EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Fuerza Aérea italiana mantiene pruebas con MBDA para montar armamento europeo en el dron ítalo-turco Astore Levante, del que prevé adquirir seis unidades.
- ¿Quién está detrás? Italia (Fuerza Aérea y Leonardo), Turquía (Baykar) y el consorcio europeo MBDA. La joint venture LBA Systems ensambla el aparato en suelo italiano.
- ¿Qué impacto tiene? La certificación europea, prevista para finales de 2026 o principios de 2027, es la llave para vender el dron en el continente con etiqueta continental.
La Fuerza Aérea italiana mantiene pruebas con MBDA para armar el dron ítalo-turco Astore Levante, del que prevé adquirir seis unidades. El jefe del Estado Mayor del Aire, el general Antonio Conserva, confirmó este lunes en Roma que la configuración de armamento sigue abierta y que no descarta a otros proveedores.
La información, adelantada por Defense News, sitúa el aparato en fase de ensayos con la firma europea mientras la Fuerza Aérea italiana define su futuro inventario de drones armados. El Astore Levante nace del TB-3 de la turca Baykar y se ensambla en Italia por LBA Systems, la joint venture que Baykar y Leonardo constituyeron para fabricar en suelo italiano con tecnología turca y sello europeo.
Qué se sabe del Astore Levante y qué armamento montará
El dron está diseñado para portar sensores de Leonardo, un detalle que subraya el reparto de roles del programa: Turquía aporta la célula y la experiencia de vuelo; Italia pone la electrónica y la integración europea. En su presentación en el salón aeronáutico de Farnborough, en julio de 2026, el aparato apareció junto a armamento turco, entre ellos la familia de bombas guiadas MAM de Roketsan y el mini misil de crucero KEMANKES-1 de Baykar.
Ese doble origen explica las cautelas de Conserva. ‘De momento no hemos tomado decisiones, el armamento natural es el turco, pero también tenemos actividades con MBDA y pequeños grupos industriales italianos’, declaró el general ante los periodistas en la conferencia celebrada en la sede del Estado Mayor del Aire. La frase deja la puerta abierta a una mezcla: célula turca, sensores italianos, y municiones europeas.
El primer pedido italiano contempla tres sistemas, cada uno con dos aparatos, lo que suma las seis unidades anunciadas. Conserva no ha cerrado la cifra. ‘Veremos si ampliamos la capacidad’, ha señalado. El Astore Levante sustituirá al Predator MQ1 en misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), apoyo armado a tropas y formación de pilotos de dron. El detalle no es menor.
El certificado europeo, la llave para vender en el continente
La certificación del aparato está prevista para finales de 2026 o principios de 2027. No es un trámite menor: la homologación europea es condición indispensable para vender el dron en el continente, y por eso interesa montar armamento europeo, mejora el expediente comercial ante posibles compradores de la UE.
Italia ha encontrado el atajo que Bruselas no supo construir: célula turca, sensores italianos y munición europea para vender un dron con etiqueta continental.
El mercado potencial es amplio. La Armada italiana ya manifestó en abril de 2026 su interés por el TB-3 como dron embarcado para el portaaviones Cavour, que también opera los F-35B. El TB-3 está ya en servicio en el buque de asalto anfibio turco TCG Anadolu, e Indonesia —otro cliente— prevé basarlo en el Garibaldi, un portaaviones que compró a Italia. El ecosistema ítalo-turco empieza a tener clientes más allá de la OTAN europea.
En paralelo, Conserva se mostró favorable a que Alemania se sume al programa GCAP de caza de sexta generación que integran Italia, Japón y Reino Unido. ‘Es un socio estratégico’, dijo, recordando la colaboración previa en el Tornado —que se retira el próximo año— y en el Eurofighter, columna vertebral de la defensa italiana.
Equilibrio de Poder
La lectura estratégica es doble. Por un lado, el Astore Levante cristaliza una tendencia que Bruselas lleva años empujando sin éxito: la ‘defensa europea’ como marca, con la Agencia Europea de Defensa y los fondos comunitarios como palanca. Pero el músculo tecnológico llega de fuera del club. Baykar, la empresa de los Bayraktar que cambiaron la guerra en Ucrania y en Nagorno-Karabaj, se ha convertido en socio indispensable para una industria italiana que busca atajos para cubrir su hueco en drones de altas prestaciones.
Por otro lado, el movimiento encaja en la competición industrial por el rearme. Washington observa con incomodidad creciente la penetración turca en los mercados europeos de defensa, justo cuando la administración Trump reclama a los aliados que compren americano y eleven el gasto al 5% del PIB. Ankara juega a dos bandas: vende a Europa y mantiene su propio ecosistema con Rusia en energía y defensa. Italia, mientras, hace equilibrios entre su pertenencia a la OTAN, su dependencia del F-35B estadounidense y su apuesta por cadenas de suministro europeas.
En esta redacción entendemos que el caso italiano es un espejo incómodo para España. Los programas europeos de drones MALE, como el Eurodrone que impulsa Airbus con participación española, avanzan con lentitud y precios al alza. Italia ha optado por la vía pragmática: comprar la célula turca, integrarla con electrónica propia y buscar munición europea. Si el Astore Levante obtiene el certificado y encuentra clientes, la presión sobre el proyecto continental se intensificará.
La lógica es la de la industria de defensa: mejor un dron volando en 2027 que un prototipo perfecto en 2032. El próximo hito es la certificación, prevista para el cambio de año, y la decisión final sobre el armamento. Hasta entonces, el Astore Levante seguirá siendo un aparato con dos banderas y ninguna munición confirmada. Cosas de la industria.

