El PNV y PSOE azuzan el miedo a Bildu tras legitimar a Otegi: «La fuga de votos es un hecho»

El PNV de Imanol Pradales, agredido con gas pimienta en la tarde de este martes, y el PSOE de Eneko Andueza pierden fuelle ante Bildu, y lo hacen a marchas forzadas en la recta final de la campaña electoral del País Vasco del próximo 21-A.

La lucha por los indecisos y Álava han sido claves hasta ahora, pero Bildu no frena la escalada, ni se da un descanso. Los abertzales tienen un fuerte tirón tras la legitimación del PSOE de Pedro Sánchez y de Santos Cerdán, con foto incluida, pero sin documento alguno. No obstante, después de esa foto, el PSOE entregó en bandeja la Alcaldía de Pamplona a Bildu con la excusa de la falta de Presupuestos de Cristina Ibarrola (UPN).

La fortaleza de Bildu pone en aprietos a PSOE y PNV, que no llegarían a sumar los 38 escaños necesarios para cerrar una mayoría en la Lehendakaritza. Los nacionalistas vascos de Andoni Ortuzar y Pradales han tratado de tapar sus vergüenzas con un ataque directo contra Bildu, olvidándose de sus escándalos, como las puertas giratorias de un exalto cargo de Íñigo Urkullu o cómo llegó a renegar de su propia naturaleza al afirmar que «no son derechas». Bildu, por su parte, reniega ser de izquierdas y se muestra como un partido independentista, como si de una opción transversal se tratara.

PEDRO SÁNCHEZ DA LA MANO AL PNV Y BILDU

Los movimientos por los indecisos y el trasvase de votos ocultos preocupan en las filas del PNV y del PSOE. Andueza, que afirmó que saldría a ganar y evitar una debacle como la acontecida en Galicia para el puño y la rosa, va camino de emular los pasos de Besteiro. Y es que, los propios votantes se niegan a aceptar que Bildu es un «cobarde» por no calificar a ETA como una banda terrorista. Nunca lo ha hecho ni tampoco va a dar el paso en plena campaña electoral. «No han engañado a nadie, salvo al PSOE que sigue dependiendo de sus votos en el Congreso de los Diputados, independientemente del resultado del 21-A», afirman fuentes cercanas a la formación.

Resulta paradójico que el PSOE critique a quien con sus votos le han dado La Moncloa

Ortuzar Guardia Civil Navarra

De hecho, las mismas fuentes increpan la hipocresía del PSOE de Andueza y Sánchez. «¿Ha cambiado en algo Bildu en los últimos meses antes o después del pacto con el PSOE?», reflexionan. «Resulta paradójico que el PSOE critique a quien con sus votos le han dado La Moncloa», han considerado.

EL TEMIDO TRASVASE DE VOTOS DEL PNV Y PSOE A BILDU

En este sentido, recuerdan el baile de votos del PSOE hacia el PNV e incluso Bildu. Así las cosas, los jetzales de Ortuzar y Pradales obtienen el 15% de votos del PSOE, pero perderían otros 10 puntos hacia Bildu, que cosecharía el 30% de Podemos y PSOE, conjuntamente. De esta forma, Bildu podría afianzar su liderazgo en el País Vasco en estas elecciones tras la legitimación directa del PSOE e indirectamente por el PNV tras los pactos de investidura y legislatura para poner y mantener a Pedro Sánchez en La Moncloa.

Tanto PNV como el PSOE se han enzarzado ahora en el discurso del miedo ante una victoria histórica de Bildu. «Los de Otegi, ese líder que no era un hombre de paz para Zapatero, se han ganado a pulso esta posición», han apuntado las fuentes consultadas. «Han arrebatado bastiones elección tras elección en los últimos años, mientras el PNV va camino de convertirse en un partido sin identidad y que solo busca el poder por el poder, con independencia de los medios utilizados», han destacado.

BILDU ESPERA GOBERNAR, PERO TAMBIÉN EL PNV

«El PNV se ha dedicado a repartirse el poder con los socialistas», han enfatizado las mismas fuentes. De esta manera, el PNV quedaría en un incómodo segundo puesto, esperando que el PSOE de Andueza obre el milagro de los 10 escaños para evitar que Bildu tuviera opciones reales de gobernar. La única forma de hacerlo sería sumando con el PNV, una mayoría absoluta que les daría cerca del 77% de los votos. «Está por ver si el PSOE consiguen ocho diputados», han considerado las mismas fuentes.

Tanto el PNV como el PSOE son los máximos responsables de esta situación. Por un lado, los nacionalistas vascos han tratado de minimizar el golpetazo de las pasadas elecciones autonómicas y generales, como si con ellos no fuera la cosa. Además, han insistido en hacer presidente a Pedro Sánchez y una vez conocido el acuerdo con Bildu, siguieron la estela en Pamplona y esperan que el PSOE no les deje caer. No obstante, Bildu venderá muy cara sus opciones. Si consigue dar el histórico ‘sorpasso’, le valdría el apoyo de PNV o PSOE, indistintamente, para gobernar. Y no, esta vez tienen ganas de alcanzar poder, como ha hecho su socio en Cataluña, con ERC.

