Paradores y casas rurales bajan precios en el puente de noviembre: 4 escapadas de interior por menos de 50€ la noche

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Parador de Alarcón (Cuenca): dormir en un castillo del siglo XV por menos de 50 €

a stone castle with a flag on top

El Parador de Alarcón ocupa uno de los castillos mejor conservados de la provincia de Cuenca, una fortaleza con más de trece siglos de historia encaramada al Pico de los Hidalgos, sobre una hoz del río Júcar. Su origen se remonta al siglo VIII, cuando los musulmanes levantaron aquí una ciudadela para controlar el paso hacia la Meseta; en 1184 pasó a manos cristianas tras el asedio de Alfonso VIII y, ya en la Baja Edad Media, fue señorío del infante don Juan Manuel, el noble que escribió El Conde Lucanor. El conjunto, declarado Bien de Interés Cultural en 1992, conserva las tres líneas de muralla originales, el antiguo patio de armas reconvertido en jardines y una torre del homenaje de traza renacentista que corona la silueta del pueblo desde cualquier punto del entorno.

Dormir aquí no se parece a alojarse en un hotel al uso. Es el Parador más pequeño de toda la red, con solo 14 habitaciones, lo que lo convierte también en el más íntimo y tranquilo. Las estancias conservan arcos apuntados, artesonados de madera, tapices y techos de piedra, y en la cima de la torre del homenaje se encuentra la habitación 106, dedicada a don Juan Manuel. Al castillo se accede atravesando las puertas medievales del Campo, del Calabozo y del Bodegón, y su restaurante sirve cocina manchega tradicional, del morteruelo conquense a la perdiz en escabeche. Inaugurado como Parador en 1966, es hoy una de las noches más singulares del patrimonio hotelero español.

Las tarifas de Paradores son dinámicas y varían según la demanda y la disponibilidad, de modo que el puente de noviembre, con el turismo de interior todavía en temporada baja, es uno de los momentos en que este tipo de alojamiento se puede encontrar más rebajado. Ese es el argumento que lo sitúa en esta selección: un castillo monumental a precio de escapada sencilla, siempre sujeto a las fechas que se elijan y a que queden habitaciones libres en un establecimiento con tan pocas plazas.

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