Fallece una menor en un accidente con un patinete eléctrico en Málaga capital

La joven, de 17 años, cayó el domingo 4 de octubre en el túnel de la Alcazaba y falleció días después en un hospital de la capital. Los primeros indicios apuntan a que no hubo otros implicados y a que circulaba correctamente.

La menor de 17 años que sufrió un accidente con patinete eléctrico en el túnel de la Alcazaba, en Málaga, ha fallecido. La Policía Local investiga una caída en la que no constan otros vehículos ni peatones implicados y en la que la joven llevaba puesto el casco, según confirman fuentes municipales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Una menor de 17 años ha fallecido después de caer de su patinete eléctrico el pasado 4 de octubre en el túnel de la Alcazaba, en Málaga.
  • ¿Dónde y quién? El siniestro se produjo a las 13,45 horas en pleno centro histórico y lo investiga el Grupo de Investigación de Accidentes y Atestados de la Policía Local de Málaga.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? El caso devuelve al primer plano el debate sobre la seguridad de los patinetes eléctricos en las ciudades andaluzas.

Una caída a las 13,45 horas en el corazón de Málaga

El siniestro se produjo el domingo 4 de octubre, quince minutos antes de las dos de la tarde, en el paso subterráneo que atraviesa bajo la Alcazaba, en pleno centro histórico de Málaga. A esa hora, con la ciudad llena de vecinos y visitantes, la zona registra un movimiento continuo de peatones y de vehículos. Según los primeros indicios, la joven cayó al suelo y se golpeó la cabeza sin que mediara ningún otro implicado.

La caída le provocó un traumatismo craneoencefálico. Tras el accidente, la menor ingresó en un hospital de la capital, donde ha fallecido. Hay un detalle que llamó la atención desde el primer momento: llevaba casco y circulaba correctamente, de acuerdo con un testimonio y varias imágenes recabadas. Nadie más estaba implicado.

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El atestado policial y la incógnita de una caída en solitario

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El Grupo de Investigación de Accidentes y Atestados de la Policía Local de Málaga ha abierto una investigación para reconstruir la mecánica exacta del siniestro. Los hechos fueron adelantados por el diario Sur y confirmados a Europa Press por fuentes municipales. Cuando un siniestro se salda con una víctima mortal, el atestado se pone a disposición de la autoridad judicial, que asume la dirección de la instrucción.

La pregunta que sobrevuela el caso no es fácil de responder: cómo una caída en solitario, en un vehículo con la velocidad limitada por normativa y con protección en la cabeza, termina en un desenlace fatal. En este tipo de atestados se revisa el estado del patinete, la superficie del firme y las condiciones de la vía, los tres factores que suelen explicar estos siniestros.

El reglamento que ordenó los vehículos de movilidad personal entró en vigor el 2 de enero de 2021 y es tajante en dos puntos: prohíbe circular con patinetes eléctricos por aceras, túneles urbanos, travesías y vías interurbanas, y obliga a sus usuarios a llevar casco. La joven cumplía ese último requisito. Lo que ninguna norma garantiza es que una caída a baja velocidad no acabe con la cabeza contra el asfalto: es el escenario que analizan ahora los especialistas en Málaga.

Una caída en solitario, sin coches ni peatones de por medio, ha bastado para recordar que el patinete eléctrico comparte calzada y riesgo con el resto del tráfico.

En el centro de Málaga, como en el de otras capitales andaluzas, el patinete eléctrico forma ya parte del paisaje cotidiano: estudiantes, repartidores y vecinos que han cambiado el coche por una batería. Para todos ellos, la recomendación que repiten quienes trabajan en seguridad vial cabe en cuatro gestos: revisar frenos, neumáticos y luces antes de arrancar, extremar la precaución en bajadas y firme mojado, evitar túneles, aceras y travesías, y no fiarlo todo al casco.

La Lectura Andaluza

Andalucía vive desde hace años un cambio profundo en la forma de moverse por sus ciudades, y el patinete eléctrico es la cara más visible de esa transformación. Lo ocurrido en Málaga coloca sobre la mesa un debate que afecta a todas las capitales: la ordenación de estos vehículos es municipal, mientras el marco de seguridad lo fija la normativa estatal. En medio queda una pregunta que ninguna administración ha resuelto del todo, la de cómo conviven peatones, bicicletas y patinetes en calles que no se ensancharon.

En el plano autonómico, la coordinación de las emergencias corresponde al 112 Andalucía, mientras la sanidad pública andaluza atiende las consecuencias de cada siniestro. La lectura de proximidad es, en cambio, más doméstica: la noticia se ha conocido ocho días después de la caída y la víctima tenía 17 años. Para muchas familias andaluzas, el patinete ya no es un juguete de Reyes, sino el primer vehículo de adolescentes que salen solos a la calle. Ese cambio de costumbres ha llegado antes que la pedagogía llamada a acompañarlo.

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La proyección del caso pasa por el informe del atestado: el documento policial marcará los siguientes pasos y, después, la autoridad judicial decidirá si el siniestro se cierra como accidente o exige alguna actuación adicional. En paralelo, los ayuntamientos andaluces —también el de Málaga— tienen la competencia para revisar sus ordenanzas de movilidad cuando detectan puntos negros.

Ninguna norma puede devolver la vida a una chica de 17 años. Lo que sí está en manos de las administraciones y de quienes circulan es que una caída como la del túnel de la Alcazaba no se quede sin explicación. En una ciudad que ha hecho de sus calles su mejor escaparate, la seguridad de quienes las recorren sobre ruedas forma ya parte de la convivencia.