Los manifestantes por la vivienda han levantado este domingo las acampadas de Málaga y Granada tras dos semanas de protesta.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Cientos de personas han desmontado las acampadas de la Plaza de la Constitución, en Málaga, y del Palacio de Congresos, en Granada, después de dos semanas de movilización por el acceso a la vivienda.
- ¿Dónde y quién? En Málaga ha intervenido la portavoz del colectivo Un techo por derecho; en Granada, las organizaciones impulsoras han difundido un comunicado conjunto.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? La protesta no termina: este lunes hay asamblea en Málaga y los colectivos preparan una huelga general por la vivienda el 11 de noviembre.
En Málaga, las tiendas de la Plaza de la Constitución han ido cayendo una a una a lo largo de la mañana hasta dejar el espacio libre de lonas y colchones. La portavoz de Un techo por derecho, Rosa Galindo, ha resumido el desmontaje como un día de «mucha normalidad» y «mucha alegría», con los participantes retirando el material de forma progresiva.
A mediodía, 200 personas en la comida colectiva compartieron una paella en la misma plaza. Después llegaron las actuaciones musicales, con María de Chambao y María Ruiz entre los artistas que se sumaron a la despedida vecinal.
Lo que queda es la organización. «Nos vamos con la fuerza de haber hecho muy buenos lazos colectivos para seguir trabajando hacia la huelga general por la vivienda», ha afirmado Galindo, que insiste en que el levantamiento de la acampada no supone el final de la movilización, sino el inicio de una etapa nueva.
Dos semanas de protesta que dejan una asamblea, una fecha y muchos comités
El primer paso es inmediato. Este mismo lunes, a las 19.00 horas, la Plaza de la Constitución de Málaga vuelve a acoger una asamblea, en esta ocasión para empezar a tejer los comités que sostendrán la huelga. De ahí deben salir los grupos de trabajo que mantengan la protesta cuando ya no haya tiendas que la hagan visible.
En Granada, la salida ha sido más formal y ha llegado por escrito. Las organizaciones y personas impulsoras de la acampada del Palacio de Congresos han anunciado mediante un comunicado el abandono de ese espacio de movilización y han hecho un llamamiento a preparar una huelga general. La decisión, subrayan, «no supone un paso atrás, sino la necesidad de abrir una nueva etapa de organización y lucha».
Dos semanas de tiendas en Málaga y Granada sitúan la vivienda en el centro del debate, y el movimiento sostiene que esto solo acaba de empezar.
El texto insiste en una idea repetida desde el primer día: la acampada era un medio y no un fin. «No concebimos la acampada como un fin en sí mismo, sino como un medio para elevar el nivel de lucha, acumular fuerzas y abrir nuevas posibilidades de movilización», recoge el comunicado, que reconoce que el formato ha alcanzado sus límites tácticos.
Barrios, centros de trabajo y centros de estudio: ahí es donde el movimiento quiere extender su organización más allá de quienes han acampado. Las organizaciones reclaman el papel de los colectivos de vivienda y apelan a un trabajo unitario entre sindicatos y personas que hayan participado en la protesta, estén o no organizadas.
Una huelga general por la vivienda el 11 de noviembre

La fecha que ordena el calendario es el 11 de noviembre, día para el que el movimiento de Málaga ha convocado una huelga general por la vivienda. En Granada, el comunicado no fija fecha y llama a prepararla, con el objetivo declarado de ampliar la capacidad de movilización.
Por delante quedan semanas de trabajo organizativo fino: comités, asambleas por barrios, contacto con centros de trabajo y de estudio y el pulso real sobre cuánta gente sostiene la protesta cuando ya no hay acampada que la identifique. La propia organización admite que las tareas pendientes son inmensas.
El recorrido del movimiento inquilino andaluz, eso si, no empieza aquí. Viene de años de parones de desahucios, concentraciones ante los juzgados y plataformas locales que han ido sumando fuerzas hasta llegar a esta movilización de dos semanas.
La Lectura Andaluza
Andalucía tiene ocho provincias y Málaga y Granada acaban de vivir catorce días de tiendas y asambleas. No es un fenómeno aislado. Quince años después de las acampadas de 2011, el acceso a la vivienda vuelve a operar como el asunto que moviliza a los más jóvenes, a las familias con alquileres que se comen medio sueldo y a trabajadores de barrios donde el alquiler ha dejado de ser alcanzable.
La lectura práctica para quien vive aquí es sencilla: la acampada se va, pero el problema sigue en la nómina de cada mes. Las administraciones, desde la Junta de Andalucía hasta los ayuntamientos, tienen en la vivienda protegida y en las ayudas al alquiler publicadas en el BOJA sus principales herramientas de intervención, y saber cuándo se abre cada plazo importa tanto como saber cuánto sube el precio. La información oficial de cada convocatoria se publica en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, y ahí es donde el ciudadano puede comprobar requisitos y fechas.
Mirando al calendario, la proyección es clara. Este lunes se constituyen los comités en Málaga; en las próximas semanas se verá si esa estructura cuaja en los barrios y si el 11 de noviembre la huelga general por la vivienda tiene un seguimiento real, algo poco habitual en Andalucía. Lo que ya ha cambiado es el marco: en Málaga y Granada, hablar de vivienda dejó de ser una queja privada para convertirse en una reivindicación con fechas en el calendario.

