Inma Cuesta vuelve a aparecer y esta vez lo hace en el centro de una historia que tiene todos los ingredientes para enganchar desde el primer momento. Lo hace junto a Álex García en una serie que juega con el misterio clásico, pero que no se toma a sí misma demasiado en serio, algo que se agradece en un género donde muchas veces todo es tensión y oscuridad. Aquí hay intriga, sí, pero también un tono ligero que hace que todo fluya con naturalidad.
La nueva apuesta, que llega con el título ‘Si es martes, es asesinato’, se presenta como uno de esos planes perfectos para desconectar y dejarse llevar. Inma Cuesta lidera un reparto que se mueve entre el suspense y el humor, en una historia que recuerda a los grandes relatos de misterio, pero con un aire actual que la hace más cercana, y al final, eso es lo que termina marcando la diferencia.
3Lisboa como escenario, Inma Cuesta y un reparto que suma
Uno de los grandes aciertos de la serie es su ambientación, pues Lisboa no es solo un fondo bonito, es casi un personaje más. Cada episodio se mueve por distintos rincones de la ciudad, desde calles estrechas hasta miradores y hoteles, creando una atmósfera que acompaña perfectamente la historia. Inma Cuesta se integra en ese entorno con naturalidad, como si siempre hubiera formado parte de ese paisaje.
A eso se suma un reparto que funciona bien en conjunto, con Álex García destacando por su capacidad para moverse entre el suspense y el tono desenfadado. La química entre los personajes es clave para que todo encaje, sobre todo en una historia donde nadie es del todo lo que parece. Con capítulos cortos y un ritmo ágil, la serie se convierte en ese tipo de propuesta que empiezas casi sin darte cuenta y terminas viendo del tirón.

