El Parlamento Europeo respalda incluir a los Hermanos Musulmanes en la lista terrorista de la UE

El texto no designa a nadie, pero presiona al Consejo para que evalúe entidades y personas vinculadas al movimiento y audite el uso de fondos públicos. Llega después de que Estados Unidos designara en enero tres ramas del grupo.

El Parlamento Europeo aprobó este jueves, por 381 votos a favor y 167 en contra, una resolución que presiona para incluir a organizaciones vinculadas a los Hermanos Musulmanes en la lista terrorista de la Unión Europea.

Quince abstenciones completaron el recuento. Y una advertencia previa al debate: el texto no designa a nadie. La Eurocámara reclama a los Estados miembros que aporten información para que el Consejo de la UE evalúe si determinados individuos y entidades vinculados al movimiento cumplen los criterios de inclusión. Pide además escrutinio sobre supuestas organizaciones pantalla, redes financieras y grupos juveniles, y encarga a la Comisión Europea que investigue si fondos públicos comunitarios han llegado a a esas estructuras.

La iniciativa la lideró el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo mayoritario de la Cámara, con apoyo de conservadores y centristas. Los Conservadores y Reformistas Europeos lo celebraron como ‘una victoria enorme’ por su trabajo y resumieron su objetivo en tres consignas: ‘sin financiación, sin colaboración y sin más entryismo de los Hermanos Musulmanes en las instituciones europeas y en los Estados miembros’. El entryism —la estrategia de ganar peso social en asociaciones, colegios y ONG en lugar de disputar elecciones— vertebra todo el texto.

Publicidad

‘El islam como fe y el islam político como ideología no deben confundirse’, defendió antes de la votación la eurodiputada francesa Céline Imart, del PPE. ‘Donde las reglas lo permitan, el Consejo debería incluir a individuos y organizaciones vinculados a los Hermanos Musulmanes como entidades terroristas’, añadió. ‘El dinero europeo no puede financiar a grupos que amenazan nuestros derechos y libertades’.

La votación no nace aislada. Llega después de que el Gobierno francés abriera en mayo de 2025 una investigación sobre la expansión del movimiento a través de asociaciones religiosas, centros educativos y organizaciones civiles, y de que la Asamblea Nacional francesa aprobara en enero una resolución pidiendo estudiar la designación a escala comunitaria. El Congreso Judío Europeo saludó el resultado y reclamó al Consejo que actúe en consecuencia.

Bruselas no ha declarado terroristas a los Hermanos Musulmanes: ha abierto la puerta a que el Consejo lo haga, y eso cambia la conversación.

De Washington a Estrasburgo: la convergencia que reordena el tablero

Parlamento Europeo

La Administración de Donald Trump llegó antes. En enero de este año designó a tres ramas de los Hermanos Musulmanes como entidades terroristas, después de ordenar en noviembre de 2025 una revisión de todas sus filiales. El Departamento de Estado colocó a la rama libanesa en dos listas simultáneas —la de organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés) y la de terrorista global especialmente designada—, y el Departamento del Tesoro hizo lo propio con las ramas egipcia y jordana, señalando su respaldo a Hamás. ‘Estas designaciones reflejan las acciones iniciales de un esfuerzo sostenido para frustrar la violencia y la desestabilización de los capítulos de los Hermanos Musulmanes allí donde se produzcan’, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio.

En términos prácticos, entrar en esas listas congela activos y convierte cualquier apoyo material en delito federal. El listón europeo es otro. La lista común de la UE exige una decisión del Consejo sustentada en indicios aportados por los Estados, y los tribunales europeos han anulado en el pasado inclusiones por insuficiencia probatoria. Bruselas no firma designaciones con la misma manga ancha que Washington.

El dinero es el argumento.

Para España, el frente abierto es presupuestario antes que diplomático. El país es uno de los principales receptores de fondos estructurales y de los programas de integración que gestionan comunidades autónomas y entidades sociales, y la auditoría que la resolución encarga a la Comisión pasaría por esos canales. En el plano comercial no hay exposición: la resolución no toca aranceles ni contratos. El ruido llega por otro lado, por la convivencia y por el encaje legal de las comunidades musulmanas en Europa.

Publicidad

La Lógica de Washington

Conviene entender por qué Washington se movió primero y por qué lo hizo así. La designación de organizaciones vinculadas a un movimiento religioso es un instrumento viejo: el Departamento de Estado estrenó su lista de organizaciones terroristas extranjeras en 1997 con Hamás y, tras el 11-S, convirtió el apoyo material en un delito con penas de hasta veinte años. La novedad de 2026 no es la herramienta, es el objeto. En 2019, la primera Administración Trump estudió designar al completo a los Hermanos Musulmanes y el expediente se quedó atascado entre reparos de Turquía y Qatar y dudas internas sobre cómo etiquetar a un movimiento con ramas legales en media docena de países. La fórmula que ha salido adelante es más quirúrgica: capítulos concretos, países concretos.

La coalición que sostiene la medida es la misma que ha reordenado la política exterior republicana: halcones de seguridad nacional, el bloque evangélico y una parte del electorado judío conservador que ha desplazado sus prioridades hacia la lucha contra el islamismo político. Para ese electorado, lo votado en Estrasburgo no es un gesto simbólico: es la confirmación de que Europa empieza a copiar un manual que Estados Unidos aplica desde hace años.

El impacto para España se juega en dos plazos. El primero es administrativo: la Comisión decide si abre auditoría, y las entidades españolas que operan con fondos europeos tendrán que documentar mejor de dónde viene cada euro. El segundo es político: si el Consejo mueve ficha, España votará una designación que condiciona el estatus legal de asociaciones con presencia en Madrid y Melilla. La comparación con otros socios es inevitable. Francia lleva dos años empujando el expediente. Alemania y Austria mantienen sus propios registros de asociaciones islamistas. España, que comparte con Marruecos una cooperación antiterrorista muy consolidada, llega a este debate con un enfoque más operativo que simbólico.

La proyección es clara, pero sin calendario. No hay fecha de entrada en vigor porque no hay designación: el Consejo evaluará la información que aporten los Estados, la Comisión decidirá si audita fondos y los parlamentos nacionales seguirán el rastro que ha dejado la Eurocámara. El riesgo real es jurídico. Cada inclusión en la lista comunitaria puede acabar en Luxemburgo, y una anulación judicial desharía en un día lo que una votación tardó meses en construir.

Nadie dijo que fuera rápido.

Ficha del Caso

  • El caso: El Parlamento Europeo aprueba una resolución que presiona al Consejo y a la Comisión para evaluar la inclusión de entidades y personas vinculadas a los Hermanos Musulmanes en la lista terrorista europea y auditar el uso de fondos públicos.
  • Datos clave: 381 votos a favor, 167 en contra y 15 abstenciones. La resolución no designa a nadie: pide información a los Estados miembros. Estados Unidos ya designó en enero tres ramas del movimiento (la libanesa, la egipcia y la jordana).
  • Para España: sin impacto comercial directo. El frente es presupuestario, por su condición de receptor de fondos estructurales sujetos a la auditoría que reclama la Eurocámara, y político, por el estatus legal de las asociaciones vinculadas al movimiento.