EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las llegadas irregulares a Canarias caen un 44,5% hasta el 30 de septiembre: 7.133 personas en 95 embarcaciones.
- ¿Quién está detrás? El Ministerio del Interior firma el balance y la Guardia Civil cifra en 17.000 las entradas frenadas este año.
- ¿Qué impacto tiene? Son 5.715 llegadas menos que en 2025, mientras la Península y Baleares suben un 8,8%.
La migración irregular en Canarias cae un 44,5% hasta septiembre: 7.133 personas han llegado en 95 embarcaciones, 5.715 menos que en 2025. El Ministerio del Interior confirma el descenso, pero la Guardia Civil cifra en 17.000 las entradas frenadas en lo que va de año. La ruta canaria se contrae por la presión policial, no porque el fenómeno haya desaparecido.
Un descenso del 44,5% que no cierra la ruta canaria
El último balance del Ministerio del Interior, difundido este octubre, sitúa en 7.133 las personas llegadas de forma irregular a las islas entre enero y el 30 de septiembre, repartidas en 95 embarcaciones. Son 5.715 migrantes menos que en el mismo tramo de 2025, cuando arribaron 12.848 personas a bordo de 211 pateras.
La caída interanual alcanza el 44,5% menos de llegadas. Ese descenso no responde a un cambio de origen de los flujos, sino al cerco policial sobre la salida. La ruta canaria conecta Marruecos, el Sáhara Occidental, Mauritania y Senegal con un archipiélago que funciona como frontera atlántica de Europa. Contenerla no es cerrarla: las personas siguen migrando, pero lo hacen en condiciones más peligrosas.
El centro coordinador de la Guardia Civil aporta la otra mitad del relato. Sus dispositivos han frenado este año unas 17.000 llegadas a las islas, una cifra que multiplica por más de dos las contabilizadas en puerto. El dato, recogido por Canarias7, describe una vigilancia marítima sostenida sobre el Atlántico y deja entrever la magnitud real de la presión migratoria.
Detrás de cada número hay una travesía. Las 95 embarcaciones que han alcanzado las islas parten, en su mayoría, desde puntos cada vez más alejados de de la costa africana, lo que alarga los días de navegación y eleva la exposición al naufragio. Menos pateras no equivale a menos riesgo.
Contener la ruta canaria no es lo mismo que resolverla: menos embarcaciones no borran los naufragios que siguen ocurriendo a medio camino.
Qué revelan los otros datos: la Península y Baleares suben

El conjunto de España presenta un saldo distinto. Entre enero y el 30 de septiembre han entrado 24.646 migrantes de forma irregular, un 10,3% menos que los 27.475 del año anterior. Por vía marítima llegaron 19.900 personas en 854 embarcaciones, 113 menos. Pero el reparto territorial cambia el foco: los arribos a la Península y Baleares crecieron un 8,8%, de 11.709 a 12.742. Baleares recibió 6.408 personas, 564 más que en 2025.
En las ciudades autónomas el patrón se repite por tierra. Ceuta ha registrado 4.076 entradas irregulares terrestres hasta el 30 de septiembre, sin contar el 30 y el 31 de julio, 1.430 más que en 2025, un 54% de subida. Melilla suma 670 por vía terrestre, 427 más, un 175,7% de incremento. Por mar, ambas ciudades apenas contabilizan un puñado de llegadas.
La lectura territorial es clara: mientras Canarias reduce sus cifras, las rutas hacia el Estrecho y el Mediterráneo occidental absorben parte de la presión. Para las islas, el descenso alivia los centros de acogida, tensionados durante los últimos años. No obstante, el archipiélago sigue siendo la puerta atlántica del continente, y su condición de frontera exterior no cambia con un balance favorable.
El Pulso Territorial
Canarias gobierna en coalición Coalición Canaria y PP, con Fernando Clavijo al frente del Gobierno de Canarias. La migración es, junto al reparto de menores no acompañados —los niños y adolescentes que llegan solos y quedan bajo tutela autonómica—, el asunto que más tensiona la relación con el Ministerio del Interior y con el resto de comunidades. El archipiélago lleva años reclamando un reparto solidario de los menores tutelados y una financiación que reconozca su condición de frontera. El descenso del 44,5% da aire al ejecutivo autonómico, pero no resuelve el pulso de fondo.
La comparación con otras comunidades dibuja un mapa desigual. Baleares y la Península suben, Ceuta y Melilla se disparan por vía terrestre, y Canarias baja. Esa asimetría alimenta el debate sobre si el descenso canario responde a la eficacia del control policial o a un desplazamiento de la presión hacia el Estrecho. Con el otoño y el invierno por delante, meses de mayor riesgo en el Atlántico, los próximos balances del Interior medirán si la caída se sostiene.
El frente político sigue abierto. Canarias exige una financiación estructural que compense el coste de atender a quienes llegan, y reclama un reparto de menores que ninguna comunidad ha aceptado de buen grado. Hace un año, en el mismo tramo, las llegadas eran casi el doble. El respiro es real. La incertidumbre, también.
Ficha Autonómica
- El caso: El balance del Ministerio del Interior confirma una caída del 44,5% en las llegadas irregulares a Canarias hasta el 30 de septiembre, mientras la Guardia Civil cifra en 17.000 las entradas frenadas este año.
- Datos importantes: 7.133 personas en 95 embarcaciones; 5.715 llegadas menos que en 2025; la Península y Baleares suben un 8,8%; Ceuta crece un 54% por vía terrestre.
- Resumen: El archipiélago respira con menos arribos, pero la presión se desplaza hacia el Estrecho. Quedan pendientes la financiación de la atención a los llegados y el reparto de menores no acompañados.
