Juzgan en Almería al patrón de una patera pinchada que obligó a 22 migrantes a inflarla en el mar

La Fiscalía pide siete años de prisión para el acusado, al que responsabiliza de poner en serio peligro la vida de los 22 ocupantes de la embarcación. La vista oral arranca el 14 de octubre en la Audiencia Provincial de Almería.

La Audiencia de Almería juzga al patrón de una patera pinchada con 22 migrantes a bordo. La Sección Segunda celebra el próximo 14 de octubre, a partir de las 12:00 horas, una vista en la que la Fiscalía reclama siete años de prisión para el acusado por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Durante la travesía, los ocupantes tuvieron que alternarse para inflar el flotador de la semirrígida y evitar que el agua se los tragara.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Audiencia Provincial de Almería juzga al presunto patrón de una patera pinchada que trasladaba a 22 migrantes y que perdía aire una y otra vez.
  • ¿Dónde y cuándo? Sección Segunda de la Audiencia de Almería, el 14 de octubre a las 12:00 horas. El rescate se produjo a las 14:40 horas del 8 de diciembre de 2025, a varias millas de la costa almeriense.
  • ¿Qué está en juego? Una petición de siete años de prisión y el castigo a quienes convierten la necesidad de cruzar el mar en un negocio.

Siete años de prisión por poner en peligro 22 vidas

El escrito de acusación del Ministerio Fiscal sostiene que el hombre pilotó la embarcación «con pleno conocimiento» de que vulneraba la legislación española en materia de inmigración. Según el relato del fiscal, se coordinó con una organización para trasladar a los ocupantes a cambio de una cantidad de dinero, les impartió instrucciones sobre cómo tenían que colocarse en la nave y les marcó cuándo debían repostar el motor. Todo, guiándose con una brújula.

La pena solicitada se sitúa en la parte alta de la horquilla que prevé el artículo 318 bis del Código Penal, castigado con entre cuatro y ocho años de prisión para quienes favorecen la inmigración clandestina. El fiscal responsabiliza al acusado de haber puesto «en serio peligro» la vida de los 22 ocupantes y le atribuye un afán de «enriquecerse» con la operación.

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Medía casi siete metros de eslora y llevaba un motor de 40 caballos. Sobre el papel, la nave era «de pequeñas dimensiones» y «totalmente inadecuada» para una travesía de estas características: ninguna medida de seguridad a bordo, ni elementos de comunicación, ni equipos de ayuda a la navegación, ni chalecos, ni medios para achicar el agua que entraba de forma constante.

Sin salvavidas, con gasolina derramada y olas de más de un metro

patrón patera Almería

El flotador pinchó y perdía aire una y otra vez. Los 22 ocupantes se turnaron para inflarlo mientras el agua se colaba por dentro de la semirrígida, según recoge el escrito de acusación. La patera se mantuvo a flote hasta que fue localizada por los equipos de rescate: efectivos de Salvamento Marítimo y una embarcación de Frontex, la agencia europea de control de fronteras, auxiliaron a los tripulantes a varias millas de la costa de Almería.

La embarcación había partido sobre las 3:30 de la madrugada del 7 de diciembre de 2025 desde las costas de Argelia. El rescate llegó a las 14:40 horas del 8 de diciembre, más de un día después, cuando ya llevaba horas entrando agua. A la falta de medios se sumaron otros riesgos: bidones de combustible deteriorados de los que se derramaba la gasolina, con un «alto riesgo de quemaduras» para los ocupantes, navegación en parte nocturna, vientos variables, olas de más de un metro y posibles áreas de niebla.

Veintidós personas, un flotador pinchado y más de un día de travesía: así se gesta una tragedia que solo evitó el rescate.

Los ocupantes habían pagado una cantidad de dinero, que el escrito no concreta, por un lugar en una embarcación que nunca debería haber salido a la mar. El caso se ve ahora en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería, el órgano que enjuicia los delitos más graves cometidos en la provincia. La vista arranca a las 12:00 horas del 14 de octubre y la sentencia se conocerá por escrito en las semanas siguientes.

La Lectura Andaluza

Andalucía es una de las principales puertas marítimas de Europa. La ruta del mar de Alborán, que une las costas del norte de África con el litoral de Almería, es una de las tres grandes vías de llegada irregular por mar a España, junto al Estrecho de Gibraltar y la ruta atlántica hacia Canarias. La inmigración es competencia exclusiva del Estado, mientras que la Junta de Andalucía asume áreas como los servicios sociales y la acogida, en coordinación con los ayuntamientos de las provincias costeras.

La lectura para quien vive aquí está en el detalle. Quien embarca en una semirrígida de siete metros no busca una aventura: busca llegar a tierra. Y en una provincia que es puerta de entrada y a la vez motor agrícola de Europa, con los invernaderos del Poniente almeriense concentrando buena parte de la producción hortofrutícola que sale por los puertos andaluces, el fenómeno migratorio no es una abstracción: es empleo, es servicios públicos y es convivencia diaria en los municipios de Almería.

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La pelota está ahora en el tejado de la Audiencia de Almería. Si la sentencia es condenatoria, la defensa podrá recurrir ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJA (el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, máximo órgano judicial de la comunidad). En paralelo, la vigilancia de la ruta sigue en manos del Estado: la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo son quienes patrullan y auxilian en el mar de Alborán. Mientras el procedimiento avanza, esa ruta seguirá recibiendo embarcaciones cada semana. La diferencia, en demasiadas ocasiones, seguirá estando en un flotador que aguante el aire.