La acampada por la vivienda de València cumple una semana sin altercados y contiene a los ultras del 9 d’Octubre

Unas 650 tiendas y 1.200 personas ocupan la plaza del Ayuntamiento con una duración indefinida. La suspensión de la mascletà ha reabierto el choque entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno.

La acampada por la vivienda de València cumple una semana sin incidentes y con la amenaza ultra contenida durante el 9 d’Octubre.

Unas 650 tiendas de campaña siguen plantadas en la plaza del Ayuntamiento de València, según el último censo del propio movimiento, lo que sitúa la ocupación en torno a las 1.200 personas. Duermen, comen y debaten allí desde el sábado anterior, cuando la manifestación por la vivienda acabó en altercado. De aquel estallido nació el campamento y, una semana después, sigue sin fecha de caducidad. Cada tarde, en asamblea, deciden los pasos siguientes.

650 tiendas y 1.200 personas sin fecha de salida

La organización es más ordenada de lo que sugiere una acampada improvisada. Tres periodistas integran el comité de Comunicación, instalado en una de las entradas que mira a Correos. Allí atienden a quien pregunta, graban directos para los informativos y revisan el clipping de prensa. «El hasta cuándo es la gran pregunta. De momento es indefinida», resume el equipo.

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El viernes, Día de la Comunitat Valenciana, fue la prueba de fuego. La plaza amaneció con cordón policial y, según relatan los acampados, algunos jóvenes ultra merodearon la zona igual que la jornada anterior. No hubo altercados. Lo repiten cada vez que se les pregunta: «Lo más importante es que no pasó nada». Celebraron la bajada de la Senyera y el himno, y por la tarde la Entrada de moros y cristianos pasó junto a ellos.

No todo el mundo les mira con simpatía. Las crónicas de la Procesión Cívica recogen insultos al grito de «catalanistas» o «perroflautas», con invitación a dejar la plaza. A eso se suma que la suspensión de la mascletà ha derivado en un nuevo rifirafe entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno. Este domingo se suspendió además el arranque del festival pirotécnico.

Una semana de tiendas en la plaza del Ayuntamiento ha convertido una reivindicación por la vivienda en un pulso entre administraciones.

Sin embargo, el choque institucional convive con un goteo de apoyo ciudadano que sorprende a los propios acampados. «; otros han dejado mantas, gorras, y antiestamínicos. Un cartel lista lo que necesitan y lo que no: nada de huevos, arroz, café ni galletas.

De la vivienda digna al pulso entre Ayuntamiento y Delegación del Gobierno

crisis de vivienda València

El movimiento tiene un eje claro. «Solo estamos luchando por el derecho a poder tener una vivienda digna, que eso ya existe en la Constitución Española», explica un acampado, jurista de formación, que duerme allí desde el primer día. El artículo 47 de la Carta Magna reconoce ese derecho a una vivienda digna, aunque su desarrollo depende de las administraciones. Las proclamas del coro participativo lo repiten cada tarde: «Pel dret a l’habitatge, no cap desnonament, ningú sense casa, ni cases sense gent».

La lista de demandas va más allá de los desahucios: indefinir los contratos y congelar los alquileres figuran entre las consignas más coreadas. Son medidas que chocan con la política de vivienda del Consell de Pérez Llorca y con la del propio Ayuntamiento de València, ambos del PP y con Vox como socio en la Generalitat. La Ley estatal de Vivienda, aprobada en 2023, ya preveía topes a los alquileres en zonas tensionadas, pero su aplicación ha sido desigual según la comunidad autónoma.

El Escenario Valenciano

El campamento ha puesto a prueba la convivencia entre las instituciones valencianas en plena resaca del 9 d’Octubre. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, mantiene el pacto con Vox que sostiene el Consell desde diciembre de 2025.

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La oposición —PSPV y Compromís— observa el movimiento con prudencia. El expresident Carlos Mazón, hoy diputado en las Corts, sigue en un segundo plano tras su dimisión de noviembre de 2025.

En clave estatal, el precio de la vivienda ha encadenado fuertes subidas en toda España, según el INE, y el acceso a un hogar se ha situado entre las principales preocupaciones ciudadanas. El Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho de la Ley de Vivienda una de sus banderas, mientras varias comunidades del PP cuestionan su aplicación. Lo que ocurre en la plaza del Ayuntamiento resume ese cruce: competencia compartida, marco estatal y ejecución autonómica.

Queda por ver cuánto aguanta el campamento. La acampada recupera esta semana su programación tras el parón festivo, con asambleas diarias y actividades culturales. Los acampados insisten en que no se marcharán hasta que haya respuestas; las administraciones, de momento, se devuelven la pelota. Y en el aire queda una pregunta sin respuesta: hasta cuándo.

Ficha del Caso

  • El caso: La acampada por la vivienda de València cumple una semana en la plaza del Ayuntamiento con unas 650 tiendas y 1.200 personas, sin fecha de salida.
  • Datos importantes: El campamento nació tras la manifestación por la vivienda que acabó en altercado. El 9 d’Octubre se contuvo la amenaza ultra con cordón policial. La suspensión de la mascletà reabrió el choque entre Ayuntamiento y Delegación del Gobierno.
  • Resumen: El movimiento por la vivienda traslada a la calle un pulso que enfrenta al Consell de Pérez Llorca (PP-Vox) y al Ayuntamiento con el Gobierno central, en plena crisis de acceso a la vivienda en toda España.