Tres condenados por secuestrar a dos hombres en un zulo de Málaga y exigir 50.000 euros de rescate

Los tres acusados han sido condenados como coautores de un delito de secuestro, con seis años de cárcel para cada uno. La sentencia absuelve a la mujer que llegó a estar procesada por los mismos hechos y no es firme.

La Audiencia de Málaga ha condenado a tres hombres a seis años de prisión por secuestrar a dos personas y exigirles 50.000 euros de rescate. El tribunal da por probado que los mantuvieron encerrados en un zulo construido en el interior de un aljibe, en una casa en obras de la capital.

Los tres acusados han sido considerados coautores de un delito de secuestro y reciben la misma pena. La resolución también les absuelve de las lesiones leves que se les imputaban y deja fuera del caso a la mujer que llegó a estar procesada por estos mismos hechos, según el fallo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Audiencia de Málaga condena a tres hombres a seis años de prisión cada uno por secuestrar a dos personas y pedir 50.000 euros por su liberación.
  • ¿Dónde y quién? El encierro se produjo en enero de 2023 en una casa en construcción de Málaga, en la misma finca donde vivía uno de los acusados. Investigó la Policía Nacional.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? El fallo acredita que la llamada de un familiar y el aviso inmediato a la policía fueron claves para liberar a las dos víctimas con vida.

Un secuestro que empezó en una gasolinera de Málaga

Las dos victimas acudieron en un vehículo a una gasolinera de Málaga donde habían quedado con los tres acusados. Desde allí, todos juntos, se desplazaron hasta una casa en construcción situada en la misma finca que la vivienda donde residía uno de los condenados.

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Ya en el interior, y por motivos que la sentencia no aclara, les exigieron 50.000 euros para dejarles en libertad. Les amenazaron con una navaja y les advirtieron de que acabarían metidos en un bidón de agua si no conseguían el dinero, según el relato de hechos probados.

Después les quitaron sus pertenencias y los introdujeron en un aljibe acondicionado como zulo. Sobre la boca del depósito colocaron andamios y sacos de cemento. Los sacos sellaban la única salida.

El zulo no estaba en un descampado: estaba en una casa en obras, en la misma finca donde vivía uno de los captores.

Antes de arrebatarle el móvil e introducirlo en el aljibe, los captores permitieron a uno de los secuestrados llamar a su cuñado para pedirle el dinero. Horas más tarde, ese familiar se presentó en una comisaría de la Policía Nacional para denunciar lo ocurrido y entregar las coordenadas de la gasolinera y del diseminado, que una de las víctimas había enviado minutos antes.

La llamada al cuñado que desmontó el secuestro

Con esos datos, los agentes montaron dos dispositivos simultáneos: uno en la gasolinera y otro en el diseminado. En el primero detuvieron a dos de los acusados. Después se dirigieron a la zona de la casa en construcción, donde escucharon voces de socorro. Al acceder, descubrieron el aljibe y, en su interior, a los dos hombres.

El fallo impone seis años de cárcel a cada uno y les absuelve de las lesiones leves. También absuelve a la mujer que había sido procesada por el mismo secuestro. La sentencia no es firme: cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el TSJA, con sede en Granada y máximo órgano judicial de la comunidad.

La resolución la firma la Audiencia Provincial de Málaga, con sede en la Ciudad de la Justicia. Entre los hechos, ocurridos en enero de 2023, y el fallo, conocido este 12 de octubre, han pasado casi cuatro años.

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El delito de secuestro es uno de los más castigados del Código Penal español, con penas que en sus formas agravadas pueden superar ampliamente los seis años impuestos en esta causa. La privación de libertad, sin embargo, no se mide solo en años de cárcel: las dos víctimas pasaron horas dentro de un depósito de agua sin saber si volverían a salir.

zulo Málaga

La Lectura Andaluza

Todo esto deja una lectura muy de aquí. Una llamada a tiempo evitó lo peor. El cuñado de una de las víctimas no esperó ni un día: cogió las coordenadas que le habían llegado por teléfono y las puso en manos de la policía. Ese gesto permitió que dos hombres salieran vivos de un aljibe sellado con sacos de cemento.

En términos judiciales, los tres condenados suman 18 años de prisión y la mujer que estuvo procesada ha quedado fuera del caso. La sentencia llega casi cuatro años después de los hechos y todavía puede revisarse en el TSJA. Es la letra pequeña de un proceso larguísimo, con dos personas que pasaron horas encerradas sin saber si saldrían.

Para quien vive en un diseminado, en una casa en obras o en la periferia de cualquiera de las ciudades andaluzas, el caso deja un aviso práctico. Estos delitos rara vez se cometen en un callejón oscuro: se preparan en entornos conocidos, con personas con las que las víctimas han quedado antes. Y se desmontan, casi siempre, con una llamada rápida a la policía.

Málaga cierra así uno de los episodios más serios de su historial judicial reciente en materia de secuestros, mientras la Audiencia Provincial sigue con su trabajo ordinario. La próxima cita, si alguna de las partes recurre, será en la sede del TSJA en Granada. Y la lección que queda es la más sencilla de todas: la colaboración de un ser querido valió más que cualquier cerradura.