Los sindicatos de vivienda dejan la acampada de Alicante y preparan la huelga general del 11 de noviembre

Los tres colectivos cierran una semana de protesta con una manifestación de despedida desde la Muntanyeta hasta la plaza del Ayuntamiento. La acampada sigue viva, pero la estrategia se traslada al paro convocado para el 11 de noviembre.

Los sindicatos de vivienda de Alicante dejan la acampada de la Muntanyeta para centrarse en la huelga general del 11 de noviembre.

EN 30 SEGUNDOS

  • ĀæQuĆ© ha pasado? Los tres sindicatos de vivienda de Alicante han abandonado la acampada de la plaza de la Muntanyeta tras una semana de protesta.
  • ĀæQuiĆ©n estĆ” detrĆ”s? El Sindicat de Llogateres d’Alacant, el Sindicat de la Zona Nord y el Sindicat de Vivenda de Carolines.
  • ĀæQuĆ© impacto tiene? La acampada sigue en pie, gestionada por quienes permanecen en ella, mientras el movimiento se vuelca en la huelga general del 11 de noviembre.

Una despedida en la calle para cerrar una etapa

El movimiento de vivienda de Alicante lo anunció a travĆ©s de sus redes sociales y con una idea fija: no querĆ­a marcharse sin mĆ”s. Ā«Queremos cerrar esta etapa en la calle, todas y todos juntos, con una gran manifestaciónĀ», escribieron los responsables del Sindicat de Llogateres d’Alacant, el Sindicat de la Zona Nord y el Sindicat de Vivenda de Carolines.

La manifestación de despedida se celebró el sÔbado por la tarde. Arrancó a las 18:30 horas desde la propia plaza de la Muntanyeta y puso rumbo a la plaza del Ayuntamiento, con un recorrido que pasó por la calle del Metge Pascual Pérez, y la rambla de Méndez Núñez.

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La acampada, sin embargo, no se levanta. Los sindicatos insisten en que la iniciativa sigue viva y pasarÔ a manos de quienes permanecen en la plaza: «A partir de ahora la gestionarÔ la misma gente que continúa acampada», señalaron. La protesta cambia de manos, no de objetivo.

DetrÔs de estos colectivos late un mismo diagnóstico, compartido con el resto del sindicalismo de vivienda que ha crecido en España en la última década. Los alquileres ya no se viven como un gasto mÔs, sino como el eje de una tensión que empuja a miles de vecinos fuera de sus barrios. Los sindicatos de vivienda nacieron para dar cauce organizado a ese malestar, con asambleas de barrio y una lógica distinta a la de los sindicatos laborales clÔsicos.

La ocupación de la Muntanyeta arrancó a comienzos de octubre, impulsada por estos tres colectivos. La plaza se convirtió en unos días en un espacio de asamblea permanente, con actividades abiertas y un mensaje dirigido a las administraciones. La vivienda dejó de ser un asunto privado para convertirse en una pancarta.

La acampada de la Muntanyeta no desaparece: cambia de manos, y con ella cambia tambiƩn la forma de pelear por la vivienda en Alicante.

De la plaza al 11 de noviembre: la huelga como nuevo pulso

El foco se traslada ahora a la huelga general prevista para el 11 de noviembre. La fecha, anunciada por los propios sindicatos de vivienda, marca un giro de estrategia: del campamento como escaparate permanente al paro como herramienta de presión colectiva. La duda que sobrevuela el movimiento es si una huelga de vivienda, sin relación laboral y sin patronal enfrente, puede lograr la misma capacidad de bloqueo que una huelga de trabajo.

En España, la organización de inquilinos tiene antecedentes sólidos. La PAH, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, marcó el camino tras la crisis de 2008, y el Sindicat de Llogateres de Barcelona trasladó ese modelo al terreno del alquiler. La experiencia alicantina se inscribe en esa estela, aunque con sello propio: tres colectivos, tres barrios y una ciudad costera donde la presión turística y residencial añade una capa extra de dificultad. Del impago a la renta, el conflicto mutó y la organización también.

El Escenario Valenciano

En clave valenciana, la vivienda es hoy uno de los terrenos de fricción mÔs visibles. El Consell de Pérez Llorca, sostenido por el pacto entre el PP y Vox, ha convertido la política de alquiler en un asunto de choque con la oposición.

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El PSPV y Compromƭs reclaman medidas que vayan mƔs allƔ de los anuncios, mientras los movimientos sociales de la calle exigen resultados. El president Juanfran PƩrez Llorca afronta un pulso que no se dirime solo en las Corts Valencianes, sino tambiƩn en plazas como la de la Muntanyeta.

La dimensión nacional también pesa. La ley estatal de vivienda fijó límites a las subidas del alquiler, pero su aplicación depende de las comunidades autónomas, y ahí el mapa se fragmenta. Para el PP, esos topes son un lastre para el mercado; para la izquierda, la única red que ha frenado la escalada. La vivienda se ha vuelto un asunto de Estado gestionado en clave autonómica.

El 11 de noviembre es la próxima prueba de fuego. Si la convocatoria cuaja, el movimiento de vivienda valenciano habrÔ dado un paso inédito: trasladar al terreno del paro un conflicto que hasta ahora se dirimía en los juzgados, en los ayuntamientos y a las puertas de las inmobiliarias. Si se queda en un gesto, la acampada de la Muntanyeta habrÔ sido el último gran episodio de una protesta que buscaba continuidad.

Ficha del Caso

  • El caso: Los tres sindicatos de vivienda de Alicante abandonan la acampada de la plaza de la Muntanyeta para centrarse en la huelga general del 11 de noviembre.
  • Datos importantes: La acampada arrancó a comienzos de octubre; la manifestación de despedida se celebró el sĆ”bado por la tarde, con salida a las 18:30 desde la Muntanyeta hacia la plaza del Ayuntamiento. La huelga estĆ” convocada para el 11 de noviembre.
  • Resumen: El movimiento por la vivienda de Alicante cambia de estrategia: mantiene la acampada en manos de quienes siguen en la plaza y volcarĆ” su presión en la huelga general.