La Casa Real Noruega ha presentado su presupuesto para 2027 con dos ausencias que han sorprendido. El desglose de la asignación económica deja fuera a la reina Sonia y a la princesa Íngrid, las dos figuras femeninas que más peso institucional habían ganado en los últimos meses. El ejercicio de transparencia llega en el primer año de reinado de Haakon VIII, y lo hace con más ruido del que la corte esperaba.
Un presupuesto que duplica la dotación de los nuevos reyes
El total destinado a toda la corte asciende a 288 millones de coronas. De esa cifra, los nuevos reyes percibirán 30,9 millones de coronas, unos 2,7 millones de euros al cambio, más del doble de lo que recibían como príncipes herederos: 13,5 millones. La cantidad también supera la que percibían Harald V y Sonia en su último año en el trono, cuando la asignación se quedó en 16,2 millones de coronas, alrededor de 1,4 millones de euros.
Ese salto se explica, en parte, por el cambio de estatus. Haakon VIII no es ya un príncipe heredero con agenda parcial, sino el jefe de Estado con todas las obligaciones que el cargo implica. Sin embargo, el incremento ha coincidido con un año especialmente convulso para la familia real noruega. El fallecimiento de Harald V el 28 de agosto, a los 89 años y tras 35 en el trono, fue el punto de inflexión.
A esa pérdida se sumaron la hospitalización de Mette-Marit y el caso judicial de Marius Borg. La agenda institucional no daba tregua.
Sonia e Íngrid quedan fuera del reparto: la letra pequeña
El detalle más llamativo del documento no está en la cifra global, sino en las líneas que quedan a cero. La reina Sonia conserva su título —una de las primeras decisiones que Haakon VIII ha adoptado en su reinado— pero pierde íntegramente la asignación económica. Pasará de percibir cerca de un millón y medio de euros a no recibir nada.
La nieta repite el patrón. La princesa Íngrid Alexandra tampoco contará con dotación en 2027. A sus 22 años, la nueva heredera ha ganado protagonismo social en las últimas semanas, acompañando a su padre en actos oficiales mientras su madre permanecía hospitalizada. La corte ya ha confirmado su regreso a Austria para proseguir los estudios universitarios en Relaciones Internacionales y Economía Política.
Un presupuesto no es solo una cifra: es la manera que tiene una Corona de explicarse ante quien la sostiene con sus impuestos.
Su condición de estudiante recuerda, salvando las distancias, a la de la princesa Leonor en España.
Una transparencia que divide a la población noruega
La publicación de la previsión presupuestaria ha abierto un debate tan extendido como dividido. Una encuesta difundida el martes en medios noruegos reveló que un 39,1% de los consultados consideraba elevado el sueldo de los monarcas. Dentro de ese bloque, un 19,6% lo situaba en la categoría de demasiado alto, y un 20,4% lo calificaba de algo alto. En el extremo opuesto, el 37,9% creía que la cifra se ajustaba a la labor de los reyes.
Un 5% situaba el sueldo como algo bajo y un 3,1% llegaba a reclamar un aumento. Es decir: la mayoría relativa no cuestiona el coste, pero casi cuatro de cada diez noruegos miran la cifra con recelo. En una monarquía que ha construido su legitimidad sobre la discreción y la cercanía, ese dato no es menor.
El documento noruego se lee mejor como un ejercicio de pedagogía institucional que como una simple nómina. Al publicar el desglose completo, la Casa Real noruega asume que la opacidad ya no protege a ninguna monarquía europea. La Corona española recorrió ese camino antes, con la publicación anual de su presupuesto y la auditoría externa de sus cuentas, y el modelo escandinavo avanza en la misma dirección. La diferencia está en el tono: allí el debate se plantea en voz alta y sin cortapisas.
Existe un riesgo evidente. Cada cifra que se hace pública puede convertirse en munición política, sobre todo cuando el gasto se duplica en un solo ejercicio. La Casa Real noruega tendrá que explicar en los próximos meses por qué la reina viuda desaparece de la asignación y por qué dos figuras femeninas de primer nivel quedan sin dotación mientras el monarca la eleva. La respuesta oficial apunta al estatus académico de Íngrid y a la condición de viuda de Sonia, pero la percepción pública no siempre sigue la letra del reglamento.
Queda por ver si este ejercicio de transparencia consolida la legitimidad de Haakon VIII o si alimenta un debate que la Corona noruega no necesitaba en su primer año de reinado. El Storting, el Parlamento que abrió su 171º período de sesiones a comienzos de octubre, tiene la última palabra sobre las cuentas. La tramitación parlamentaria del presupuesto será el termómetro real.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: La Casa Real noruega publica su previsión presupuestaria para 2027 en el primer año de reinado de Haakon VIII, tras el fallecimiento de Harald V el pasado 28 de agosto.
- El detalle de protocolo: Sonia conserva el título de reina, decisión adoptada por el nuevo monarca, pero pierde toda asignación; Íngrid tampoco percibirá dotación mientras mantenga su condición de estudiante.
- Próximos pasos: La tramitación del presupuesto en el Storting y el regreso de la princesa Íngrid a Austria para continuar sus estudios marcarán la agenda de las próximas semanas.

