El gasto en dos bibliobuses de la Diputación de Valencia: 210.000 euros parados nueve meses sin conductor

La institución provincial adjudicó los dos vehículos en agosto de 2024 y los fondos bibliográficos en diciembre de 2025. La oposición para contratar conductores sigue en marcha sin fecha de resolución.

La Diputación de Valencia pagó 210.000 euros por dos bibliobuses parados nueve meses en Bétera sin conductor.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La institución provincial compró dos bibliobuses por 210.000 euros y los dotó con 57.600 euros en fondos, pero los vehículos siguen almacenados sin haber recorrido ni un kilómetro.
  • ¿Quién está detrás? La Diputación de Valencia, que preside Vicent Mompó (PP), adjudicó los contratos y ahora busca conductores mediante una oposición.
  • ¿Qué impacto tiene? Los municipios de menos de 1.000 habitantes que debían recibir el servicio siguen sin biblioteca móvil mientras el dinero público permanece inmovilizado.

Dos vehículos comprados, matriculados y todavía sin estrenar

El plan tenía sentido: acercar los libros a las localidades más pequeñas de la provincia, esas que no llegan a los 1.000 habitantes y que nunca han tenido una biblioteca propia, un objetivo que todavía no se ha cumplido. Para lograrlo, la Diputación de Valencia —el órgano de gobierno de la provincia, que preside el popular Vicent Mompó— licitó la compra de dos bibliobuses con motor diésel. El contrato se adjudicó el 1 de agosto de 2024 por 210.000 euros, a razón de 105.000 euros por vehículo, a la empresa Carrocerías Subiela SL.

No era una compra menor. El pliego exigía la transformación completa de cada vehículo en una biblioteca rodante: carrocería, mobiliario, instalaciones eléctricas, climatización, accesibilidad, sistemas audiovisuales, homologación, y matriculación. Hasta un toldo eléctrico de 3,5 metros de longitud y 1,5 de profundidad, con patas extensibles y accionamiento manual de emergencia, debía desplegarse en cada parada. Todo contratado y todo pagado.

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Los vehículos llegaron a finales de 2025. Y ahí siguen. Nueve meses sin moverse. No han recorrido ni un solo kilómetro, según confirman fuentes de la corporación provincial. El motivo es tan terrenal como escurridizo: faltan conductores.

A la factura inicial se suma otra igual de llamativa. El 1 de diciembre de 2025, la Diputación adjudicó a Inflobibliotecas SL un contrato de 57.692 euros, IVA aparte, para dotar de fondos bibliográficos a ambos vehículos. La colección debía incluir literatura infantil y juvenil, narrativa para adultos, ensayo, poesía y biografías, además de libros educativos, material didáctico, guías de aprendizaje y recursos especializados. También volúmenes en valenciano y en otras lenguas comunitarias.

Mientras tanto, los dos bibliobuses duermen bajo techo en unas naves que la institución provincial tiene en Bétera, según ha averiguado elDiario.es. Allí llevan desde finales de 2025, ajenos al servicio para el que fueron diseñados.

La Diputación ya ha pagado el vehículo, los libros y el mobiliario; solo falta lo que ningún contrato garantiza: alguien dispuesto a conducirlo.

Por eso hay una oposición en marcha. La Diputación busca contratar cuanto antes a los conductores que permitan poner los vehículos en circulación. Hasta que ese proceso concluya, los bibliobuses seguirán acumulando polvo, sin un solo préstamo y sin una sola visita.

La paradoja de Bétera y la comparación con Castellón

Diputación de Valencia

El caso valenciano contrasta con el de la provincia vecina. En Castellón, la Diputación cuenta desde 2024 con dos bibliobuses que ya recorren las localidades del interior. El objetivo es el mismo: que los vecinos de los municipios más pequeños puedan disfrutar de una biblioteca pública, en este caso móvil, en igualdad de condiciones que quienes viven en ciudades más grandes.

La diferencia, en Valencia, es el calendario. Los vehículos están listos, los fondos están comprados y las estanterías están montadas. Lo único que falta es quien se siente al volante. La Diputación sostiene que trabaja para resolverlo lo antes posible, pero no concreta una fecha. La inversión supera ya los 267.000 euros.

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El Escenario Valenciano

La historia de los bibliobuses retrata una forma de gestionar. La Diputación de Valencia es una de las instituciones más poderosas de la provincia y su presupuesto mueve cientos de millones cada año. Que dos vehículos de 105.000 euros cada uno pasen nueve meses en una nave de Bétera dice poco del proyecto y mucho de la coordinación entre las áreas que compran, las que contratan y las que debían ponerlos en marcha.

La paradoja trasciende lo provincial. Es la misma que vive buena parte de la España vaciada, esa que reclama servicios públicos y luego descubre que el obstáculo no es la falta de dinero, sino la incapacidad de convertirlo en actividad. En el Congreso, el debate sobre la eficacia del gasto local reaparece cada vez que se discuten los presupuestos. En Valencia, el asunto tiene además un componente político: cada parada que no se produce es una promesa que se enfría.

Lo que viene depende de una oposición. Si el proceso de selección avanza, los dos bibliobuses podrían empezar a rodar en los próximos meses y cerrar así nueve meses de espera. Si se retrasa, la foto de Bétera será la de un proyecto terminado que no ha llegado a ninguna plaza. El vehículo está listo; el relato, pendiente.

Ficha del Caso

  • El caso: La Diputación de Valencia compró dos bibliobuses para llevar libros a municipios de menos de 1.000 habitantes, pero los vehículos llevan nueve meses almacenados en Bétera sin conductor.
  • Datos importantes: 210.000 euros por los dos bibliobuses, adjudicados el 1 de agosto de 2024; 57.692 euros en fondos bibliográficos, contratados el 1 de diciembre de 2025; inversión total superior a 267.000 euros.
  • Resumen: Una oposición en marcha debe resolver la falta de conductores. Hasta entonces, la inversión permanece inmovilizada y los municipios pequeños siguen sin biblioteca móvil.