Barcelona cierra dos ejes al tráfico con ‘Obrim Carrers’: calles afectadas y horario de invierno

El programa recupera el horario de invierno, de 9:00 a 20:00, y reserva Gran de Gràcia y el eje Creu Coberta-Sants todos los fines de semana hasta abril. Las líneas V17, 22, 24, D20 y V5 modifican su recorrido y la 52 queda sin servicio en el ámbito de Sants.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A vecinos y visitantes de Gràcia y de Sants-Montjuïc, y a los usuarios de las líneas de autobús V17, 22, 24, 114, D20 y V5.
  • ¿Cuándo ocurre? Todos los sábados y domingos, de 9:00 a 20:00 horas, durante el horario de invierno vigente de octubre a abril.
  • ¿Qué cambia hoy? Gran de Gràcia y el eje Creu Coberta-Sants quedan cerrados al tráfico general, con desvíos de autobús, límite de 10 km/h para bicicletas y patinetes y acceso restringido a garajes.

Barcelona recupera este fin de semana Obrim Carrers y cierra al tráfico general dos ejes de la ciudad. La medida reserva las calles a peatones, bicicletas y patinetes todos los sábados y domingos, de 9:00 a 20:00, durante el horario de invierno que arranca en octubre y se prolonga hasta abril.

Qué calles quedan cerradas al tráfico y con qué horario

Durante las horas de restricción, el tráfico rodado queda prohibido en los tramos incluidos en el programa, que estrena su franja de invierno con la llegada del otoño. El Ayuntamiento mantiene, eso sí, las excepciones de siempre: vehículos de emergencia y servicios municipales, operaciones de carga y descarga y el acceso de vecinos a sus aparcamientos privados. Quien necesite entrar en un garaje o circular por una zona afectada debe seguir las indicaciones de los auxiliares de tráfico desplegados en cada calle.

El primero de los dos ejes es Gran de Gràcia, que pierde el tráfico habitual y se convierte en paseo urbano durante todo el fin de semana. Es la arteria que enlaza la plaza del Cinc d’Oros con Lesseps, un tramo con presencia constante de peatones, comercio de proximidad y paradas de bus muy utilizadas.

Publicidad

El segundo comprende el eje Creu Coberta-Sants, otro de los corredores con más tránsito rodado de la ciudad, que también queda reservado al paseo y al ocio en el mismo horario de 9:00 a 20:00.

Además de caminar, los ciudadanos pueden montar en bicicleta, patinar, leer, jugar o aprovechar el comercio de proximidad. Algunos fines de semana, los distritos y las entidades vecinales y comerciales programan actividades complementarias en estos espacios.

Un cierre al tráfico solo funciona si el vecino gana calle y el comercio gana clientela: la prueba de Obrim Carrers es la caja registradora.

Las líneas de bus que cambian de recorrido cada fin de semana

cortes de tráfico Barcelona

El cierre tiene consecuencias directas sobre la red de autobuses urbanos. En el entorno de Gran de Gràcia, las líneas V17, 22 y 24 modifican su recorrido en sentido montaña: se desvían desde la plaza del Cinc d’Oros por la avenida Diagonal, la vía Augusta y la avenida de la Riera de Cassoles hasta la plaza de Lesseps. La línea 114 también sufre cambios en la zona, con afectaciones sobre Gran de Gràcia, Ros de Olano y Montseny.

En el eje Creu Coberta-Sants, las líneas D20 y V5 modifican sus itinerarios. La D20 se desvía por varias calles, entre ellas, la avenida de Madrid, Numància, y Tarragona, mientras que la V5 cambia su recorrido en dirección a la Marina del Prat Vermell. La línea 52 queda sin servicio en este ámbito durante las horas de restricción.

Bicicletas y patinetes: 10 km/h y prioridad peatonal

La restricción no afecta igual a todos los vehículos. Las bicicletas y los patinetes eléctricos pueden circular por las calles incluidas en Obrim Carrers, pero deben respetar la prioridad de los peatones y no superar los 10 kilómetros por hora. Cuando se producen aglomeraciones, los usuarios tienen que bajarse del vehículo y continuar a pie.

La convivencia entre peatones, ciclistas y usuarios de patinetes es el punto más delicado del programa. También lo es la carga y descarga, que sigue permitida en franjas concretas y que en calles estrechas como Gran de Gràcia obliga a maniobras en medio de la gente.

Publicidad

Qué se juega el Ayuntamiento con el regreso del programa

Obrim Carrers funciona por temporadas y llega a su versión de invierno con el curso ya arrancado. La iniciativa se inscribe en la estrategia municipal de pacificación del tráfico, que en Barcelona echó a andar con las supermanzanas de Poblenou como primer ensayo y ha continuado con actuaciones posteriores en distintos distritos. La lógica es la misma en todos los casos: menos coches, menos ruido y menos contaminación en ejes concretos, a cambio de desviar el tráfico hacia otras vías.

El riesgo conocido es que la pacificación traslade el problema de una calle a la siguiente. Los vecinos de las vías que absorben los desvíos suelen quejarse de más ruido y más circulación, y los usuarios del bus, de trayectos más largos. En esta redacción entendemos que el resultado depende menos del cierre en sí que de tres detalles: que los desvíos estén bien señalizados, que la carga y descarga no colapse las horas punta y que los comerciantes de los ejes perciban más clientes y no menos. Nadie discute ya el modelo en abstracto; se discute su letra pequeña.

La pelota está ahora en el tejado de la gestión diaria. La restricción se repetirá cada sábado y domingo hasta el final de la temporada de invierno, en abril. Quien planifique una ruta en coche por Gràcia o Sants los próximos fines de semana hará bien en consultar antes los desvíos de la red de autobuses y las alternativas en metro, FGC o Rodalies.