La unidad de la izquierda vuelve a estar sobre la mesa, y esta vez hay calendario. Sumar y Podemos, divorciados desde diciembre de 2023 —cuando los diputados morados abandonaron el grupo parlamentario de Sumar y se pasaron al grupo mixto—, negocian contra reloj una candidatura conjunta de cara al 29 de noviembre. El margen es mínimo, y nadie lo disimula.
El grupo parlamentario de Sumar reúne a cuatro formaciones: Más Madrid, los Comuns, Izquierda Unida y el Movimiento Sumar de Yolanda Díaz. Ninguna ha resuelto el problema de fondo. Tras el paso atrás de la vicepresidenta, el conglomerado sigue sin candidato claro. Podemos, en cambio, sí ha movido ficha.
Los morados han convocado primarias para el 14 y 15 de octubre, con Irene Montero como aspirante con opciones reales. El calendario es brutal. Al día siguiente, el 16 de octubre, vence el plazo para registrar una candidatura. Apenas quedan unas horas para decidir el orden de los puestos de salida, que es, en realidad, casi todo lo que se está discutiendo. Las cuentas no cuadran si cada parte mira solo por sí misma.
El calendario que aprieta: primarias moradas y un registro exprés
La figura que puede deshacer el nudo tiene nombre: Ada Colau. La exalcaldesa de Barcelona ha ido lanzando mensajes en los últimos meses, sobre todo tras el bloqueo del decreto de la vivienda, cuando sostuvo públicamente que, si no salía adelante, había que abandonar el Gobierno. Luego llegó el desahucio de Maricarmen y fue Pedro Sánchez quien aceleró con los decretos. Colau tomó posiciones, y desde entonces ha mantenido contactos con Podemos para rehacer la relación.
La masa para una lista conjunta está preparada. Solo hay que hornearla. Se habla de una candidatura unitaria capaz de agrupar a una quincena de partidos a la izquierda del PSOE, articulada alrededor de Colau y Montero, sea cual sea el orden final que se consensúe. Desde fuera parece un guirigay. Por dentro, la lógica es implacable.
Sumar y Podemos no discuten tanto si presentarse juntos, sino quién ocupa los primeros puestos de una lista que ambos necesitan más de lo que admiten en público.
Quién empuja la reconciliación y quién la frena
No solo la aritmética empuja. De ir por separado, la izquierda radical perdería un puñado de escaños en favor de Vox en varias circunscripciones, por aplicación de la ley d’Hondt. Ese cálculo es frío, conocido, y compartido.
Pero hay otro factor, más orgánico: en juego está lo que queda de conexión con la calle. Los grandes sindicatos han señalado el camino. UGT y CC.OO. no han dudado en ponerse al servicio de una sectorial, el Sindicato de Inquilinas, para organizar una huelga general por la vivienda. Si esa jornada funciona, la izquierda tendrá un pulso social que hoy no tiene.
Y sin embargo, la unidad también tiene frenos. Mónica García se ha postulado sin respaldo fuerte de su propio partido, Más Madrid. Gabriel Rufián quedó clavado en plena campaña por liderar un frente amplio, con el regate del PSOE de por medio. Son estridencias que no rompen el proceso, pero lo enturbian. El 15-M acampó en las plazas en 2011 y cuajó en opciones políticas en 2014. Aún es pronto para saber qué fenómeno alumbrará el enfado actual.

La Dinámica de Coalición
El equilibrio interno de Sumar es frágil por construcción. Cuatro partidos bajo una misma marca parlamentaria, y ninguno con la hegemonía clara que el espacio tuvo en 2023. Más Madrid y los Comuns aportan peso territorial; IU, estructura y militancia; el Movimiento Sumar, la marca y el Gobierno. La unidad de la izquierda no se decide en un despacho: se decide en el orden de una papeleta. Y ese orden es lo que enfrenta a los socios.
Con el PSOE, la dimensión es doble. Por un lado, Sánchez necesita la bandera de la unidad de la izquierda para movilizar a su electorado de cara al 29 de noviembre: solo si existe una mínima opción de repetir, una parte de sus votantes se levantará del sofá.
Por otro, las negociaciones para el Senado avanzan en Canarias, Baleares y Navarra, y van a iniciarse en la Comunidad Valenciana, Aragón y Extremadura. En el País Vasco, Bildu ya ha entrado en la ecuación; en Catalunya, la incógnita es ERC. La Entesa Catalana de Progrés es el precedente: PSC, ERC e ICV-EUiA ya demostraron que esa fórmula gana representación por Barcelona y Tarragona.
Ficha del Caso
- El caso: Sumar y Podemos exploran una candidatura conjunta a la izquierda del PSOE tras casi tres años de divorcio parlamentario. El calendario, esta vez, aprieta de verdad.
- Datos importantes: El grupo parlamentario de Sumar agrupa a Más Madrid, los Comuns, IU y el Movimiento Sumar. Podemos convoca primarias el 14 y 15 de octubre; el registro de candidaturas cierra el 16. Los comicios, el 29 de noviembre.
- Resumen: La unidad condiciona la movilización del electorado socialista y la propia supervivencia parlamentaria del espacio a la izquierda del PSOE.
