El águila imperial ibérica da el primer paso para criar en Almería y Andalucía alcanza ya las 191 parejas reproductoras.
El seguimiento realizado por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente —el departamento de la Junta de Andalucía que gestiona los espacios naturales, la caza y la fauna protegida— confirma casi el ocho por ciento más que en 2025 y quince territorios por encima del ejercicio anterior. La expansión hacia el oriente andaluz ya no es una hipótesis de trabajo.
En Almería, los técnicos han detectado por primera vez un territorio de nidificación desde que la Administración autonómica empezó a censar la población a principios de siglo. Una pareja construyó un nido. No llegó a realizar la puesta.
Almería entra por primera vez en el mapa reproductor del águila imperial
El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una de las rapaces más escasas del planeta, y su distribución mundial se limita a la península ibérica. Andalucía es una de las pocas regiones donde la especie nunca llegó a desaparecer, y hoy concentra una parte muy relevante de la población nacional.
El hallazgo vale tanto como la cifra. Durante años, la presencia de ejemplares juveniles y subadultos en la provincia almeriense fue una constante, sobre todo en zonas con alta densidad de conejo de monte, la presa base de esta rapaz. Lo que faltaba era una pareja territorial dispuesta a asentarse y a defender un espacio propio frente a otras aves.
El marcaje de juveniles con emisores GPS ha sido determinante para llegar hasta aquí. Esa tecnología permite seguir los vuelos de las aves jóvenes y detectar el momento exacto en que dos de ellas dejan de vagar y empiezan a comportarse como titulares de un territorio. Así se localizó la primera pareja estable en suelo almeriense.
Cuando una rapaz amenazada elige un territorio nuevo no busca refugio: certifica que el ecosistema que la acoge ha vuelto a funcionar.
Con el nuevo territorio sobre la mesa, el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica en Andalucía intensificará los trabajos en la provincia. Están previstas la instalación de plataformas de nidificación para consolidar los territorios emergentes, la corrección de tendidos eléctricos —una de las principales causas de mortalidad no natural de la especie— y la firma de posibles convenios de colaboración con propietarios de fincas.
A eso se suma la liberación, en las próximas semanas, de dos ejemplares juveniles equipados con emisores GPS. El objetivo es conocer sus áreas de dispersión y asentamiento temporal, detectar posibles puntos negros de mortalidad e identificar las zonas de conexión entre el nuevo núcleo almeriense y los territorios ya consolidados.
Sierra Morena concentra 136 parejas y el mapa se estira hacia el este
La radiografía andaluza sigue siendo muy desigual. El grueso de la población se concentra en Sierra Morena, con 136 parejas reproductoras, el bastión histórico de la especie en la comunidad. Muy lejos quedan Granada, con 15, y Cádiz, con 13.

Detrás aparecen Doñana, con nueve parejas; la campiña de Sevilla, con ocho; las Béticas de Jaén y Córdoba, con siete; la campiña jiennense, con dos; y Almería, con una. El salto más llamativo, además del estreno almeriense, es el de Granada, que pasa de diez a quince parejas en un solo año. El seguimiento también ha identificado nuevos territorios en Jaén y en Córdoba. La corrección de tendidos eléctricos seguirá siendo clave en esas zonas nuevas, donde la electrocución es el principal riesgo para las aves jóvenes.
La Lectura Andaluza
Andalucía es hoy una de las regiones europeas donde la recuperación de una rapaz amenazada se mide en décadas de trabajo continuo. El seguimiento arrancó a principios de siglo con una población muy inferior a la actual y, veinticinco años después, el censo dibuja una curva ascendente que se sostiene ejercicio tras ejercicio. La Junta de Andalucía mantiene el Plan de Recuperación como instrumento central, con plataformas de nidificación, corrección de tendidos y acuerdos con propietarios privados; un modelo que combina vigilancia técnica y colaboración con el mundo rural, y que se apoya en la información que llega desde el campo.
El valor de proximidad está en el monte. El águila imperial funciona como termómetro del ecosistema: sin conejo de monte y sin dehesa bien gestionada no hay rapaz. Su presencia sostiene además un nicho económico creciente, el del turismo ornitológico, que en Sierra Morena y en el entorno de Doñana mueve visitantes de toda Europa y da trabajo a guías, casas rurales y empresas de observación. Cada pareja nueva es también un argumento para que las explotaciones ganaderas y cinegéticas mantengan prácticas compatibles con la fauna, y para que los municipios de la sierra vean en la biodiversidad una vía de desarrollo y no un coste.
El calendario marca los próximos pasos. La suelta de los dos juveniles con GPS se producirá en las próximas semanas, y sus movimientos durante el otoño y el invierno dirán si el nuevo territorio almeriense conecta con los núcleos del resto de la comunidad. El censo de 2027 será el que confirme si la pareja de Almería da el salto definitivo y realiza la primera puesta de la historia en la provincia. Si ocurre, Andalucía habrá cerrado el círculo: de refugio del águila imperial a territorio en expansión.
