Warner Music toma el control de Halley Records, el sello de Oques Grasses y The Tyets

Los tres fundadores —Marc Isern, Ixent Sampietro y Maria Blay— salen de la sociedad, que pasa a llamarse legalmente Cosmic Sound S.L. Warner ya controlaba la promotora The Project y la agencia Èxits Management desde 2024.

Warner Music pasa a ser el único socio de Halley Records, el sello barcelonés que ha catapultado a Oques Grasses, Txarango y The Tyets.

La operación, cuyo importe no ha trascendido, pone fin a la independencia de una de las discográficas que mejor ha leído el mercado catalán en la última década. La multinacional estadounidense, tercera major del mundo por detrás de Sony Music Entertainment y Universal Music Group, integra el catálogo de la firma barcelonesa bajo su paraguas.

Halley Records nació en 2015 de la unión de tres empresas del sector musical catalán: Èxits Management, Lizardqueen Music y Vibra. Sus impulsores —Marc Isern Rabella, Ixent Sampietro Barnola y Maria Blay Alegre— salen de la compañía con esta transacción, que les deja fuera del accionariado y de la dirección.

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El acuerdo incluye un cambio de denominación. A efectos legales, la sociedad pasará a llamarse Cosmic Sound S.L., según los términos de la operación adelantados por Metrópoli Abierta. Los movimientos societarios de este tipo se publican en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, donde quedará reflejada la nueva estructura.

En el catálogo del sello figuran Txarango, The Tyets, Els Catarres, Figa Flawas y Oques Grasses, la banda que certificó su retirada de los escenarios esta misma semana con los conciertos multitudinarios en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

Warner no compra un repertorio de éxitos: compra la llave de la música en catalán que llena estadios.

Quién manda ahora en el sello: Rothschild y el nuevo consejo

Para pilotar la nueva etapa, la sociedad ha constituido un consejo de administración presidido por Andrés Rothschild, que asume los cargos de presidente y consejero. Le acompañan José María Ramoneda Violán, como consejero, y Maria Valeria Rapetti Tizze, que ejerce de consejera y secretaria. Ambos forman parte también de la división nacional de Warner.

Rothschild no llega en frío. Este mismo mes de octubre ha sido nombrado presidente de Warner Music Iberia dentro de la reestructuración mundial de directivos que ha liderado Robert Kyncl, consejero delegado global de Warner Music Group.

Las cifras ayudan a dimensionar el salto. Halley Records cerró el pasado ejercicio con una facturación de 1,6 millones de euros y un beneficio neto de 138.569 euros. Esas cuentas pasarán a engrosar las de Warner Music Spain, que en su ejercicio cerrado en septiembre de 2024 registró 90,1 millones de euros de ingresos y 10,7 millones de beneficio.

La jugada catalana de Warner: de The Project a Èxits Management

Halley Records

La compra de Halley no es un movimiento aislado. Warner ya adquirió en 2024 la promotora catalana The Project, fundada en 1988 por Tito Ramoneda y Joan Roselló, con Iñaki Martí como tercer socio desde 2004.

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Aquel era un gigante de la música en directo: organizaba más de 700 conciertos al año, congregaba a 500.000 espectadores y estaba detrás de citas como el Festival de Jazz de Barcelona, el Guitar BCN o el Festival de Porta Ferrada.

Aquel movimiento arrastró también a Èxits Management. A finales de 2023, ambas compañías habían firmado una alianza estratégica para unir fuerzas en el management y el booking de artistas como Stay Homas, Lildami, Triquell, Suu, Meritxell Neddermann, La Fúmiga, o Els Amics de les Arts.

Lo que esta compra dice del negocio de la música en catalán

Lo que observamos al juntar las piezas es una integración vertical en toda regla: un sello discográfico, una promotora de directo y una agencia de representación. Las tres catalanas, las tres bajo el mismo paraguas. Warner controla ya la cadena completa por la que pasa buena parte de la música que se canta en catalán.

La lectura optimista es evidente: distribución global, músculo de marketing y acceso a mercados que un sello con 1,6 millones de facturación jamás podría alcanzar por su cuenta. Oques Grasses, The Tyets o Figa Flawas se mueven en un circuito de estadios que hace una década parecía reservado al pop en castellano.

Existe también una lectura incómoda. Cuando catálogo, gira y representación dependen de una multinacional, las decisiones sobre repertorio, idioma y precios se toman en despachos donde el catalán no es lengua de trabajo. No es una amenaza abstracta: es cómo funciona la industria.

Conviene mirar el precedente. La venta de The Project en 2024 ya encendió el mismo debate en el sector y no frenó nada: dos años después, Warner vuelve a la carga, esta vez por la puerta del catálogo. El movimiento sigue una lógica reconocible, la de quien compra primero el directo, después la representación y finalmente los derechos.

Tampoco procede dramatizar. La escena catalana lleva años hibridándose, y Love of Lesbian, uno de los nombres catalanes que ya opera con Warner en el mercado nacional, convive con esa etiqueta sin que su público lo haya leído nunca como un problema.

Lo que sí cambia es quién decide. Los sellos independientes que resisten en Cataluña —pequeños, autogestionados, con márgenes mínimos— se quedan con menos espacio en las giras grandes y en las listas de reproducción que marcan el consumo global. La concentración tiene siempre un ganador claro y varios perdedores silenciosos.

El siguiente hito está cerca. Con Rothschild al frente de Warner Music Iberia y la sociedad ya rebautizada como Cosmic Sound S.L., las primeras cuentas consolidadas de la filial catalana dentro del grupo dirán mucho más que cualquier nota de prensa. Ahí se verá si la operación sirve para exportar música en catalán o solo para absorberla.