Alemania mueve ficha en el BCE: presenta candidato para sustituir a Schnabel en plena pugna por la presidencia

El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, confirma que Berlín presentará un nombre antes del 28 de octubre para mantener su asiento en el comité ejecutivo. El movimiento despeja el terreno a Klaas Knot y complica las opciones de Pablo Hernández de Cos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ha anunciado que Berlín presentará un candidato al comité ejecutivo del BCE antes del 28 de octubre, la fecha límite fijada por el Eurogrupo para cubrir la vacante de Isabel Schnabel.
  • ¿Quién está detrás? Alemania, que evita presentarse como rival directo por la presidencia y se conforma con conservar su asiento. En liza por el sillón de Lagarde, el holandés Klaas Knot y el español Pablo Hernández de Cos.
  • ¿Qué impacto tiene? El movimiento despeja el terreno a Knot y complica la candidatura española, que necesita el visto bueno del eje franco-alemán y de los países frugales del norte.

Alemania presentará candidato para relevar a Isabel Schnabel en el comité ejecutivo del Banco Central Europeo antes del próximo 28 de octubre. Lo ha confirmado este viernes el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, en un movimiento que Berlín vende como defensa de su cuota de poder en Fráncfort y que, en la lectura que se hace desde Bruselas, la aparta de la carrera por la presidencia.

El Eurogrupo activa el mecanismo: candidaturas hasta el 28 de octubre

El Eurogrupo —el foro que reúne a los ministros de Economía de la Eurozona— activó el mecanismo para cubrir la vacante nada más conocer la salida de Schnabel, que anunció a finales de septiembre su marcha del BCE para ocupar un cargo en el Fondo Monetario Internacional. La fecha límite para presentar candidaturas es el 28 de octubre. A partir de ahí, el club del euro negociará en bloque los próximos relevos, entre ellos el del economista jefe y el más cotizado de todos: el sillón de Christine Lagarde.

Klingbeil ha sido explícito sobre las prioridades alemanas. Alemania concede ‘una gran importancia a seguir estando fuertemente representada en los órganos de gobierno del BCE’, ha dicho el ministro, y presentará ‘pronto’ una propuesta en materia de nombramientos. No es una frase inocua. Los seis miembros del comité ejecutivo se sientan en el Consejo de Gobierno que decide los tipos de interés, pilotan la maquinaria de la política monetaria y comparten la supervisión bancaria de toda la Eurozona.

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Hay una regla no escrita que ordena el reparto: un país no puede tener dos representantes en el comité ejecutivo. Si Alemania aspira a la presidencia, no puede ocupar además el asiento que deja Schnabel. Al comunicar que presentará un nombre para la vacante, Berlín está diciendo en voz baja que no peleará por el despacho de Lagarde.

La ley no escrita que condiciona todo el reparto

Isabel Schnabel

El movimiento alemán deja el tablero algo más despejado para dos nombres. El holandés Klaas Knot, presidente del Banco de los Países Bajos, y el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España. El canciller alemán, Friedrich Merz, tiene previsto reunirse en los próximos días con ambos, según ha adelantado el Financial Times. En Bruselas se lee como una ronda de tanteo antes de que el Eurogrupo entre a negociar de verdad.

Alemania no renuncia al poder en Fráncfort: solo cambia de asiento. Al blindar su hueco en el comité ejecutivo, Berlín se reserva la llave del próximo reparto.

España juega su propia carta. Moncloa ya ha anunciado su intención de presentar a Hernández de Cos como candidato a la presidencia, pero sus opciones no son tan evidentes como el currículum. El problema no es el perfil del exgobernador, que conoce la casa y lleva años sentado en el consejo de gobierno del BCE. El problema es la aritmética del reparto. Francia aspira a sustituir a Philip Lane, el irlandés que ocupa la plaza de economista jefe, el segundo puesto con más peso en política monetaria. Y Alemania, junto a los países del norte, no aceptaría una combinación en la que la presidencia recayera en un español y la jefatura económica en un francés.

El Eje del Poder Europeo

El pulso por el BCE es un retrato en miniatura de cómo funciona el poder en la UE. El eje franco-alemán sigue mandando, pero ya no basta con su acuerdo bilateral. Si París quiere colocar a un economista jefe, necesita que Berlín no entierre la candidatura de un presidente del sur. Si Berlín quiere mantener su cuota en el comité ejecutivo, necesita que el reparto no se rompa por el flanco de la presidencia. Y en medio, los frugales —Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia, Finlandia— tienen candidato propio. Knot encarna su doctrina: rigor fiscal, ortodoxia monetaria, y desconfianza hacia cualquier relajación.

La lectura estratégica es clara. En Bruselas y en Fráncfort se repite desde hace meses que el sillón de Lagarde no se decidirá hasta bien entrado 2027, pero la negociación real ha empezado ya. Ahí está el precedente de 2019. Entonces fue el eje franco-alemán el que cerró el reparto de los altos cargos y el BCE quedó para Francia. Hoy el tablero es más complejo, porque España tiene una baza seria —Hernández de Cos es un candidato de perfil técnico, sin ruido político— pero no tiene los votos del norte. Y sin el norte, no hay presidencia.

Queda por ver quién mueve primero. El Eurogrupo tiene hasta el 28 de octubre para recibir candidaturas al asiento de Schnabel, y la próxima reunión del Consejo de Gobierno del BCE servirá de termómetro sobre quién controla la agenda en Fráncfort. El desenlace de fondo, sin embargo, no llegará hasta 2027. Para entonces sabremos si el eje franco-alemán vuelve a repartirse el banco central por debajo de la mesa o si España consigue romper el molde. Esta vez, la partida se juega con las cartas a la vista. Casi todas.

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