Los incendio en un AVE a Figueres corta la alta velocidad Madrid-Barcelona: 11.000 viajeros afectados

El fuego se originó en la cabina de cola del convoy y obligó a interrumpir la circulación en ambos sentidos hasta pasadas las 20.30. Protecció Civil puso en prealerta el plan FERROCAT por las aglomeraciones en Sants y Lleida.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A unos 11.000 viajeros de Renfe, Iryo y Ouigo con billete en el corredor Madrid-Barcelona, y a cuantos han pasado este lunes por Barcelona-Sants y Lleida.
  • ¿Cuándo ocurre? Este lunes 12 de octubre, desde el incendio declarado en la cabina de cola de un AVE con destino a Figueres. Adif anunció la reanudación parcial pasadas las 20.30 horas.
  • ¿Qué cambia hoy? El corredor funciona con restricciones, las salidas programadas para esta jornada ya no se recuperan y el reembolso del billete no resuelve la llegada a destino.

El incendio en un AVE a Figueres interrumpió este lunes la alta velocidad Madrid-Barcelona y dejó a unos 11.000 viajeros afectados en pleno festivo de la Fiesta Nacional.

Qué ha pasado: fuego en la cabina de cola y 14 trenes detenidos

El fuego se originó en la cabina situada en la cola del convoy, según la información facilitada por Renfe, y obligó a cortar la circulación en ambos sentidos. La interrupción se prolongó hasta pasadas las 20.30, cuando Adif informó de una reanudación parcial del servicio. Las causas siguen sin explicación oficial.

Las cifras las puso encima de la mesa el director general adjunto de Renfe, Sergio Bueno: entre 4.000 y 4.500 viajeros de la operadora pública afectados. Iryo reconoció 4.500 usuarios y Ouigo otros 2.000, de modo que el incendio del AVE Barcelona-Madrid tocó a unos 11.000 viajeros, el equivalente a llenar dos veces el Palau Sant Jordi.

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El convoy quedó detenido en el tramo aragonés, en el entorno de Ricla (Zaragoza), según los datos difundidos durante la jornada. Justo en ese momento había 14 trenes en circulación, todos ellos desviados o conducidos hasta estaciones de Guadalajara, Calatayud, Zaragoza y Lleida. A esos servicios se suman los programados para hoy que, según la operadora, ya no podrán iniciar el trayecto.

Sants, Lleida y la prealerta FERROCAT

alta velocidad Barcelona Madrid

En Barcelona-Sants la tarde fue de colas y de confusión. El mostrador de Renfe llegó a desbordar el vestíbulo en en el momento más crítico y los trabajadores de Adif no tenían datos firmes sobre el estado de la línea. ‘Tenemos un AVE hacia Madrid a las 20 h y no sabemos si podremos salir’, explicaba Laia Lozano. Otro viajero, José Antonio, consultaba los canales oficiales a media tarde para saber si su tren a Figueres, previsto para las 19.54, saldría alguna vez.

Un solo incendio en la cabina de cola ha bastado para detener el corredor que sostiene cada día el eje Madrid-Barcelona.

El goteo de viajeros hacia Lleida y Zaragoza encendió las alertas de la Generalitat. Protecció Civil puso en prealerta el plan FERROCAT por la acumulación de pasajeros en las estaciones de Lleida y Barcelona-Sants. Es el mecanismo que se activa cuando la afluencia desborda la capacidad de unas instalaciones diseñadas para flujos previsibles.

La falta de información ha sido la queja más repetida. Jordi Tomas salió de Barcelona en un AVE de las tres de la tarde con destino a Madrid y quedó parado en la estación de Delicias. No daban ningún tipo de información, la gente iba abandonando el tren y no decían si pondrían autocares’, relata. Después de casi tres horas de espera compartió un taxi con otros pasajeros hasta Madrid. ‘Te decían que podías marcharte y te devolvían el dinero, pero eso no es una solución para quien tiene que llegar.’

Renfe defiende el estado del material. Bueno aseguró que no consta ningún fallo previo en el tren, que fueron el maquinista y la tripulación quienes detectaron el fuego y que todo el material rodante ‘se encuentra en perfecto estado de revisión y mantenimiento’. Admitió, eso sí, que desconoce la antigüedad concreta del convoy siniestrado.

El corredor que no admite un solo fallo, y un 12 de octubre menos todavía

El eje Madrid-Barcelona funciona como una cadena sin holgura. Un convoy detenido en cualquier punto arrastra a los que vienen por detrás, y los desvíos hacia Lleida y Zaragoza terminan descargando la tensión sobre las estaciones catalanas. Este lunes, con la Fiesta Nacional en el calendario y miles de desplazamientos de retorno, el margen era aún menor. En Sants y Lleida la consecuencia se midió en colas; en Atocha y Delicias, en trenes inmovilizados durante horas.

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La coincidencia con un día festivo no explica el fallo, pero sí amplifica su coste. Las 11.000 personas contabilizadas por las tres operadoras son solo las que tenían billete: a esa cifra hay que sumar quienes esperaban en andén sin reserva y el personal que ha pasado la tarde atendiendo mostradores sin información verificada que ofrecer. El patrón se repite cada vez que una incidencia corta el corredor: primero se corta la vía, después se corta la comunicación.

Lo que observamos es que la pregunta de fondo sigue abierta. Si el incendio respondió a un fallo de material, el debate sobre la antigüedad de la flota y la presión de frecuencias se instalará en las próximas semanas. Renfe sostiene que las revisiones se cumplen ‘escrupulosamente’, pero sin causas confirmadas esa afirmación queda en el aire. En Catalunya, además, cualquier incidencia de alta velocidad salpica a Rodalies, que comparte instalaciones y personal en los mismos nudos de Sants y Lleida.

Queda por confirmar el restablecimiento completo del servicio y la vuelta a la normalidad de las frecuencias entre Madrid, Zaragoza, Lleida y Barcelona. La investigación sobre el origen del fuego marcará el tono de las próximas horas. De momento, la imagen que deja la jornada es la de un vestíbulo desbordado en Sants y una duda repetida en cada cola: si el tren sale, cuándo lo hace y con qué información.