Los cortes en la Ronda Litoral de Barcelona: un tramo cerrado desde el 13 de octubre durante dos meses

El Ayuntamiento programa los cierres entre los accesos 21 y 22, de lunes a jueves y entre las 23:00 y las 05:30. La inversión asciende a 740.000 euros para corregir las filtraciones de agua detectadas en el punto kilométrico 10,838.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los conductores que usan cada noche la Ronda Litoral de Barcelona a la altura del Moll de la Fusta, entre los accesos 21 y 22, en los dos sentidos de la marcha.
  • ¿Cuándo ocurre? Desde la noche del martes 13 de octubre y durante dos meses, de lunes a jueves, entre las 23:00 y las 05:30 horas.
  • ¿Qué cambia hoy? El tramo queda cortado en horario nocturno y el tráfico se desvía por el frente marítimo: paseo de Josep Carner, paseo de Colom, paseo de Isabel II y calle del Doctor Aiguader.

Los cortes en la Ronda Litoral de Barcelona arrancan la noche del martes 13 de octubre y se prolongarán durante dos meses. El Ayuntamiento ha detectado filtraciones de agua y deterioro del pavimento a la altura del Moll de la Fusta, en el punto kilométrico 10,838, y ejecutará la reparación con una inversión municipal de 740.000 euros.

Las restricciones no serán continuas. Los cierres se concentran de lunes a jueves, entre las 23:00 y las 05:30, y desaparecen de viernes a domingo. Al terminar cada turno, los operarios cubrirán los agujeros abiertos para ejecutar las reparaciones y se recuperará la circulación habitual. Si el calendario se cumple, el tramo volverá a rodar con normalidad en la segunda mitad de diciembre.

Un cierre nocturno entre los accesos 21 y 22

El tramo afectado es corto en metros y muy visible en el mapa. La Ronda Litoral, la B-10 para media ciudad, pierde la calzada comprendida entre los accesos 21 y 22, justo donde la vía pasa por delante del Moll de la Fusta y encaja con el frente marítimo de Ciutat Vella.

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La actuación se limita a 33 metros de calzada: 24 en dirección Llobregat y nueve en dirección Besòs. Puestos en relación con el presupuesto, la reparación sale a unos 22.400 euros por metro, una cifra que se explica por la complejidad del punto. No es un bache. Es la costura entre dos estructuras.

En ese lugar confluyen el túnel de Colón, levantado entre 1989 y 1990, y el túnel del Moll de la Fusta, construido en 1991. Las diferencias entre ambas obras han acabado provocando entradas de agua en su zona de unión. Los trabajos consistirán en inyecciones de cemento bajo la losa de cimentación para mejorar la estanqueidad y frenar la filtración.

Cómo esquivar el corte según el sentido de la marcha

Durante las noches de obras, los vehículos tendrán que abandonar la ronda y continuar por las calles de la ciudad hasta reincorporarse a la vía. El recorrido alternativo cambia según el sentido de circulación, y conviene tenerlo claro antes de salir de casa porque el desvío añade minutos al trayecto.

En dirección Besòs, los conductores deben salir por el acceso 21 y seguir por el paseo de Josep Carner, el paseo de Colom, y la calle del Doctor Aiguader. Desde allí vuelven a entrar en la ronda por el acceso 22.

Por el lado del Llobregat, el desvío empieza en la salida 22. Los vehículos acceden a la calle del Doctor Aiguader y continúan por el paseo de Isabel II, el paseo de Colom y el paseo de Josep Carner para reincorporarse a la ronda por la entrada 21. Todo el itinerario va señalizado sobre el terreno y replica un esquema que el Ayuntamiento ya ha utilizado en intervenciones anteriores sobre la misma vía.

El corte se limita a 33 metros de calzada, los mismos por los que cada noche pasa el tráfico que enlaza el Besòs con el Llobregat.

Por qué el problema vuelve cada cierto tiempo

La Ronda Litoral no es una vía cualquiera. Forma parte de la red de rondas que Barcelona se dio a sí misma de cara a los Juegos Olímpicos de 1992, y lleva desde entonces soportando un volumen de tráfico para el que sus estructuras no fueron pensadas en clave de mantenimiento a cincuenta años. Las juntas entre túneles construidos en años distintos son el punto débil clásico: cuando el agua encuentra una grieta, la encuentra casi siempre por ahí.

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La consecuencia práctica es que este tipo de actuaciones se repiten. Casi siempre de noche, casi siempre con el mismo patrón: corte de unos meses, desvío por el frente marítimo y promesa de que no volverá a pasar. La reparación de ahora es más quirúrgica que estructural. Corrige la estanqueidad de la losa, no rediseña nada.

Lo que observamos desde esta redacción es que el calendario municipal no es casual. Ejecutar los trabajos de madrugada y con la ciudad en modo otoño permite minimizar el impacto sobre una vía que canaliza buena parte del tráfico de paso entre el Besòs y el Llobregat. La contrapartida es que quien trabaja de noche o quien conduce de madrugada hacia el aeropuerto tendrá que convivir con el desvío hasta bien entrado diciembre.

Para el conductor, el consejo es simple: consultar el estado de la vía antes de salir, sumar entre diez y quince minutos al trayecto en horario nocturno y, si el destino está en Ciutat Vella o en el entorno del Port Vell, plantearse directamente el metro. La parada de Drassanes queda a un paso del punto de obras y fuera del perímetro afectado.

El próximo hito está fijado en la segunda mitad de diciembre, cuando el Ayuntamiento prevé levantar los cortes y devolver la calzada al tráfico rodado en ambos sentidos. Hasta entonces, la Ronda Litoral seguirá siendo, entre las once de la noche y las cinco y media de la madrugada, una vía a medias.