Emisiones de combustibles fósiles de 178 productores: 1,2 billones de toneladas de CO2 y 0,45 °C extra hasta 2500

El estudio de la Universidad de Washington atribuye a estos productores 0,66 °C del calentamiento de 2025 y prevé que su carbono siga pesando en 2500. La mitad de las emisiones históricas se produjo después de 1986, con la ciencia del clima ya asentada.

Las emisiones de combustibles fósiles de 178 grandes productores suman 1,2 billones de toneladas de CO2 entre 1854 y 2024 y explican 0,66 °C del calentamiento de 2025, según un estudio de la Universidad de Washington.

El trabajo lo dirige Dargan Frierson, profesor asociado de Ciencias Atmosféricas y del Clima de la Universidad de Washington, junto a Lauren Henrie, y se publicó el 23 de septiembre de 2026 en PLOS Climate. La base de datos Carbon Majors, en su actualización de 2026, suma lo que emiten directamente las compañías y lo que se libera al quemar el combustible que extraen y venden: los alcances 1 y 3. Estas 178 entidades concentran el 70 % del CO2 fósil emitido desde la Revolución Industrial.

De dónde salen los 0,66 °C: 841 simulaciones y un mundo sin estas empresas

Para medir la responsabilidad, el equipo usó FaIR, un modelo climático simplificado y de código abierto que convierte emisiones en concentraciones de gases, luego en forzamiento radiativo y, al final, en temperatura. Corrieron 841 variantes hasta 2500 en cuatro escenarios del IPCC, desde uno de emisiones bajas (SSP1-2.6) hasta otro muy alto (SSP5-8.5). Buena parte de los escenarios confirma la misma tendencia. Después repitieron cada simulación restando el CO2 y el metano registrados entre 1854 y 2024. La diferencia entre ambos mundos es el calentamiento atribuible.

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Las cifras ordenan el debate. Estas 178 entidades emitieron unos 30.000 millones de toneladas de CO2 en 2024. En 2025, lo emitido desde 1854 mantenía 80 ppm de más en la atmósfera, unas 623.000 millones de toneladas, el 48 % del total. El resto lo absorbieron los sumideros de carbono: océano, suelos y vegetación. El océano no es infinito.

El calentamiento atribuible alcanza su máximo hacia 2024, con más de 0,6 °C en todos los escenarios, y luego baja despacio. En 2500 quedan 0,45 °C en el escenario bajo, el 68 % de lo que causaban en 2025, y 0,31 °C en el más alto, el 49 %. Una parte del CO2 no se va a escala humana: unas 35 ppm se quedan en un depósito que no se vacía nunca, lo que los autores describen como ‘una anomalía que persiste para siempre’.

El carbono que ya está en el aire no entiende de recortes futuros: su factura térmica seguirá pasando a los habitantes del año 2500.

Hay un resultado que va contra la intuición. En el escenario de emisiones altas, el CO2 extra que dejan estas empresas en 2500 es más de tres veces mayor que en el bajo y, aun así, calienta menos. El motivo es que el efecto del CO2 crece de forma casi logarítmica: cuanto más hay ya en el aire, menos calienta cada tonelada añadida. Con unas 1.600 ppm de fondo, 120 ppm de más aportan menos de 0,5 vatios por metro cuadrado; con 360 ppm, 40 ppm superan los 0,6.

Un recorte futuro no borra el daño ya contabilizado: en un mundo que descarboniza, el peso de estas empresas sobre el termómetro sube al 30 %.

De ahí la paradoja que más incomoda. En 2500, estas emisiones históricas serían cerca del 30 % de todo el calentamiento en un mundo que recorta, frente a un 5 % en uno que sigue quemando sin freno. Cuanto mejor vaya la transición, más peso tendrá en el termómetro la factura heredada. El compromiso no es la acción.

El metano se disipa en décadas, pero el CO2 de 1854 no se va

El metano juega otra liga. Dura alrededor de una década en el aire. Las fugas de estas compañías suponen cerca del 30 % de las emisiones mundiales de este gas y llegaron a añadir unas 450 partes por mil millones, pero ese exceso se desvanece en pocas décadas. El CO2, en cambio, se queda.

carbono histórico

La mitad de las emisiones de estos productores se produjo después de 1986, cuando la relación entre los gases de efecto invernadero y el calentamiento ya estaba bien establecida. El reparto se concentra, además, en pocas manos: según el informe Carbon Majors que InfluenceMap publicó en enero de 2026, solo 32 empresas generaron más de la mitad del CO2 fósil mundial en 2024. Emmett Connaire, analista sénior de ese centro, subraya que las emisiones se concentran cada vez más en unos pocos grandes productores mientras la producción total crece.

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📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 acumulado: más de 1,2 billones de toneladas emitidas por los 178 productores entre 1854 y 2024.
  • Calentamiento atribuible: 0,66 °C en 2025 y entre 0,31 y 0,45 °C todavía en 2500 según el escenario.
  • Emisiones anuales: unos 30.000 millones de toneladas de CO2 solo en 2024.
  • Huella en la atmósfera: 80 ppm de CO2 extra, unas 623.000 millones de toneladas, el 48 % del total.

De la atribución científica a los tribunales: quién paga los próximos siglos

En la ciencia del clima, la atribución es ya una rama consolidada: mide cuánto ha pesado el calentamiento en un fenómeno concreto. En 2025, un equipo dirigido por Yann Quilcaille, de la ETH Zúrich, vinculó en Nature más de 200 olas de calor entre 2000 y 2023 con las emisiones de 180 grandes productores de combustibles fósiles y cemento. Ese mismo año, Justin Mankin y Christopher Callahan, del Dartmouth College, presentaron un método para calcular daños económicos empresa por empresa. El caso científico de la responsabilidad, sostienen, está cerrado.

El frente judicial avanza mucho más despacio. El Sabin Center for Climate Change Law de la Universidad de Columbia contabilizaba 34 demandas de estados y ciudades contra compañías de combustibles fósiles atascadas en cuestiones procesales. Michael Gerrard, su director, apuntó que si alguno de esos casos llega al fondo, este tipo de estudios puede ser de gran ayuda para los demandantes. Frierson lo lleva más lejos: la responsabilidad no se agota ahora, seguirá discutiéndose durante décadas.

Los autores reconocen los límites de su trabajo. FaIR es un modelo simplificado y en los dos escenarios más altos opera muy fuera de su rango de ajuste, así que piden repetir los experimentos con modelos del sistema Tierra. Tampoco restaron lo emitido desde 2025, de modo que sus cifras son un mínimo.

El estudio llega en pleno endurecimiento regulatorio europeo, con la CSRD ampliando el reporte obligatorio de alcance 3 y el paquete Fit for 55 marcando el calendario de la descarbonización. Vamos a los datos: 0,66 °C atribuibles ya en 2025 y una fracción que seguirá en el termómetro en 2500, en cualquier escenario. La única variable que detiene la suma es dejar de quemar.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: El estudio convierte 1,2 billones de toneladas de CO2 en una cifra atribuible: 0,66 °C en 2025 y hasta 0,45 °C aún en 2500.
  • Modelo que cambia: La contabilidad de alcances 1 y 3 traslada el coste climático al balance de quien extrae y vende el combustible.
  • Para las próximas generaciones: Cada décima que no se emita hoy es calentamiento que no habrá que gestionar en 2500; el único escenario estable es dejar de quemar.