La Policía Nacional refuerza la seguridad en Ceuta ante la visita de los Reyes con barrios en tensión

El dispositivo conjunto de la Policía Nacional y el Ejército custodia los accesos y supermercados de las barriadas periféricas tras los desalojos de El Trampolín y El Guano. El Ejecutivo ceutí eleva a 13.000-15.000 los migrantes que siguen en la ciudad.

La Policía Nacional refuerza la seguridad en Ceuta ante la visita de los Reyes, prevista para el martes 13 de octubre. La ciudad autónoma afronta la primera visita oficial de Felipe VI y Letizia con un dispositivo policial y militar activo en las barriadas periféricas y con los centros de acogida saturados tras el desalojo de los asentamientos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ocurre? La Policía Nacional mantiene un dispositivo de seguridad reforzado en Ceuta ante la visita de los Reyes, prevista para el martes 13 de octubre.
  • ¿Dónde y cuándo? En las barriadas periféricas de la ciudad autónoma —Los Rosales, Hadú, El Príncipe, Sarchal y Sidi Embarek— y en las naves del Tarajal, tras los desalojos de El Trampolín y El Guano.
  • ¿Qué resultado? Los dos grandes asentamientos han sido retirados y el Gobierno central cifra en más de 6.000 los migrantes que permanecen en la ciudad, una cifra que el Ejecutivo ceutí eleva hasta 13.000 o 15.000.

El Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno mantienen sobre el terreno un operativo conjunto de la Policía Nacional y de efectivos militares. Los accesos a los supermercados están custodiados por soldados, las unidades de Antidisturbios (Unidades de Intervención Policial) realizan batidas frecuentes y los vehículos del Ejército de Tierra se han integrado en el tráfico habitual de las calles y carreteras de la ciudad.

El dispositivo policial ante la visita real

Los desalojos se han ejecutado en dos fases. La Policía Nacional retiró primero el asentamiento de El Trampolín, donde se hacinaban más de 3.000 personas, y el pasado domingo 11 de octubre completó la salida de El Guano, el último gran campamento de la ciudad. La mayoría de los ocupantes fue conducida al centro de identificación y varios centenares, según la versión oficial, decidieron regresar a Marruecos de forma voluntaria.

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Cientos de personas lograron evitar el traslado y hoy se reparten por las barriadas de Los Rosales, Hadú, El Príncipe, Sarchal y Sidi Embarek, además de en los montes que rodean la ciudad. El mayor asentamiento improvisado es ahora el de las naves del Tarajal, junto a la misma frontera que registró la entrada masiva del 30 y 31 de julio. Cientos de migrantes repartidos por las barriadas periféricas.

En el Poblado de Regulares, en pleno corazón de Los Rosales, los vecinos conviven desde hace semanas con campamentos levantados a base de lonas, cuerdas y palos. Mina, una residente de 80 años, describe el clima de la zona: «Por la noche hay ruido todo el tiempo, hay peleas, la cosa está fatal». Otros vecinos aseguran que apenas salen de casa más que para dar pequeños paseos. Campamentos improvisados junto a las viviendas.

Los centros de acogida siguen al límite de su capacidad. El CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y el campamento habilitado junto a la Caballería lucen el cartel de completos, y a sus puertas esperan familias sin plaza disponible. En el barrio del Puerto, junto a la terminal marítima, cinco de los seis accesos permanecen vallados para «evitar problemas», según explican desde la asociación de vecinos.

La Policía Nacional ha desalojado ya los dos grandes asentamientos de Ceuta y mantiene el dispositivo reforzado con el objetivo de devolver la normalidad a las barriadas.

Barrios en tensión y centros saturados

La tensión vecinal se concentra también en la plaza Virgen de los Reyes, a los pies de la sede de la Delegación del Gobierno, donde un campamento ciudadano reclama la salida de los migrantes que permanecen en la ciudad. Sus portavoces aseguran que mantendrán la protesta hasta que se produzca la última salida. La comunidad hindú de Ceuta, una de las cuatro confesiones que conviven en la ciudad, advierte de que la crisis ha dejado «una herida abierta y difícil de cicatrizar».

Al impacto social se suma el económico. El Gobierno de Ceuta calcula pérdidas de hasta 40 millones de euros solo en el comercio, y el vicepresidente ceutí, Alejandro Ramírez, señala que el turismo «ha desaparecido». Ambas administraciones coinciden en que la recuperación pasa por normalizar la situación de los asentamientos y por acelerar la tramitación de los expedientes abiertos.

El Contexto Operativo

El operativo responde a una amenaza que sigue activa: la presión migratoria sobre la frontera del Tarajal, escenario a finales de julio de una entrada masiva cuyas cifras —más de 80.000 personas, según los datos que maneja el Ejecutivo— continúan siendo objeto de discusión entre administraciones. A esa presión se añade el trabajo permanente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra las redes que trafican con personas en el entorno del Estrecho. La presión migratoria sobre el Tarajal sigue activa.

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Los desalojos permiten medir el resultado sobre el terreno: dos asentamientos retirados, más de 3.000 personas en el primero de ellos y centenares de regresos voluntarios canalizados por vía administrativa. El Gobierno central cifra en más de 6.000 los migrantes que permanecen en Ceuta; el Ejecutivo autonómico eleva la horquilla hasta 13.000 o 15.000 y reclama celeridad en los cerca de 4.000 expedientes ya tramitados, ninguno de los cuales ha culminado en expulsión.

La visita de los Reyes, la primera de los actuales monarcas a la ciudad autónoma, se celebrará este martes 13 de octubre y el dispositivo de seguridad se mantendrá activo durante toda la jornada. El Ejecutivo ceutí sostiene que la normalidad plena no llegará mientras queden personas en situación irregular en las barriadas, mientras que el Gobierno central defiende que los regresos voluntarios y los desalojos avanzan conforme al procedimiento administrativo previsto.