Los de Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y Eneko Andueza han cruzado todas las líneas rojas con tal de ostentar el poder. «Acabarán teniendo un resultado pésimo en el País Vasco, como obtuvieron en Galicia», apuntan las mismas fuentes. Ahora afirman que Bildu es un «cobarde», pero solo se dirigirán en estos términos hasta el próximo domingo. Los votos del legitimado Otegi, tanto por Sánchez como también por José Luis Rodríguez Zapatero, sumarán en las votaciones sucesivas en el Congreso de los Diputados.

EL PNV Y EL VOTO DE LOS INDECISOS

El objetivo de Bildu no solo es ganar en votos, sino también en escaños al PNV, que trata de contrarrestar estos efectos adversos para los intereses nacionalistas con una estrategia del miedo contra los de Pello Otxandiano. En este sentido, avivan el pasado terrorista de algunos miembros del partido, como su líder Arnaldo Otegi.

El PP carga contra el PSOE y exige transparencia por el pacto con Bildu | Foto: Eduardo Parra / Europa Press
El PP carga contra el PSOE y exige transparencia por el pacto con Bildu | Foto: Eduardo Parra / Europa Press

No obstante, es el PNV en el que se ha inmerso en ese laberinto al pactar con el PSOE y aceptar los votos de los abertzales tanto en la moción de censura a Mariano Rajoy como en la investidura de Pedro Sánchez del pasado mes de noviembre. El PSOE no solo aceptó los votos de Bildu, sino que hubo foto con el presidente del Gobierno.

LA LEGITIMACIÓN DE BILDU POR PARTE DE PNV Y PSOE

La legitimación causó estupor en el PNV y en las filas socialistas, al considerar que se había traspasado una línea roja. Bildu no ha pedido perdón, ni tampoco tilda a ETA como una banda terrorista. Como suele ser habitual, utilizan una serie de términos para blanquear su pasado y evitar condenar expresamente los actos terroristas. Prácticamente es el mismo lenguaje que utilizan en el PSOE, quienes afirman que ETA no existe y que fue un asunto «geopolítico».

Asimismo, la campaña menos nacionalista de la historia del País Vasco ha despertado el voto a la izquierda radical tras conseguir varias medidas de calado, como la reforma laboral y la ley de vivienda, dos poderosas armas que han contentado a una buena parte del electorado de izquierdas.

En estas elecciones, donde el candidato del PNV ha sido atacado con espray de pimienta y que ha tenido que ser atendido en un hospital, los asuntos nacionalistas se han quedado fuera de la agenda política, así como los programas electorales. Tanto el PSOE, que ha blanqueado a Bildu hasta la extenuación desde su nacimiento y asegurar que ya no existe ETA, con tal de obtener el apoyo de los abertzales, como el PNV, que ha aceptado sumarse al «bloque progresista», renunciando a su identidad conservadora, para justificar su apoyo a Sánchez, han creado un gigante que será muy difícil de frenar en las urnas.

De hecho, la estrategia del PSOE de Sánchez y Zapatero pasa por asentar a los partidos nacionalistas para repartirse el poder autonómico y obtener el central a cambio de un mayor autogobierno para esas regiones. El problema para los socialistas es que las competencias son muy limitadas.

Inmanol Pradales del PNV podría ser el nuevo lehendakari, aunque necesita los votos de los socialistas vascos
Inmanol Pradales del PNV podría ser el nuevo lehendakari, aunque necesita los votos de los socialistas vascos

El PNV, por su parte, ha cambiado su discurso del árbol y las nueces. No obstante, los nacionalistas vascos han sido muy cómplices de la situación con su lenguaje ambiguo, los silencios e incluso evitar las condenas expresas, como muestran las crónicas de los años de plomo.

CUANDO EL PNV PEDÍA EVITAR LAS CONDENAS A ETA

Los nacionalistas llegaron a implantar consignas para evitar los actos de repulsa de sus propios militantes. «Determinados sectores de la bases del PNV están siendo informados de que en ningun momento tendrán que solidarizarse con gritos que pudieran sonar contra ETA o calificar a la banda de asesina o tener que censurarla», destacaba una nota fechada en los tiempos duros, cuando había más de dos atentados casi a la semana.

«Estas declaraciones -prosiguen- vienen siendo expuestas de forma reiterada ante algunos militantes del PNV que presentan ciertos escrúpulos por participar en la manifestacióin y ante cuya postura podría explicarse el viraje del que se le acusa al PNV a partir de la primera nota de condenada por los atentados que tenían lugar en el País Vasco, que fue hecha pública tras el Euskadi tras diversas acciones con el asesinato de fuerzas de orden público».

Con todo, es ahora cuando la izquierda abertzale ha logrado hacerse un hueco, mientras el PNV pierde votos como si del colapso de una tubería de la general se tratara. Solo en las últimas elecciones perdieron 150.000 votos. No obstante, con Bildu y el PNV, los nacionalistas serían una potente coalición para dinamitar el Estado de Derecho, con la exigencia de un nuevo plan Ibarretxe, el reférendum o más autogobierno, cesiones que el PSOE está dispuesto a conceder.