El PSPV ha entregado en mano a Pérez Llorca un dosier con supuestas irregularidades de su etapa al frente de Finestrat. El president lo ha desmentido en el hemiciclo y ha retado a la oposición a llevar el asunto a los tribunales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El síndic del PSPV, José Muñoz, ha entregado al president un dosier sobre su gestión en Finestrat durante la sesión de control de este jueves en las Corts Valencianes.
- ¿Quién está detrás? La interpelación la abrió Compromís; el PP habla de maniobra de distracción y el president niega el contenido del documento.
- ¿Qué impacto tiene? La oposición busca forzar explicaciones públicas y el debate ya ha saltado al terreno estatal con el nombre de Feijóo sobre la mesa.
Un dosier que cruza el hemiciclo en plena sesión de control
La escena ocurrió este jueves en la sesión de control de las Corts Valencianes, el parlamento unicameral de la Comunitat Valenciana, con 99 escaños. El PP califica el episodio de maniobra de distracción sin recorrido judicial. La oposición responde con una idea simple: si no hay nada, que se publique el documento.
El detonante fue la intervención del portavoz de Compromís, Joan Baldoví, que preguntó al jefe del Consell por el informe que, según lo publicado, se elaboró dentro de la propia formación popular. «¿Cómo valora que exista un dosier con presuntas irregularidades y corruptelas del president de la Generalitat? ¿Hará público el dosier? ¿Los valencianos podremos conocerlo? Le pregunto a usted o directamente a Feijóo», planteó.
La respuesta de Pérez Llorca fue una mezcla de desdén y desafío. Restó credibilidad al texto y acusó a Compromís de actuar a remolque del PSPV, y después se dirigió al síndic socialista aunque el turno era del portavoz de Compromís: «Mire señor Muñoz, se lo pongo fácil: no lleven un dosier, lleven veintiuno; no encontrarán nada. Denunciaron lo de mi mujer y se ha archivado, me denunciaron por el Mundial y se ha archivado».
El president defendió además que su partido no recurre a «las cloacas, los dosieres, los informes» y añadió una comparación que elevó el tono: «Ya solo les falta pedir a un sicario que vaya también a buscarme, como han hecho con la jueza de Extremadura», en alusión a la instructora del caso del hermano del presidente del Gobierno. Ante esas palabras, José Muñoz pidió la palabra por alusiones al considerar que atentaban contra el honor del PSOE.
La presidenta de las Corts, Llanos Massó (Vox), se la denegó. Entonces el síndic socialista se levantó de su escaño, cruzó el hemiciclo y entregó el dosier en mano al president, en la propia bancada del Consell. El gesto buscaba forzar una explicación pública desde el escaño. El documento, según lo divulgado, recoge sospechas de espionaje en el núcleo duro del partido y presuntas anomalías administrativas, extremos sin verificación judicial.
Un dosier no es una sentencia, pero obliga al president a explicar en público qué hizo cuando era alcalde.
Lo que el PP llama distracción y la oposición llama transparencia

El PP sostiene que el documento carece de fundamento jurídico y forma parte de una campaña de desgaste contra el jefe del Consell. La existencia del informe apunta, sin embargo, hacia dentro: según las informaciones publicadas, se trataba de un texto interno elaborado en el seno del partido que cuestionaba la candidatura de Pérez Llorca. Ese detalle convierte un asunto municipal en un problema de higiene interna.
Para el PSPV y Compromís, la negativa a publicarlo es la noticia. Los socialistas sostienen que un president que presume de gestión no tiene motivos para esconder un informe sobre su etapa como alcalde de Finestrat, un municipio de la Marina Baixa alicantina.
El Escenario Valenciano
La sesión deja tres lecturas. La primera es la foto del pacto PP-Vox: la presidenta de las Corts, de Vox, denegó la palabra al síndic socialista y el president popular se quedó con la última palabra en el hemiciclo. La segunda es la coordinación de la oposición: Compromís puso la pregunta y el PSPV puso el papel. La tercera es la dimensión estatal. Baldoví mencionó a Feijóo y Pérez Llorca respondió con el caso del hermano de Pedro Sánchez, de modo que el intercambio dejó de ser estrictamente valenciano en el primer minuto.
El precedente que planea sobre este tipo de episodios es el de la operación Kitchen, el seguimiento al extesorero del PP Luis Bárcenas que acabó con cargos del anterior Gobierno sentados en el banquillo. Aquí no hay imputaciones ni diligencias: hay un papel, una negación, y una pregunta sin responder. El curso parlamentario sigue y la oposición ya ha advertido de que volverá a preguntar.
Ficha del Caso
- El caso: El PSPV entrega al president un dosier con supuestas irregularidades de su etapa al frente del Ayuntamiento de Finestrat durante una sesión de control muy tensa en las Corts.
- Datos importantes: La sesión se celebró este jueves; el documento alude a espionaje en el núcleo duro del PP y a presuntas anomalías administrativas, sin verificación judicial; el PP lo califica de distracción.
- Resumen: El choque deja a la vista el peso de Vox en la Mesa de las Corts y traslada al terreno estatal un asunto que el president da por cerrado.
