La candidatura de ERC para el 29-N se ha convertido en un pulso a tres bandas. Gabriel Rufián quiere repetir como cabeza de cartel, la dirección le garantiza su apoyo en público, y la maquinaria republicana ya ha activado un plan B por si el portavoz en Madrid acaba renunciando.
El nombre que gana enteros como alternativa es el de Jordi Albert, portavoz adjunto en el Parlament y hombre de confianza de Oriol Junqueras. Esta semana ha iniciado la recogida de avales para ser candidato por el Baix Llobregat, un movimiento que dibuja ya un sustituto natural si la opción de Rufián se deshincha.
El plazo para postularse vence este domingo a las seis de la tarde. Desde la dirección insisten en que el plan A sigue siendo Rufián y que la alternativa es una hipótesis no deseada, pero las negociaciones siguen abiertas y las posiciones, enconadas.
El propio Rufián rompió su silencio hace apenas un día a través de X. Dijo que quiere representar a su partido, sí, pero con ‘unas mínimas condiciones para poder enfrentarnos con suficientes garantías y arrestos a lo que viene’. Y añadió su tesis de fondo: ‘Estoy intentando acompañado de otras fuerzas de izquierdas y antifascistas porque esto solos no se gana’.
Ahí está el nudo. Rufián no da su brazo a torcer con la confluencia: defiende una lista única a la izquierda del PSOE capitaneada por las fuerzas soberanistas y sostiene que la suma no da. Ha tanteado a Bildu, el BNG, y Adelante Andalucía, y todos han descartado concurrir juntos.
El pulso de ERC no es solo por un nombre: es la vieja discusión entre presentarse con las siglas propias o diluirse en un frente amplio que casi nadie más quiere.
El plan B que la dirección no quiere nombrar
Jordi Albert no es un recién llegado. Fue concejal en Sant Andreu de la Barca entre 2007 y 2019 y es diputado en el Parlament desde 2018. Está muy próximo a Junqueras, con quien el líder de Esquerra mantiene estas semanas las reuniones sobre la crisis educativa. Cuando trascendió la división en el grupo del Congreso, su nombre ya sonaba para sustituir a Rufián.
Su movimiento apunta a un puesto de salida por Barcelona. Pero si Rufián acaba descartando el tique, el portavoz adjunto gana enteros como la alternativa real. Es un valor al alza dentro de ERC, y eso, en una formación con las costuras tensadas, no es un detalle menor.
El resto de la lista se va despejando. Inés Granollers, diputada próxima a Rufián, aspira a Lleida, y en Tarragona lideraría Norma Pujol, secretaria general adjunta.
El frente abierto está en Girona: el 17 de octubre podrían celebrarse primarias entre Teresa Jordà y Etna Estrems, y Rufián prefiere a la segunda. Ambas necesitan reunir un 5% de avales antes del domingo.
No repetirán Pilar Vallugera ni Jordi Salvador, que se despidieron con críticas hacia el portavoz en el Congreso.
Queda por resolver si vuelve Francesc-Marc Álvaro. Lo que sí está definido es la dirección de campaña: Lluís Salvadó, el negociador habitual con el Govern y con el PSOE.
La confluencia que ERC rechaza y la izquierda que la reclama
Hay dos relatos que conviven sin reconciliarse. Junqueras y Elisenda Alamany han garantizado su apoyo a Rufián esta semana de forma pública, mientras el partido mantiene su negativa a formar un frente de izquierdas y se prepara para presentarse con sus solas siglas en las cuatro demarcaciones catalanas.
La portavoz ha sido tajante: ‘El candidato de ERC tiene que hacer campaña por ERC’. Es la línea oficial, y choca de frente con la hoja de ruta que Rufián viene defendiendo desde hace meses.

Al otro lado del tablero, el frente amplio tiene padrinos de peso. Ada Colau e Irene Montero han expresado su deseo de que Rufián forme parte de una candidatura de izquierdas amplia. Podemos, que aboga por unas primarias abiertas, tantea al portavoz de ERC en Madrid para colaborar, incluso con algún acto conjunto en campaña.
Ninguna de esas puertas ha dado fruto. Bildu, el BNG y Adelante Andalucía descartaron ir juntos al Congreso y nada les hace cambiar de parecer. La confluencia que Rufián imagina existe como deseo más que como proyecto, y esa distancia es la que ERC no sabe cómo gestionar.
La Dinámica de Coalición
Lo que ocurre en ERC resuena en el espacio de Sumar. La reclamación de un frente amplio que formula Colau —cuya Catalunya en Comú forma parte del ecosistema de la formación de Yolanda Díaz— y el tanteo de Podemos dibujan la misma tensión que Sumar conoce bien: siglas propias o paraguas común. La diferencia es que aquí el pulso se libra a semanas de una cita electoral y sin red.
El equilibrio interno es frágil. ERC quiere competir sola, pero necesita a Rufián, su activo más reconocible en Madrid. Rufián quiere al partido, pero no sin la compañía que la dirección le niega. Es el círculo que la dirección no ha logrado cerrar, y el domingo se agota el margen para hacerlo.
La proyección es clara. Si el plazo del domingo a las 18:00 pasa sin una solución firme, el plan B de Albert dejará de ser una hipótesis. Si Rufián cede, la confluencia soberanista quedará enterrada en esta convocatoria. Y las primarias de Girona del 17 de octubre serán el primer test de cómo ERC resuelve, con avales y urnas internas, una pelea que hasta ahora se libraba en los medios.
Ficha del Caso
- El caso: ERC mantiene a Gabriel Rufián como candidato al 29-N pero activa un plan B con Jordi Albert ante el plazo interno que vence este domingo a las 18:00, en plena negociación por la confluencia de la izquierda soberanista.
- Datos importantes: El plazo para postularse vence el 11 de octubre a las 18:00. Las primarias de Girona podrían celebrarse el 17 de octubre si Teresa Jordà y Etna Estrems logran un 5% de avales. Rufián ha tanteado a Bildu, el BNG y Adelante Andalucía, que rechazaron concurrir juntos.
- Resumen: El desenlace condiciona la estrategia de ERC y su relación con el resto de la izquierda, incluido el espacio de Sumar, donde Colau y Podemos ya reclaman a Rufián para un frente común.
