Una base de datos recupera la memoria de más de 400 científicos valencianos represaliados por el franquismo

El catedrático emérito Josep Lluís Barona ha liderado durante más de tres décadas el catálogo 'Ciencia represaliada', que ya puede consultarse en abierto. La Universitat de València lo presenta como el primer archivo dedicado al personal sanitario y científico represaliado.

Más de 400 médicos y científicos valencianos represaliados por el franquismo ya tienen nombre, biografía y expediente en un archivo digital abierto.

Cuatrocientos nombres que el franquismo quiso borrar

El catedrático emérito de Historia de la Ciencia de la Universitat de València Josep Lluís Barona ha liderado durante más de tres décadas un equipo que ha construido esa base de datos, bautizada como Ciencia represaliada. Según la propia institución académica, es la primera de estas características y puede consultarse en abierto en medcieval.uv.es.

La base aplica una definición amplia de lo que fue un profesional depurado. Reúne a médicos, enfermeros, practicantes, comadronas, farmacéuticos, y odontólogos, pero también a biólogos, arqueólogos, físicos, químicos, naturalistas, matemáticos, ingenieros y arquitectos. Todos vieron truncada su carrera durante la guerra civil y, sobre todo, en la posguerra.

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El objetivo, explica Barona en un comunicado difundido por la Universitat de València, no es solo reivindicar a las figuras más eminentes de la medicina valenciana, como Joan Baptista Peset —rector y académico fusilado en 1941 en el cementerio de Paterna—, o a José Puche, Luis Urtubey y José Chabás. Es también “poner nombre y rostro” a los cientos de anónimos y reconstruir su proceso de penalización.

Las jornadas de presentación se celebraron en el Instituto López Piñero, donde varios investigadores expusieron sus trabajos sobre el exilio y la represión. Del equipo forman parte el pediatra Joan Lloret, el profesor jubilado Àlvar Martínez, el catedrático Josep Bernabeu (Universidad de Alicante) y el historiador Àngel Beneito. El proyecto cuenta con fondos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

La represión franquista no fusiló solo a personas: borró a generaciones enteras de conocimiento y condenó a Valencia a olvidar a quienes mejor podían cuidarla.

Entre las historias recuperadas está la de Cecilia Sanz Sanz, una de las pocas mujeres del catálogo. Su bisnieta, la investigadora Isabel Ortega, la ha reconstruido desde México. Nacida en Xàtiva e hija del director del hospital Ernesto Sanz Roselló, fue secretaria de algunas células del PCE valenciano y médico en el ejército republicano. En 1939 cruzó la frontera francesa y se enroló hacia América. Hoy un festival en Tampico lleva su nombre.

Una pérdida irreparable que todavía pesa en la sanidad valenciana

La depuración dejó una huella que va mucho más allá de lo simbólico. “El franquismo supuso un empobrecimiento general en todos los saberes, una ruptura personal y colectiva y una pérdida irreparable”, señaló Joan Lloret durante la presentación. Hospitales sin personal formado, cátedras sin titulares y laboratorios cerrados: el rastro de esa fractura se arrastró durante décadas en la Comunitat Valenciana.

Este archivo llega en un momento de revisión de la memoria democrática en toda España. La Ley 20/2022 de Memoria Democrática impulsó censos y reparaciones, y la depuración del magisterio ya estaba documentada a escala nacional. Sin embargo, esta es la primera base dedicada en exclusiva al personal sanitario y científico, un sector menos estudiado que el educativo.

El Escenario Valenciano

El proyecto aterriza en una comunidad gobernada desde diciembre de 2025 por el Consell de Pérez Llorca, la coalición de PP y Vox presidida por Juanfran Pérez Llorca. La memoria histórica es, desde hace años, un campo de fricción constante entre los socios. Mientras el PP mantiene un discurso institucional de homenaje, Vox ha cuestionado de forma reiterada el gasto público en políticas de memoria.

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La paradoja es nítida: quien financia el catálogo es el Gobierno central, a través del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, y quien lo alberga es la Universitat de València, una institución pública. La oposición de PSPV y Compromís ha reclamado en las Corts (el parlamento unicameral valenciano, con 99 escaños) más recursos para preservar este legado, mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene la memoria democrática entre sus prioridades.

El 85 aniversario del fusilamiento de Joan Baptista Peset, que se conmemora a lo largo de 2026, ha devuelto su figura al primer plano. Los responsables del proyecto prevén seguir incorporando expedientes y abrir nuevas vías de investigación, sobre todo para corregir la enorme brecha documental de las mujeres. La memoria, aquí, se escribe con nombres propios.

Ficha del Caso

  • El caso: Una base de datos impulsada por el catedrático Josep Lluís Barona recupera la memoria de más de 400 médicos, científicos y académicos valencianos represaliados por el franquismo.
  • Datos importantes: El catálogo, titulado Ciencia represaliada, se consulta en medcieval.uv.es, se apoya en más de tres décadas de investigación y recibe fondos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
  • Resumen: El archivo pone nombre y biografía a una represión que vació de profesionales la sanidad y la ciencia valencianas, y reabre el debate político sobre la memoria democrática en la Comunitat Valenciana.