A la venta por 540.000€ el chalet de Girona donde Franco escondía sus cacerías secretas

En un pequeño pueblo del Alt Empordà, en Girona, sale a la venta por 540.000 euros la finca donde Francisco Franco organizaba cacerías discretas con la élite del régimen. La historia de esta propiedad desvela cómo se tejía el poder en la dictadura lejos de los focos, entre bosques y favores encubiertos.

¿Qué sabemos realmente de los lugares donde el franquismo ejercía su poder en la sombra? Girona, provincia tranquila del noreste catalán, guarda entre sus bosques uno de los secretos mejor preservados de la posguerra: una finca donde el régimen se perpetuaba con escopeta en mano y trato de favor como moneda de cambio.

La propiedad acaba de salir al mercado por 540.000 euros y ha reabierto un debate que España nunca termina de cerrar. No es solo una casa restaurada con vistas al Empordà: es un testigo de piedra de cómo funcionaba la red de poder del régimen más allá de los despachos oficiales.

El chalet de Girona que Franco visitaba en secreto

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La finca está ubicada en Sant Llorenç de la Muga, un municipio de apenas 200 habitantes en el Alt Empordà, a 18 kilómetros de Figueres. En esas tierras de Girona, entre bosque mediterráneo y huertos, Francisco Franco acudía a cacerías organizadas lejos de miradas públicas, según datos recogidos por El Periódico y confirmados por fuentes históricas.

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El propietario de la finca era Miquel Mateu i Pla, un hombre que acumulaba poder con discreción envidiable: primer alcalde de Barcelona tras la Guerra Civil, propietario del castillo de Peralada y pieza clave en la burguesía catalana que hizo las paces con el régimen. Fue él quien mandó construir el pabellón de caza sobre los terrenos del mas de Can Manera, adquiridos justo después de 1939.

Girona, escenario del poder franquista que nadie contó

La provincia de Girona no solo fue tierra de resistencia y memoria: también fue espacio de negociación y privilegio para quienes apoyaron al régimen. El propio Franco dejó escrito en su diario de octubre de 1954 que las cacerías eran «un pretexto para que acudan todos los amigos de los propietarios que tienen intereses», un reconocimiento explícito de que aquellos encuentros tenían más de diplomacia encubierta que de deporte.

En esos bosques del Alt Empordà de Girona se mezclaban militares, empresarios y funcionarios que llegaban a pedir favores, exenciones tributarias y permisos de importación. La finca era, en la práctica, una antesala informal del poder donde las relaciones del régimen se consolidaban lejos del protocolo oficial y sin dejar acta alguna.

Una casa restaurada que vale más de lo que parece

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Hoy, la finca se presenta en el mercado completamente remodelada: tres habitaciones dobles, dos baños con ducha, salón-comedor con chimenea, cocina con lavadero y un desván habilitado como biblioteca. La terraza con vistas sobre bosques y huertos completa una estampa rural que cualquier comprador encontraría apetecible sin conocer su historia.

El precio de 540.000 euros supera con claridad la media de la zona, situada entre los 300.000 y 400.000 euros para propiedades similares en la comarca. La singularidad histórica del inmueble explica en parte esa diferencia, aunque el anuncio de venta omite deliberadamente cualquier mención al pasado franquista de la propiedad en Girona.

El debate que reabre una venta polémica en Cataluña

La asociación ampurdanesa Gas Mountain fue la primera en difundir la noticia en redes sociales, donde las reacciones no tardaron en dividirse. Algunos usuarios exigen la demolición del inmueble y la devolución del terreno a sus propietarios anteriores a la guerra; otros defienden su conservación como testimonio histórico, siempre que se contextualice su pasado con honestidad.

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El caso se enmarca en un debate más amplio que la Ley de Memoria Histórica no ha logrado resolver del todo: qué hacer con las propiedades privadas vinculadas al franquismo que no han sido expropiadas ni señalizadas. En Girona, esta finca es un ejemplo de la tensión entre patrimonio, mercado inmobiliario y memoria colectiva que sigue sin tener una respuesta definitiva en España.

CaracterísticaDatos de la fincaContexto de la zona
Precio de venta540.000 €Media comarcal: 300.000–400.000 €
Superficie25 hectáreas de bosqueAlt Empordà, Girona
Vivienda3 hab., 2 baños, chimenea, desvánChalet de piedra restaurado
Propietario históricoMiquel Mateu i Pla (alcalde BCN 1939-45)Castillo de Peralada
Vínculo con FrancoCacerías documentadas desde 1954Diario de Franco / libro 1976

Qué futuro le espera a este patrimonio de Girona y la memoria histórica

La venta de este chalet en Girona podría convertirse en un punto de inflexión para el debate sobre el patrimonio franquista en manos privadas. La presión social y el marco legal de la memoria democrática avanzan hacia una mayor exigencia de transparencia, lo que anticipa que propiedades como esta serán cada vez más difíciles de comercializar sin contexto histórico explícito.

Para cualquier comprador o institución interesada, el consejo es claro: documentar y señalizar el pasado del inmueble no solo es una obligación ética, sino también una oportunidad de convertirlo en un recurso cultural de primer orden. Girona, con su enorme potencial turístico e histórico, tiene capacidad de sobra para transformar espacios incómodos en lugares de reflexión y conocimiento que aporten valor real a la comarca.