Si sigues acumulando ropa de otoño, detente e invierte solo en estas 10 prendas: la guía definitiva para ahorrar miles de euros

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Dónde comprar cada básico por menos de 30 €: 5 tiendas low-cost y 3 prendas en las que no conviene ahorrar

Composición moderna con una bolsa de compras negra y etiquetas de descuento del 50% y 70% sobre una superficie de mármol.

Con la lista de 20 prendas cerrada, toca decidir dónde comprar cada básico sin pasar de 30 euros. H&M sigue siendo el punto de partida más fiable para camisetas de algodón, camisas blancas y jerséis de la línea Basics: su camiseta de canalé de tirantes cuesta 7,99 euros. Uniqlo aporta los puntos finos y la capa técnica (merino, cuello alto, HeatTech), aunque sus básicos se mueven a menudo entre 30 y 40 euros, así que conviene comprarlos en rebajas. Primark y Lefties cubren el grueso del fondo de armario a precios muy bajos, con la advertencia de que los tejidos rara vez aguantan más de una temporada. Kiabi, Pepco y KiK han hecho del armario cápsula su argumento comercial: Pepco anuncia prendas desde 5 euros y colecciones de entre 15 y 30 artículos pensadas para combinarse entre sí, mientras KiK propone conjuntos completos por menos de 30 euros. Para las piezas que exigen más calidad, Vinted y Zara Second Hand permiten encontrar blazers de lana o gabardinas por debajo del precio de una prenda nueva de moda rápida.

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El ahorro, sin embargo, tiene un límite, y no está en las mismas prendas. La primera en la que no conviene escatimar es el abrigo: es lo que más se ve durante meses y lo que sostiene el resto del look, así que antes que el precio importa la composición, porque por el mismo dinero hay gabardinas y abrigos de poliéster y otros con alto porcentaje de lana dentro de Zara o Mango. La segunda es el calzado de diario: un par de botas o mocasines de piel bien construidos admite reparación y aguanta varias temporadas, mientras que unos zapatos de 40 euros de materiales sintéticos suelen durar una temporada y no están pensados para arreglarse. La tercera es el punto fino: un jersey de merino o cachemire conserva la forma y no hace bolitas al tercer lavado como los acrílicos baratos. En los tres casos el cálculo que evita el despilfarro no es el precio de etiqueta, sino el coste por uso.

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