El escenario comunitario se ha convertido en el último altavoz de la profunda fractura política que atraviesa España. Tras la reciente cumbre del Partido Popular Europeo (EPP) en Bruselas, Alberto Núñez Feijóo ha lanzado una de sus ofensivas más contundentes contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que no solo ha calificado de «obstáculo» para la unidad europea, sino al que ha tildado directamente de «zombi político». Para el líder de la oposición, la gestión actual ha dejado de responder a los intereses generales para centrarse en una supervivencia personalista que, a su juicio, está alejando a España de las democracias occidentales más consolidadas.
La comparecencia de Feijóo en la capital belga estuvo marcada por una dureza dialéctica que subraya el aislamiento que, según el PP, sufre el Ejecutivo español en el seno de la Unión Europea. El dirigente gallego reclamó a Sánchez que deje de convertir la acción exterior o comunitaria en un instrumento de interés personal o partidista, enfatizando que el momento actual no requiere «ejercicios de narcisismo», sino dosis urgentes de realismo. En su argumentación, las instituciones y las naciones deben estar siempre por encima de las figuras que las presiden de forma circunstancial, algo que considera se está vulnerando sistemáticamente en la Moncloa.

UN FALLO MULTIORGÁNICO EN LA GESTIÓN
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue el análisis de la parálisis legislativa que vive el país. Feijóo calificó de «fallo multiorgánico» el hecho de que este «Gobierno zombi» haya sido incapaz de presentar ni aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en lo que va de legislatura. Según el líder del PP, esta situación es la consecuencia lógica de un Ejecutivo que carece de mayoría en el Parlamento y de los apoyos necesarios para sacar adelante sus proyectos. Asimismo, tachó de «falta de respeto a la inteligencia de los españoles» la justificación gubernamental que vincula la ausencia de cuentas públicas con el inicio de los conflictos en Irán. Para Feijóo, esto no se lo cree ni el propio presidente, sentenciando que en España no hay un Gobierno que gobierne, sino que hay un «Gobierno que okupa el gobierno, pero no gobierna».
En el ámbito internacional, el presidente del Partido Popular subrayó la importancia de la trayectoria del EPP como baluarte de paz y prosperidad durante sus 50 años de historia. Frente a lo que denomina el «oportunismo político» de Sánchez, Feijóo reivindicó que su formación dice «sí a la paz» por una profunda convicción democrática. Defendió que las soluciones a los conflictos internacionales deben pasar obligatoriamente por la negociación, la diplomacia y el diálogo, y no por la guerra. No obstante, lamentó la imagen que España proyecta actualmente, señalando que existe una «enorme preocupación» en la Unión Europea por una deriva que, según sus palabras, ha llevado al Gobierno a recibir felicitaciones y aplausos de grupos terroristas como Hezbolá o Hamás.
La política exterior española fue descrita por el líder popular como «absolutamente disparatada». Feijóo enumeró una serie de hitos que, en su opinión, han dinamitado la fiabilidad del país ante sus socios. Desde lo que denominó la «pataleta» de Sánchez en la cumbre de la OTAN hasta la «contemporización» con el régimen venezolano de Delcy Rodríguez, pasando por los conflictos arbitrarios con Argentina o la búsqueda de una confrontación directa con la administración norteamericana. Según Feijóo, da la impresión de que España está mucho más interesada en mantener buenas relaciones con la vicepresidenta venezolana que en cultivar un vínculo respetuoso con los Estados Unidos, algo que considera incompatible con los intereses de la Unión Europea y del propio Estado español.

TEMERIDAD EN LA POLÍTICA MIGRATORIA
Al abordar la crisis en Oriente Medio, Feijóo contrapuso la gestión del Ejecutivo con su propio plan de alivio económico. Criticó que el Gobierno esté «haciendo caja» con los impuestos mientras las familias y empresas sufren las consecuencias del conflicto. Aseguró que, si el Partido Popular estuviera al frente del país, el IVA de la gasolina, el gasoil, el gas y la electricidad ya habría bajado del 21 % al 10 %. Esta medida, según el líder gallego, sería una respuesta real y directa para proteger el tejido productivo y el bienestar de los ciudadanos frente a la inflación energética.
La política migratoria también ocupó un lugar central en sus declaraciones desde Bruselas. Feijóo advirtió con severidad contra la regularización masiva de inmigrantes que, según él, prepara el Ejecutivo contraviniendo la normativa europea. En un contexto de alerta antiterrorista aumentada en Oriente Medio, el presidente del PP calificó esta medida de «auténtica temeridad» por el «efecto llamada» que podría generar. Europa tiene que decir quién entra y en qué condiciones», sentenció, tras recordar que el Gobierno ha intentado imponer una regularización de cerca de un millón de personas a pesar de haber sido rechazada previamente en el Parlamento. Para Feijóo, un compromiso democrático real obligaría a Sánchez a aceptar su derrota parlamentaria y paralizar este proceso de forma inmediata.
Respecto a otras cuestiones de soberanía, como el Acuerdo UE-Gibraltar, el líder de la oposición exigió que cualquier pacto sea sometido a votación en el Congreso de los Diputados, dada su trascendencia nacional. Finalmente, Feijóo quiso cerrar la puerta a las especulaciones sobre la situación interna de otros partidos de la derecha. Calificó de «injusto y falso» que se vincule al PP con las críticas de exdirigentes de Vox hacia su propia cúpula, preguntándose retóricamente si alguien puede creer razonable responsabilizar a su partido de las decisiones o crisis internas de otra formación política. Concluyó su intervención reafirmando que, a pesar de la gestión actual, España volverá a ser un país en el que se pueda confiar, basándose en la firmeza ante las tiranías y la ambición de una Europa fuerte y unida.
