La borrasca Leonardo está atravesando España con gran virulencia. Su rastro se está notando especialmente en el sur del país, con Andalucía y Extremadura entre las regiones más afectadas. Tanto la AEMET como las autoridades autonómicas —la Junta de Andalucía y la de Extremadura— han pedido a los ciudadanos que no salgan de casa y eviten desplazamientos innecesarios.
Como prueba de la gravedad de la situación, se han suspendido las clases en las enseñanzas primarias y secundarias de estas regiones debido a las fuertes lluvias y vientos, una situación que, según los meteorólogos, se extenderá hasta el domingo. Sin embargo, los responsables de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) decidieron ignorar estas medidas durante la jornada de ayer, uno de los días más críticos del temporal. Cabe recordar que esta institución es la mayor universidad pública de España, con casi 200.000 estudiantes y centros asociados en todo el país y el extranjero.

VIDAS EN PELIGRO
La situación se ha recrudecido con el temporal, provocando que muchos alumnos pasaran miedo o, directamente, no pudieran acudir a sus exámenes. Muchos estudiantes se pusieron en contacto con sus centros de referencia para informar de las dificultades de desplazamiento, pero la respuesta fue unánime: negativa a la suspensión, especialmente en las provincias de Cádiz, Cáceres, Sevilla y Badajoz.
Esta negativa ha forzado a los alumnos a elegir entre dos situaciones perjudiciales: perder la convocatoria al no poder asistir o acudir al control poniendo en riesgo su integridad física, enfrentándose a carreteras inundadas y rachas de viento extremas.
Este medio ha intentado contactar con los responsables de los centros afectados, pero ha sido imposible obtener declaraciones o, simplemente, se han negado a hablar esgrimiendo que no tienen potestad para suspender los exámenes sin la aprobación del Ministerio de Educación, una orden que nunca llegó.

TESTIMONIOS: MIEDO ENTRE LA TEMPESTAD Y LAS FUERTES LLUVIAS
Algunos estudiantes que decidieron arriesgar su vida han relatado la odisea de viajar bajo estas condiciones. Es el caso de un alumno de Andalucía que ha enviado un audio a este medio explicando cómo, en Cádiz capital, el trayecto se convirtió en una trampa a pesar de la cercanía geográfica.
El testimonio refleja la peligrosidad del viaje: «He tenido la posibilidad de coger el coche, pero también me la he jugado, porque el clima era espantoso de lluvia y viento». Con el transporte público bloqueado, el flujo de vehículos colapsó las entradas a la ciudad. «Habiendo salido con hora y media de tiempo para llegar al examen… he llegado a las 9:04 a Cádiz para recorrer solo 8 kilómetros», explica.
Aunque el margen de cortesía le permitió entrar al aula, las condiciones no eran las idóneas: «He llegado con un estrés tremendo». Además, denuncian la falta de información oficial: tras la suspensión de las pruebas el miércoles, los alumnos esperaron hasta la noche una confirmación para el jueves que nunca llegó por canales oficiales. «Nos enteramos porque una compañera envió un correo a la Secretaría… no han hecho un comunicado oficial».

CASOS DE FALTA DE FLEXIBILIDAD
La rigidez de la institución ha dejado situaciones dramáticas. Una alumna que viajaba desde Chiclana hacia la capital gaditana en plena tormenta llegó a las 9:32 horas; se le impidió la entrada por superar por solo tres minutos el límite fijado a las 9:29 horas.
La indignación es palpable entre el alumnado. «No me voy a jugar la vida por un examen», exclama tajante una alumna de la UNED en Plasencia (Cáceres). Los estudiantes coinciden en que no resulta lógico que una institución educativa exponga de esta manera a sus alumnos, ignorando las alertas de emergencia de las autoridades competentes.
La falta de una respuesta coordinada por parte de la UNED ante una emergencia climática de tal magnitud no solo ha dejado a cientos de estudiantes sin posibilidad de examinarse, sino que ha sentado un precedente preocupante sobre la prioridad de la burocracia frente a la seguridad ciudadana.
Mientras el resto de instituciones educativas cerraban sus puertas por precaución, la universidad a distancia obligaba a su alumnado a realizar desplazamientos de alto riesgo. Queda ahora en manos del Ministerio de Educación y del Rectorado de la UNED decidir si habrá una convocatoria extraordinaria para los afectados o si, por el contrario, el silencio administrativo seguirá siendo la única respuesta ante una situación que muchos ya califican de «negligencia institucional».






