El CES de Extremadura lo advierte en su Memoria 2025: la región converge con España y Europa, pero a un ritmo insuficiente.
El Consejo Económico y Social extremeño (el órgano consultivo donde se sientan patronal, sindicatos y expertos para dictaminar sobre la economía de la comunidad) presentó el documento en Mérida. Al acto acudieron Pilar Coslado, consejera en representación de la patronal CREEX, y el presidente de la Asamblea de Extremadura (el parlamento unicameral de la comunidad, con 65 diputados), Manuel Naharro. La encargada de cerrar la sesión fue la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola.
El diagnóstico del informe identifica tres desafíos estructurales: el reto demográfico, el déficit histórico en las infraestructuras de transporte y la urgencia de ganar productividad en el tejido empresarial.
Los números que explican por qué la convergencia no llega
Guardiola respondió al informe con cifras propias. Recordó que Extremadura fue en 2025 la segunda comunidad que más creció, con un alza del PIB del 3,2% frente al 2,6% de la media nacional, y que la región alcanzó máximos históricos de afiliación a la Seguridad Social mientras reducía el paro a sus niveles más bajos de la última década. “Extremadura es tractora”, defendió la jefa del Ejecutivo regional.
El propio documento matiza ese relato. Extremadura sigue registrando las retribuciones salariales más bajas de España, un dato que la patronal extremeña pone encima de la mesa sin adornos. En la estructura productiva, el sector servicios concentra ya el 66,6% del PIB, mientras la agricultura y la producción energética mantienen un peso relativo muy superior al promedio estatal, según los datos del INE: una fortaleza y una dependencia al mismo tiempo.
Extremadura crece por encima de la media nacional y sigue teniendo los salarios más bajos de España. Ahí está el nudo de la convergencia.
Coslado lo formuló con una lógica de cadena: “Si tenemos más productividad, tendremos más cualificación, mejores salarios y un empleo de mayor calidad”. La representante de la patronal pidió afrontar el futuro con un optimismo “exigente”, consciente de que el contexto internacional e interno no regala nada.
Qué pide Extremadura al Gobierno central y qué ofrece la Junta

Guardiola aprovechó el foro para insistir en sus dos reclamaciones clásicas ante el Ejecutivo central. La primera es una financiación autonómica “justa” (el sistema que reparte los recursos fiscales del Estado entre las comunidades según población, superficie y coste de los servicios). La segunda es un “tren del siglo XXI” que ponga fin al aislamiento ferroviario de la región. Nadie los mira desde Madrid.
En paralelo, la Junta ofrece su propio relato de futuro: respaldo a las renovables, a los centros de datos, a los proyectos de inteligencia artificial y a las infraestructuras digitales. “Hoy ya no se trata solo de crecer. Extremadura está liderando clasificaciones”, subrayó la presidenta, que pidió “pensar en grande”. El problema es que el crecimiento del PIB convive con la brecha salarial y una demografía que no acompaña.
El Pulso Territorial
Extremadura vive una paradoja política de manual. Gobierna María Guardiola (PP) desde 2023, con un Ejecutivo que presume de datos macroeconómicos y que reclama a Madrid lo que considera deuda histórica. Enfrente, un informe firmado por patronal y sindicatos, no por un partido, que dice lo contrario: se avanza, pero no lo suficiente. Esa combinación incomoda más que una oposición parlamentaria, porque el CES no compite en las urnas y por tanto no tiene incentivo para exagerar. El riesgo, precisamente, es que ese aviso se archive junto al resto de memorias anuales.
La dimensión regional también importa. Extremadura comparte con Castilla-La Mancha y Castilla y León el peso del reto demográfico y la dispersión territorial, aunque parte de una posición de salida más baja en en renta y productividad. Cuando la presidenta extremeña reclama financiación justa no habla solo de su comunidad: habla de un bloque de autonomías que se siente periférico en las decisiones de infraestructuras y de reparto fiscal. Los salarios más bajos de España frente a una media nacional que crece menos son la foto exacta de ese desequilibrio.
La proyección inmediata pasa por dos frentes. El primero, la negociación de la financiación autonómica con el Ministerio de Hacienda, sin calendario cerrado. El segundo, la conexión ferroviaria, cuya ejecución sigue dependiendo del Ministerio de Transportes. Y en el horizonte, las elecciones autonómicas previstas para mayo de 2027, donde el 3,2% de crecimiento será argumento de campaña y las bajas retribuciones, munición para la oposición.
Ficha Autonómica
- El caso: El Consejo Económico y Social de Extremadura presenta su Memoria Anual 2025 y concluye que la comunidad avanza hacia la convergencia con España y Europa a un ritmo insuficiente.
- Datos importantes: PIB extremeño del 3,2% en 2025 frente al 2,6% nacional; servicios al 66,6% del PIB; retribuciones salariales más bajas de España; reto demográfico y déficit ferroviario como lastres estructurales.
- Resumen: La Junta reivindica los indicadores de empleo y crecimiento y exige financiación justa y un tren digno. Pendiente: negociación con Hacienda, calendario ferroviario y elecciones autonómicas de mayo de 2027.

