Microsoft recorta el almacenamiento de OneDrive de 6TB a 2TB en Family y Premium

Microsoft mantiene las cinco cuentas adicionales pero concentra todo el espacio en un único depósito compartido. Quien supere los 2TB tendrá que borrar archivos, mudarse a otro servicio o pagar un extra.

Microsoft recorta el almacenamiento de OneDrive de 6TB a 2TB en sus planes Microsoft 365 Family y Premium. La compañía lo ha comunicado en una nota de soporte, sin ruido mediático, y ya lo aplica a las altas nuevas.

El detalle rompe la aritmética con la que se vendía el producto. Ambos planes permiten compartir la suscripción con hasta cinco personas adicionales y cada una recibía 1TB propio. Eso arrojaba 6TB agregados por hogar. El reparto de cuentas sigue igual; lo que desaparece es el espacio. A partir de ahora todos esos perfiles beben de un único depósito compartido de 2TB.

Claves de la operación

  • El fondo compartido cae a un tercio. Se mantienen las seis cuentas del plan familiar, pero el espacio agregado pasa de 6TB a 2TB en un único depósito común. No hay reparto individual garantizado.
  • Los nuevos suscriptores ya lo notan. El límite se aplica desde la contratación. Los clientes actuales conservan las condiciones hasta su primera renovación a partir del 2 de mayo de 2027.
  • Superar el tope tiene coste. Microsoft no ofrece migración gratuita: quien pase de 2TB deberá borrar archivos, trasladarlos a otro servicio o comprar espacio adicional.

La nota de soporte no explica por qué la compañía recomprime el espacio justo ahora. La lectura más obvia apunta al coste de mantener petabytes ajenos y a la presión por monetizar el negocio de consumo, donde el margen de consumo es más ajustado que en la nube empresarial. Tampoco hay compensaciones anunciadas para quien se quede fuera del nuevo tope.

Publicidad

Para las familias afectadas, las salidas son tres. La primera, podar fotos antiguas vaciar carpetas o contratar bloques extra. La segunda, mover el excedente a otro proveedor y dejar OneDrive solo para los archivos vivos. La tercera, pasar por caja. Microsoft vende espacio adicional por tramos, y es ahí donde el recorte funciona como una subida de precio encubierta: los planes familiares acumulan años de fotos que nadie revisa.

El fin del gran reclamo familiar de Microsoft

El movimiento deshace una promesa que la compañía lleva años explotando como argumento de venta. Cuando el paquete se llamaba Office 365 y el almacenamiento era un añadido casi simbólico, Microsoft convirtió OneDrive, su servicio de almacenamiento en la nube, en el 1TB por usuario como anzuelo de ecosistema. Fue una de las palancas que transformó una licencia ofimática en una suscripción recurrente para todo el hogar.

La estrategia funcionó durante una década. Microsoft 365 se ha consolidado como gran negocio recurrente de consumo dentro del área de Productividad y Procesos de Negocio, con una base de suscriptores que sostiene buena parte del crecimiento del segmento. El problema es que el almacenamiento es la parte cara de esa ecuación y la más difícil de defender ante el accionista cuando el usuario ya está dentro del ecosistema.

El almacenamiento siempre fue el anzuelo. Cuando el hogar ya tiene sus fotos dentro, el anzuelo deja de ser necesario.

El hueco que deja Microsoft en el mercado del almacenamiento

Microsoft 365

Google y Apple llevan tiempo posicionados para recoger lo que Microsoft suelte. Google One vende espacio flexible con planes familiares compartidos, y Apple iCloud+ mantiene su integración casi invisible con el iPhone como principal argumento de retención. Ninguno iguala el 1TB por usuario que ofrecía la firma de Redmond, pero tampoco lo necesita: el usuario de móvil paga por comodidad, no por capacidad.

El caso español tiene matices. A falta de datos desagregados por proveedor, el mercado doméstico sigue copado por Google y Apple, mientras Telefónica sigue buscando encaje con servicios de almacenamiento atados a la factura del operador. La factura única es la baza del operador local; su debilidad, competir con plataformas que llevan años incrustadas en el sistema operativo del teléfono.

Lo que Microsoft se juega en el negocio de consumo

Analizamos esto como lo que es: una prueba de elasticidad sobre la base instalada. Microsoft calcula que el coste de mudarse es el verdadero muro de retención: volver a descargar varios terabytos, reorganizar carpetas y reconfigurar las copias de seguridad de cinco dispositivos. Es la misma lógica que han aplicado las plataformas de vídeo al subir precios o al introducir publicidad en sus planes baratos.

Publicidad

El riesgo está en el flanco contrario. Un recorte de condiciones en un servicio ya pagado abre la puerta a la competencia justo cuando el usuario revisa su factura. La compañía ya vivió un episodio parecido con los cambios de licencia de sus productos empresariales, y en el consumo ocurre algo que conviene no olvidar: cambiar de nube personal cuesta menos de lo que parece.

Queda por ver cómo reacciona la base actual, que no notará el cambio hasta su primera renovación a partir del 2 de mayo de 2027. Ese es el hito que conviene seguir. Si las cancelaciones se concentran en los meses previos a esa fecha, Microsoft tendrá la respuesta a una pregunta que hoy nadie ha contestado: cuánto vale de verdad el terabyte que acaba de quitar.