La vicepresidenta de Aragón, Mar Vaquero, defiende en Bruselas que la inversión europea en Defensa alcance a las pymes aragonesas.
Ha llevado su tesis al pleno del Comité Europeo de las Regiones, el órgano consultivo de los entes locales y regionales de la Unión Europea. La sesión aborda estos días el asunto de la Defensa. Su mensaje: acompañar al sector para que las pymes accedan a proyectos europeos.
El argumento tiene un número detrás. En Aragón, según ha subrayado la propia vicepresidenta, la industria representa el 21% del PIB de la comunidad, muy por encima de la media nacional y de buena parte de Europa. Ese peso fabril es el que la comunidad quiere convertir en pedidos.
El peso industrial aragonés y la oportunidad que Bruselas pone sobre la mesa
La pieza que Aragón exhibe en Bruselas es el Hub de Defensa, un proyecto de colaboración público-privada con más de 150 empresas y centros tecnológicos. Vaquero lo presenta como el cauce para que esa inversión llegue al tejido productivo aragonés, sobre todo a las compañías de menor tamaño.
No todo se decide en el pleno. La vicepresidenta se reúne con Fausto Matos, del gabinete de la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen. El Gobierno de Aragón organiza además un evento sobre talento con la región danesa de Zealand y la ciudad sueca de Gotemburgo.
Aragón no pide privilegios en Bruselas: pide que el dinero de la Defensa europea no se quede solo en manos de los grandes contratistas.
Del Hub a los contratos: qué le falta a la cadena aragonesa
El paso del anuncio al pedido es el tramo más complicado. Los contratos europeos exigen certificaciones, avales y consorcios con socios de varios países. Una pyme de Zaragoza puede tener la tecnología y no tener el departamento jurídico capaz de traducir un pliego en en una oportunidad de negocio.
Quedarse fuera es un riesgo real. Otras comunidades pelean por el mismo dinero: Navarra arrastra la inercia del automóvil, Castilla-La Mancha tiene la planta de Airbus en Albacete y Asturias cuenta con Santa Bárbara Sistemas, en Trubia.
Aragón se apoya en otra cosa: cuatro décadas de industria del motor nacidas en Figueruelas. La factoría de Stellantis, heredera de la planta que General Motors abrió en 1982, convirtió el automóvil en el eje de la economía aragonesa.
La incertidumbre es doble: el reparto entre grandes contratistas y proveedores pequeños aún no está cerrado.
El Pulso Territorial
El Ejecutivo que preside Jorge Azcón afronta esta agenda con las elecciones autonómicas de 2027 en el horizonte y con un margen parlamentario estrecho en las Cortes de Aragón (el parlamento unicameral de la comunidad, con 67 escaños). El PP gobierna sin mayoría absoluta propia, así que cada iniciativa con impacto económico se convierte también en argumento de gestión.
La dimensión regional importa. Ninguna comunidad quiere quedarse fuera del gasto europeo en Defensa, y las que tienen tejido industrial parten con ventaja. Aragón llega con el aval de ese 21% del PIB que su vicepresidenta sitúa por encima de la media nacional, en un pulso directo con Navarra o Asturias por los mismos contratos.
Queda por ver qué deja la reunión con el gabinete de Henna Virkkunen y qué dice el dictamen del Comité, que marcará el tono pero no reparte dinero. El calendario real lo escriben los reglamentos europeos, la negociación presupuestaria de la comunidad para 2027 y unas elecciones que obligarán a cerrar cuentas antes de pedir el voto. Aragón tiene la fábrica. Le falta la letra pequeña.
Ficha Autonómica
- El caso: La vicepresidenta de Aragón reclama en Bruselas que la inversión europea en Defensa llegue a las pymes y al Hub de Defensa de la comunidad.
- Datos importantes: La industria aporta el 21% del PIB aragonés, según el Gobierno autonómico; el Hub suma más de 150 empresas y centros tecnológicos.
- Resumen: La jornada sirve para posicionar a Aragón ante unos fondos pendientes de reglamento y reparto. La próxima cita es el dictamen del Comité y el presupuesto autonómico de 2027.

