Colombia fija en el Consejo de Seguridad de la ONU su giro exterior tras retirar la demanda contra Israel

El presidente Abelardo De La Espriella reunió en Bogotá a su canciller, Omar Bula, y a su embajador ante la ONU, Mauricio Gaona, para fijar la hoja de ruta del país en el órgano de paz. El giro llega después de retirar la demanda contra Israel.

Colombia ha convertido su asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU en el escaparate de su nuevo rumbo exterior. El presidente Abelardo De La Espriella reunió el sábado 10 de octubre en Bogotá a su canciller y a su embajador ante la ONU para fijar la hoja de ruta de un país que llega al órgano de paz con la demanda contra Israel ya retirada.

La hoja de ruta que Colombia llevará a Nueva York

En la reunión participaron el ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, y el embajador ante las Naciones Unidas, Mauricio Gaona. El encargo es ordenar los posicionamientos de Colombia durante su mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Un escaño con voz y voto que el país ocupa en el bienio 2026-2027.

La directriz se apoya en tres palabras: firmeza, rigurosidad y pragmatismo. En lenguaje diplomático, eso significa defender la soberanía nacional, proteger los intereses estratégicos del país y buscar cooperación internacional con resultados verificables. Menos declaraciones y más acuerdos concretos.

Publicidad

El calendario no es menor. La delegación colombiana deberá intervenir en debates geopolíticos, responder ante crisis humanitarias y hacer seguimiento a las misiones de paz desplegadas por la ONU. Traducido: estará en la mesa donde se deciden las sanciones y las intervenciones.

Al término del encuentro, el presidente ratificó el avance con una frase: ‘Estamos estructurando la participación de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU’. El país pasa de reaccionar a diseñar su propia agenda.

El viraje colombiano no es solo discurso: retira la demanda contra Israel y ocupa el órgano que decide sobre la paz mundial.

El hombre llamado a ejecutar esa agenda tiene un perfil poco común. Mauricio Gaona, designado el 27 de julio, es hijo del magistrado Manuel Gaona Cruz, asesinado en la toma del Palacio de Justicia en 1985. Doctor en Derecho con especialidad en Derechos Humanos y máster en Derecho Internacional y en Derecho de la Unión Europea, ha pasado por McGill, Harvard, UCLA y la Universidad París II Panthéon-Assas.

Por qué este giro importa tanto en España

España figura entre los principales inversores extranjeros en Colombia. Santander, BBVA, Telefónica, Repsol y Mapfre llevan décadas en el país, y cada reordenamiento de la política exterior colombiana toca de lleno sus intereses. La alineación con Occidente es la variable que vigilan los inversores.

Hay un segundo vínculo, menos conocido. Colombia es socio global de la OTAN desde 2018, una etiqueta que muy pocos países fuera del Atlántico norte han logrado. Para Madrid, ese estatus convierte al país en su gran puente de seguridad con América Latina.

De La Espriella política exterior

Publicidad

El telón de fondo es un cambio de alineamiento. El Gobierno anterior, el de Gustavo Petro, rompió relaciones con Israel en mayo de 2024. Ahora Bogotá retira la demanda contra Israel ante la justicia internacional. Es un gesto que Washington y Jerusalén leen como propio.

Madrid observa el movimiento con atención. España reconoció el Estado palestino el 28 de mayo de 2024, junto a Irlanda y Noruega, y mantenía con el Ejecutivo colombiano anterior una sintonía visible en los foros iberoamericanos. El viraje no rompe la relación, sostenida por la inversión y por una de las comunidades latinoamericanas más numerosas del país.

¿Qué se juega España con este cambio de brújula? Bastante más de lo que parece. Colombia es puerta de entrada a la Alianza del Pacífico, socio comercial creciente y pieza clave en la agenda migratoria y energética de la región. Perder sintonía con Bogotá resta influencia a Madrid en la región.

El precedente que ayuda a leer el movimiento

No es la primera vez que Colombia usa el sillón rotatorio. Ya ocupó un asiento no permanente en el bienio 2011-2012, cuando el conflicto con las FARC marcaba la agenda interior y la primavera árabe copaba las sesiones. Entonces el escaño sirvió para internacionalizar el conflicto; ahora, para presentar el país como potencia media.

España ocupó su último asiento no permanente en 2015-2016 y sabe bien lo que cuesta sostener posiciones propias en un club donde mandan los cinco vetos. La lección es sencilla: el Consejo no reparte medallas, reparte costes. Cada voto y cada abstención dejan rastro, y el país que se sienta allí asume el desgaste de cada decisión.

Conviene seguir tres cosas en los próximos meses: cómo se posiciona Colombia en los debates sobre las misiones de paz, si el acercamiento a Washington y a Jerusalén se traduce en acuerdos concretos y qué margen deja ese giro a la relación con Madrid. El bienio se extiende hasta diciembre de 2027, tiempo de sobra para que el país consolide o diluya su nuevo papel.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El presidente colombiano Abelardo De La Espriella reunió el 10 de octubre a su canciller y a su embajador ante la ONU para fijar la hoja de ruta del país en el Consejo de Seguridad.
  • Datos importantes: Colombia ocupa un asiento no permanente hasta diciembre de 2027, Mauricio Gaona fue designado embajador el 27 de julio y el país ha retirado la demanda contra Israel.
  • Resumen: El viraje afecta de lleno a España, que figura entre los principales inversores en Colombia y mantiene con Bogotá un vínculo estratégico en defensa y en comercio.