La regla 80/20 se ha empezado a hacer conocer cada vez más y mas, y ha ganado popularidad justo cuando muchas personas ya están cansadas de contar calorías, de vivir pendientes de la báscula y de sentir culpa cada vez que se salen mínimamente del guion. Durante años se nos vendió la idea de que cuidarse era sinónimo de restricción y sacrificio, pero la experiencia y la evidencia han demostrado que ese camino suele terminar en frustración y efecto rebote.
La farmacéutica Mar Santamaria lo explica desde un enfoque mucho más realista y fácil de sostener en el tiempo. Para ella, la regla 80/20 no es una moda ni una excusa para comer mal, sino una forma consciente de relacionarse con la comida, entender el cuerpo y recuperar eso de disfrutar sin miedo, algo que las dietas estrictas nos han quitado.
1Una forma flexible de cuidarse sin vivir a dieta
La base de la regla 80/20 es sencilla y por eso funciona; simplemente se trata de que el 80% del tiempo se prioriza una alimentación equilibrada, basada en alimentos frescos, cocina mediterránea y hábitos saludables que realmente nutren, y el 20% restante se permite flexibilidad, pequeños caprichos y momentos sociales sin culpa ni castigo posterior, algo que para muchas personas marca la diferencia entre abandonar o mantener un hábito.
Mar Santamaria insiste en que no se trata de prohibir, sino de aprender a elegir mejor. Cuando se eliminan los vetos absolutos, la ansiedad baja y el cuerpo deja de pedir con tanta urgencia aquello que siente como prohibido. Comer deja de ser una batalla diaria y pasa a convertirse en un acto mucho más consciente, donde también importa escuchar las señales de hambre y saciedad.






