La Acadèmia Valenciana de la Llengua reclama respeto institucional y cooperación al Consell de Pérez Llorca

La presidenta de la AVL, Maria Àngels Francés, pide lealtad recíproca a la Generalitat un día después de reunirse con el vicepresidente José Díez. La institución arrastra un presupuesto inferior al de 2024 tras los recortes.

La Acadèmia Valenciana de la Llengua reclama al Consell de Pérez Llorca respeto institucional y cooperación tras años de recortes y desencuentros.

La petición la ha formulado su nueva presidenta, Maria Àngels Francés, que aboga por abrir una etapa de «colaboración, de lealtad recíproca y mutua» con la Generalitat Valenciana (el gobierno autonómico) después de un periodo que ella misma describe como complicado y crítico. La Acadèmia es la institución estatutaria que tiene encomendada la normativización del valenciano y llegó a suspender actividades por falta de fondos.

El ofrecimiento llega un día después de que Francés se reuniera con el vicepresidente segundo del Consell, José Díez, en un encuentro que ambas partes calificaron de cordial y en el que se comprometieron a mantener reuniones periódicas. «Le reiteramos nuestra voluntad de iniciar una etapa de colaboración», resume la presidenta de la AVL.

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En esa cita, la Acadèmia entregó al vicepresidente un dosier con sus líneas de trabajo: herramientas, materiales, y recursos para los hablantes. Entre ellos, el Diccionari Normatiu Valencià, que recibe más de 50.000 consultas al día a través de su aplicación.

Francés insiste en que la relación debe sostenerse sobre el respeto a una institución protegida por el Estatut d’Autonomia. Menoscabar su autonomía presupuestaria es un agravio para la lengua. «No solo para la institución, sino para el fomento y la protección del valenciano», subraya.

La Acadèmia no reclama tutela política: reclama que se respete la autonomía presupuestaria que le garantiza el Estatut.

El origen del conflicto: los recortes que dejaron a la AVL sin aire

La presidenta no esconde el origen del desencuentro. «No negaré que las relaciones con el Consell han sido difíciles», admite, y lo atribuye a un «proceso de recorte de los presupuestos» que califica de «situación inédita, muy negativa tanto para la institución como para nuestra lengua». El tijeretazo presupuestario puso en serias dificultades el funcionamiento normal de la Acadèmia.

Ese recorte obligó a paralizar iniciativas como los premis Carme Miquel y la jornada del escritor valenciano actual, suspendida el año anterior. La situación actual es distinta, según Francés: el presupuesto «se ha respetado», existen unos mínimos que permiten operar con autonomía, aunque se parte de unas cuentas inferiores a las de 2024. La propia Acadèmia reconoce que, en los últimos meses, el president Juanfran Pérez Llorca y el vicepresidente José Díez han mostrado su apoyo público a la institución.

La entidad también pone cifras a su utilidad cotidiana: el diccionario normativo y el portal terminológico se actualizan de forma continua, y las consultas ciudadanas superan las 50.000 diarias. Los recortes dejaron marca. La Acadèmia lleva 25 años ejerciendo una labor que considera impecable.

Un modelo de lengua que no se toca y un uso social que retrocede

Sobre el descenso del uso social del valenciano que reflejan las encuestas, Francés reconoce que no hay receta única. «La Acadèmia por sí sola no puede reconducir esta situación», advierte. Reclama cooperación de todas las instituciones y presencia de la lengua en el ocio, el deporte, el comercio y la Administración. «Sería deseable que los ciudadanos pudieran ejercer sus derechos lingüísticos por todas partes», añade, «desde ir al médico hasta enamorarse en un pub».

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Ahí aparece una de las heridas abiertas de la legislatura: el requisito lingüístico que se desestimó tras el cambio político de 2023. «Es difícil que un ciudadano pueda ejercer su derecho a ser atendido en su lengua si al otro lado del mostrador no hay una persona que la comprenda y que la hable», razona.

Respecto a las apelaciones del Consell a acercar la normativa a la sociedad y a flexibilizar el llamado valenciano del pueblo, Francés responde que el modelo de la Acadèmia Valenciana de la Llengua «es absolutamente cercano al pueblo» y que la normativa ya es flexible. No se trata de decir qué está bien o mal, sino qué es adecuado según el contexto. También reivindica el perfil de los nuevos académicos, más filológico que político: «Somos una academia de la lengua», recalca. La herida sigue ahí.

política lingüística valenciana

El Escenario Valenciano

La relación entre la Acadèmia y el Consell se ha convertido en un termómetro del pacto entre el PP y Vox en la Comunitat Valenciana. La formación de Santiago Abascal ha colocado la política lingüística entre sus prioridades, con un discurso que cuestiona la autoridad normativa de la AVL. Cuando se le pregunta por quién promete «enterrar bien abajo» la institución, Francés responde que ir contra ella «es ir contra nuestra ley más fundamental y contra nuestro autogobierno».

La oposición, PSPV y Compromís, ha convertido los recortes a la Acadèmia en un argumento recurrente contra el Ejecutivo autonómico. El Consell de Pérez Llorca, por su parte, intenta proyectar una imagen de normalidad institucional que ayude a dejar atrás el ciclo del expresident Carlos Mazón, que dimitió en noviembre de 2025 y mantiene su acta de diputado mientras avanza el proceso judicial de la DANA.

En clave estatal, el pulso valenciano se lee como un capítulo del debate sobre las lenguas cooficiales en el Congreso. Y funciona como precedente comparable: el Institut d’Estudis Catalans o el Euskaltzaindia operan con marcos de autonomía presupuestaria que en Valencia han estado en entredicho.

La proyección inmediata pasa por las reuniones periódicas que la AVL y la dirección general de Política Lingüística han acordado sin cerrar calendario, y por los próximos presupuestos autonómicos, que medirán si el respeto proclamado se traduce en cifras. Al fondo, las elecciones de 2027 recordarán a cualquier formación que aspire a gobernar que tendrá que decidir qué hace con una institución que lleva 25 años normativizando el valenciano.

Ficha del Caso

  • El caso: La AVL, institución estatutaria que normativiza el valenciano, reclama al Consell de Pérez Llorca respeto institucional y cooperación tras años de recortes.
  • Datos importantes: El Diccionari Normatiu Valencià recibe más de 50.000 consultas diarias; el presupuesto sigue por debajo del de 2024; la institución acumula 25 años de labor normativa.
  • Resumen: La nueva presidenta de la Acadèmia, Maria Àngels Francés, busca una etapa de lealtad recíproca con la Generalitat que traslade el pulso lingüístico al terreno de la cooperación.