente entre la alta sociedad de la época. El término «sándwich» se atribuye a esta invención del Conde de Sandwich, y desde entonces, ha evolucionado y diversificado en una amplia variedad de versiones en todo el mundo.

Así que, en resumen, el sándwich se originó en Inglaterra en el siglo XVIII, gracias a la inventiva del Conde de Sandwich, y su concepto básico de pan y relleno se ha mantenido a lo largo de los años, adaptándose a diferentes culturas y gustos culinarios.