Stellantis Vigo mantiene el volumen de la Berlingo mientras Bursa arranca la producción para Oriente Medio con 150.000 unidades previstas.
Bursa estrena la furgoneta que también sale de Balaídos
La furgoneta Citroën Berlingo que se ensambla en Vigo acaba de iniciar su producción en Turquía a través de Tofas, la joint venture que Stellantis comparte con el grupo Koç Holding. La factoría de Bursa figura en los planes de la multinacional como «un centro estratégico» para Oriente Medio y África, y ya fabrica otro modelo compartido con Balaídos: la Fiat Doblò, que arrancó hace unos meses en las mismas líneas.
La inversión turca ascendió a 256 millones de euros para industrializar los vehículos, con una previsión de 150.000 unidades en una fase inicial cuyo calendario situaba el punto de partida a partir del tercer trimestre de 2026. La producción ya está en marcha, y el reparto es nítido: desde Vigo se surte el mercado europeo y desde Turquía, el oriental. «Un hito importante», resume la compañía en su cuenta de LinkedIn.
El consejero delegado del grupo, Antonio Filosa, visitó la planta el año pasado y la describió como una base central también en investigación y desarrollo. Tofas ha dejado de ser un socio periférico. Turquía, en paralelo, se ha convertido en un polo de atracción para el sector: Renault y la china, BYD han instalado capacidad en el país en los últimos años.
Mientras tanto, Stellantis refuerza su perímetro en el norte de África. El polo industrial de Kenitra, en Marruecos, tiene capacidad para 535.000 vehículos al año, un nivel comparable al de la factoría viguesa, y ha ampliado instalaciones. La compañía suma Tafraoui, en Argelia, y un centro en Egipto junto a un socio local. El efecto arrastre ya alcanza a los proveedores: Benteler, con plantas en Vigo y en Mos, acaba de estrenar una fábrica marroquí que suministrará al nuevo modelo asignado a Balaídos.
La misma furgoneta se fabrica ya en dos continentes, y esa es la clave: el grupo reparte el mapa antes de que Vigo note el reparto.
El tren de Guixar y la cadena de proveedores

La conexión entre Balaídos y Turquía tiene incluso una infraestructura propia. Vigo estrenó hace poco una línea ferroviaria para el transporte de componentes de automoción entre Guixar y Alicante, donde las piezas embarcan con destino final la planta de Stellantis en Turquía. Las piezas viajan; los vehículos se montan cerca del mercado. Esa es la lógica que ordena el mapa industrial del grupo.
Para la factoría viguesa, la noticia es que el volumen se mantiene. Nada indica por ahora una reducción de la carga de trabajo y la planta conserva la Berlingo y la Doblò junto al resto de modelos que ensambla. Eso sí, en el automóvil el dato decisivo no es cuántas unidades salen cada mes, sino qué vehículo se asigna después. Ahí se juega el futuro de la plantilla y de todo su entorno.
El automóvil sigue siendo uno de los pilares industriales de Galicia, con una red de proveedores repartida por el área metropolitana de Vigo y el sur de la provincia de Pontevedra. Según los datos de coyuntura que publica el IGE (el Instituto Galego de Estatística, la fuente estadística oficial de la comunidad), la industria mantiene un peso determinante en el empleo de la zona. Cada anuncio de producción se lee ahí con atención.
La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) sigue el calendario industrial a través de la Consellería de Economía e Industria, el equivalente gallego de un ministerio autonómico. El sector es una de las prioridades declaradas por el ejecutivo que preside Alfonso Rueda, y también el asunto en el que la oposición encuentra menos motivos para discrepar.
El Laboratorio Gallego
Galicia lleva desde 2009 gobernada con mayorías absolutas del PPdeG (el Partido Popular de Galicia), una estabilidad que convierte a la comunidad en un banco de pruebas poco volátil para las políticas industriales que después se discuten en Madrid. En el Parlamento de Galicia (la cámara unicameral de 75 deputados), el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) han hecho de Balaídos un terreno de consenso: nadie quiere ser el partido al que se le atribuya una planta menos.
La dimensión nacional es exactamente esa. Lo que ocurre en Vigo anticipa el debate que España tendrá que dar sobre política industrial europea: qué parte de la producción se queda en la UE y qué parte se desplaza a Turquía o al norte de África, donde el grupo ya opera con Kenitra y Tafraoui. La misma pregunta atraviesa los programas de ayudas del Gobierno central articulados en torno a los PERTE del automóvil, que en Galicia se leen siempre con la vista puesta en la asignación del siguiente modelo.
La incógnita es si el mantenimiento del volumen en Balaídos resiste el próximo reparto interno de producción. El calendario que importa no se decide en Vigo. La siguiente cita gallega será la negociación presupuestaria de la Xunta, donde el apoyo al sector volverá a la mesa del Parlamento, y después la campaña autonómica de 2028. Aquí se ensaya lo que luego escala.
Ficha del Caso
- El caso: Stellantis ha iniciado en su planta turca de Bursa la producción de la furgoneta Berlingo que también se ensambla en Balaídos (Vigo), en este caso destinada al mercado de Oriente Medio.
- Datos importantes: 256 millones de euros de inversión en Turquía; 150.000 unidades previstas en la fase inicial, con calendario desde el tercer trimestre de 2026; la planta marroquí de Kenitra alcanza una capacidad de 535.000 vehículos.
- Resumen: Vigo mantiene el volumen y conserva la producción para Europa, pero el reparto interno de modelos marcará la agenda industrial gallega y el debate nacional sobre política industrial europea.
