La oposición venezolana pide a Washington acelerar la transición y España vigila un proceso que toca a sus empresas. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha llamado este viernes a todas las fuerzas democráticas del país a sentarse en la mesa que negocia con el Gobierno de Delcy Rodríguez.
Qué ha pedido Marco Rubio y qué se decide el próximo miércoles
El próximo miércoles hay una nueva ronda y no es un detalle menor. Sobre la mesa estarán la elección de la Corte Suprema y las garantías que necesitan partidos y candidatos para unas elecciones creíbles. Ni María Corina Machado, líder del principal partido opositor, ni Edmundo González se han sentado todavía en esa sala.
Con el empujón de Marco Rubio se confirma un viraje de fondo. Al principio, la administración de Donald Trump trataba a Delcy Rodríguez como única interlocutora posible. Ahora también sienta a la oposición, que acude a la mesa con Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional, al frente.
No todos lo ven como un problema. Luis Carlos Díaz, periodista, ex preso político venezolano y residente en España, sostiene que la negociación puede avanzar sin Machado. Su argumento es institucional: no tendría sentido que la líder democrática del país sea también la que reforme el Consejo Nacional Electoral, el organismo que debe arbitrar las elecciones en las que aspira a competir. La mesa puede avanzar sin María Corina Machado, defiende, siempre que alguien lleve lo institucional.
Y aquí está la clave: esta mesa no avanza por cortesía diplomática, sino bajo una tutela ajena que marca los tiempos. Un escenario incómodo que, según el analista político Víctor Maldonado, es lo que ha impedido que todo acabe en nada, como pasó con el acuerdo de Barbados y con las conversaciones de Oslo. ‘Hay un proceso tutelado de reconstrucción del país’, resume.
Qué se juega España en esta transición
España no es un espectador cualquiera. El Congreso aprobó en septiembre de 2024 una proposición no de ley para reconocer a Edmundo González como presidente electo, y el propio González reside en España desde que pidió asilo aquel mismo año. Esa apuesta política pesa en cada ronda de la negociación.
La mesa que decidirá el futuro de Venezuela se sienta en Washington, y España, con más intereses allí que nadie en Europa, observa desde la puerta.
Hay más. Repsol, Meliá, Mapfre o Indra mantuvieron presencia en el país cuando otras multinacionales hacían las maletas. Una reconstrucción tutelada desde Washington abre contratos en energía, infraestructuras y turismo, y a la vez el riesgo de que el reparto se cierre sin los europeos dentro.
Y luego está la gente. La colectividad venezolana en España es una de las mayores de Europa, con comunidades asentadas sobre todo en Canarias, Madrid y Galicia. Cualquier giro en Caracas mueve decisiones sobre remesas, reagrupación familiar, nacionalidad y retorno.

Pero el problema real es de asiento. El Parlamento Europeo concedió el premio Sájarov a María Corina Machado en 2024, un gesto que resume el alineamiento de Bruselas con la causa democrática. Quien tutela la transición, en cambio, es Washington. Traducido: España tiene influencia histórica, vínculos empresariales y una diáspora enorme, pero poca capacidad de decisión en la mesa.
Del ‘Delcygate’ al asilo de González: el precedente que explica el tablero
Conviene recordar de dónde venimos. En enero de 2020, Delcy Rodríguez pasó por la zona de tránsito del aeropuerto de Barajas, adonde acudió el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en un episodio que dejó al descubierto lo enredado del vínculo hispano-venezolano. Seis años después, la misma dirigente negocia una transición con la oposición mientras España mira cómo se reparte el tablero.
La comparación con otros intentos ayuda a leer lo que viene. El acuerdo de Barbados, firmado en 2023, y las rondas de Oslo se quedaron en papel mojado porque nadie garantizaba su cumplimiento. Ahora hay un actor con fuerza para imponerlo, aunque sea por interés propio: la misma potencia que tutela la mesa es la que puede sostenerla o dejarla caer.
Mirando hacia delante, hay tres cosas que conviene seguir. La primera, si María Corina Machado y Edmundo González acaban entrando en la mesa o mantienen la distancia. La segunda, si la Unión Europea y España logran un hueco en un proceso que hoy se decide en EE.UU.
La tercera, si la reconstrucción energética abre la puerta a las compañías que aguantaron cuando era más difícil. El miércoles hay ronda. Ahí se verá si la transición avanza o se queda en una foto.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La oposición mayoritaria de Venezuela reclama a Washington que empuje la mesa de negociación con el Gobierno de Delcy Rodríguez, tutelada por Estados Unidos, para cerrar la transición.
- Datos importantes: La próxima ronda será el miércoles y tratará la elección de la Corte Suprema y las garantías electorales. Machado y González siguen fuera de la mesa.
- Resumen: España tiene empresas asentadas, una comunidad venezolana entre las mayores de Europa y un reconocimiento parlamentario a González desde 2024, pero no se sienta en la mesa decisoria.

