Alemania crea su primer regimiento de drones en 2027 con las lecciones de Ucrania

El regimiento dependerá de la 10ª División Panzer y arrancará con 300 o 350 efectivos antes de crecer hasta 600. El Ministerio de Defensa aún no ha decidido la base permanente de la unidad ni ha adjudicado los contratos de las plataformas de largo alcance.

El primer regimiento de drones de Alemania empezará a formarse en 2027 y aspira a la capacidad operativa plena en 2029. La decisión la anunció el ministro de Defensa, Boris Pistorius, el pasado 1 de octubre en el campo de maniobras de Bergen, y no es un gesto menor: Berlín convierte en estructura permanente lo que hasta ahora era experimentación dispersa.

Por qué Berlín ha tardado cuatro años en mover ficha

Pistorius habló delante de prototipos. Durante los ensayos de la Experimentalserie Land, el Ejército alemán puso a rodar sistemas aéreos no tripulados y vehículos terrestres sin tripulación, y lo hizo después de meses de intercambios operativos directos con unidades ucranianas desplegadas en el frente. Esa es la diferencia con los planes anteriores: la doctrina no sale de un informe de laboratorio, sale de cuatro años de guerra real.

Ahí está la clave. Los sistemas no tripulados causan la inmensa mayoría de las bajas en el campo de batalla ucraniano, y esa cifra ha reordenado las prioridades de la Bundeswehr. El regimiento concentrará bajo un mando único el reconocimiento, el ataque en profundidad, los vehículos terrestres no tripulados, la guerra electrónica y la defensa antidrón. La robótica terrestre, subrayó el ministro, deja de ser un complemento y pasa a ser un pilar operativo con el mismo rango que los sistemas aéreos.

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La estructura que se perfila es ambiciosa. Entre cinco y seis compañías, con una compañía interna de ensayos pensada para meter prototipos en servicio a velocidad de guerra y no a velocidad de expediente. El alcance de las misiones de ataque profundo depende, admiten desde el Ejército, de la disponibilidad de equipos comerciales: hasta 500 kilómetros, aproximadamente la distancia en línea recta entre Madrid y Barcelona. La unidad arrancará con 300 o 350 efectivos y podrá crecer hasta los 600, el tamaño de un batallón reforzado.

Para Alemania, el salto es de fondo. El país que debatió durante una década en el Parlamento si debía armar los Heron TP israelíes —y que solo los recibió armados en 2022— pone ahora el dron en el centro de su Ejército. La Zeitenwende que Olaf Scholz proclamó en febrero de 2022 tardó en traducirse en acero y doctrina. Este regimiento es la primera pieza que se parece a una respuesta institucional y no a un discurso.

Alemania no está comprando drones: está comprando una doctrina de guerra que no ha librado y que se ha escrito, con sangre ajena, en Ucrania.

El regimiento que Alemania cuelga de la 10ª División Panzer

El nuevo regimiento será un activo divisionario asignado a la 10ª División Panzer, la gran unidad que Berlín mantiene en alta disponibilidad como compromiso con la OTAN y de la que también depende la Panzerbrigade 45 desplegada en Lituania. La elección no es neutral. Alemania cuelga su unidad de drones de la formación con mayor exigencia de alistamiento, la que tendría que moverse primero si se activara el artículo 5 del Tratado de Washington.

El jefe del Estado Mayor del Ejército, el teniente general Christian Freuding, ha explicado la estrategia de doble vía: formaciones dedicadas por un lado, institucionalización del dron en toda la fuerza por otro. Al cambio de año, la Bundeswehr empezará a desplegar sistemas tácticos no tripulados en tres ramas de combate —infantería ligera, reconocimiento, y unidades acorazadas— en paralelo a la creación del regimiento. Las municiones merodeadoras, esas que orbitan hasta encontrar objetivo, están en evaluación y deberían llegar a la tropa en 2027.

Quedan flecos que no son menores. El Ministerio de Defensa alemán no ha decidido la ubicación permanente de la unidad ni ha adjudicado los contratos de las plataformas de largo alcance. Sin base y sin proveedor, la capacidad operativa plena de 2029 es un calendario, no un hecho. Y hay una dependencia incómoda en el horizonte: buena parte de los componentes críticos de los drones occidentales siguen saliendo de cadenas de suministro asiáticas.

Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

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Equilibrio de Poder

La lectura desde Washington es sencilla. La administración Trump lleva dos años repitiendo que Europa debe financiar su propia disuasión, y cada anuncio como este le sirve de argumento para no reforzar el flanco este con medios estadounidenses. Moscú, por su parte, tiene motivos para mirar con atención: un regimiento no cambia un balance estratégico, pero una Bundeswehr que institucionaliza el dron en toda su fuerza sí modifica el cálculo a medio plazo en el flanco nordeste, el mismo donde ya opera la brigada alemana en Lituania. Bruselas, mientras tanto, ve en Berlín al pagador que su industria necesitaba.

Para España hay dos lecturas. La primera es industrial: Berlín y Madrid compiten por los mismos contratos europeos en sistemas no tripulados, desde el Eurodrone hasta las municiones merodeadoras, y quien tenga antes una unidad operativa tendrá mejor argumento a la hora de reclamar producción. La segunda es de flanco sur. Mientras Alemania orienta su esfuerzo al este, Marruecos y Argelia siguen acumulando drones de combate en el Magreb y el Sahel, un teatro donde Madrid tiene intereses directos y una capacidad no tripulada todavía limitada. El Ejército de Tierra español lleva dos años empujando la Brigada Experimental 2035 y el Ministerio de Defensa ha situado los sistemas no tripulados entre sus prioridades, según fuentes de Defensa consultadas, pero el volumen es incomparable.

Merece la pena mirar el precedente. Alemania tardó casi una década en aceptar que un dron puede llevar una bomba, atenazada por un debate moral que París, Londres y Washington habían cerrado mucho antes. Ahora llega tarde en número, pero llega con estructura. La duda real es si un regimiento de 600 hombres y cinco compañías basta para una guerra donde un solo operador con una consola mueve más letalidad que un pelotón entero.

El primer examen será el cambio de año, cuando los sistemas tácticos empiecen a llegar a la infantería ligera, el reconocimiento y los acorazados. El segundo, en 2027, con la munición merodeadora ya en manos de la tropa. Para cuando la OTAN vuelva a revisar sus planes de defensa, el regimiento alemán habrá dejado de ser un anuncio. Para España, la pregunta no es si el modelo funciona: es cuánto tardará Madrid en copiarlo.