El regreso de Toni Comín a Cataluña ya tiene fecha, formato y hora. El exconseller cruzará a pie la frontera francesa el sábado 24 de octubre a mediodía, nueve años después de instalarse en Bélgica y una semana después de que el juez del Supremo Pablo Llarena levantara de forma provisional la orden de detención que pesaba sobre él.
La noticia no ha llegado por un comunicado de Junts ni por una comparecencia ante los medios. Comín la ha trasladado en una carta privada a su círculo de amistades, en la que explica que la caminata arrancará a las 12 del mediodía y que recorrerá ‘uno de los puertos que conecta la Catalunya Nord con la Catalunya del Sud’. No concreta cuál. Será, dice, una caminata ‘muy sencilla’ de menos de una hora.
La elección del formato responde a una razón práctica y a otra simbólica. La práctica: a pie es la única manera de que todos sus acompañantes crucen la frontera a la vez, sin depender de vehículos, ni de controles separados. La simbólica: quiere que el momento de pisar territorio del Principado coincida con el instante en que, sostiene, recupera ‘plenamente la libertad’.
En la misiva agradece a su entorno el apoyo de estos nueve años, que a su juicio han hecho el exilio ‘menos pesado’. Y remata con una frase que resume su intención: ‘No encuentro mejor manera de daros las gracias que invitaros a compartir el momento preciso de mi entrada en territorio del Principado’. La decisión, asegura, la había prometido a muchos de ellos hace tiempo.
Un escaño europeo que lleva 28 meses esperando a su titular
Hay un motivo menos lírico detrás de la fecha. Comín necesita volver al Estado español para prometer la Constitución, un requisito que fija la ley electoral y sin el cual no puede tomar posesión de su acta en el Parlamento Europeo. Ese escaño está vacante desde junio de 2024, cuando se celebraron las elecciones europeas. Han pasado 28 meses con un sillón sin ocupar en Bruselas y Estrasburgo.
En términos prácticos, el retorno refuerza la representación de Junts en la Eurocámara, un grupo que ha utilizado el hemiciclo como altavoz del conflicto catalán desde 2019. Prometer el acta exige pisar suelo español, y ese trámite, que debería ser rutinario, es aquí el último obstáculo de un periplo judicial de casi una década. Más contexto sobre el recorrido político del exconseller en su ficha biográfica.
Nueve años de exilio se cerrarán con una caminata de menos de una hora y con un escaño que lleva dos años y medio esperando a su dueño.
La orden de detención sigue siendo provisional

El calendario judicial no está cerrado. Llarena levantó la orden de detención de forma provisional, y la decisión definitiva no llegará antes del jueves 15 de octubre, cuando vence el plazo para que las partes se pronuncien. El auto afectó a tres personas: Comín, el president Carles Puigdemont y el exconseller Lluís Puig. La razón es la sentencia del Tribunal Constitucional que avala aplicar la amnistía al delito de malversación. El funcionamiento del escaño y los trámites de toma de posesión pueden consultarse en la página oficial de eurodiputados.
Tres exiliados, tres calendarios y el 29-N en el centro
Comín es el primero de los tres que concreta cómo y cuándo vuelve. Puigdemont se ha limitado a decir que su regreso será ‘al servicio del país y no del partido’. Su entorno apunta a que no será antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Y su abogado, Gonzalo Boye, insistió este martes en Catalunya Ràdio en que el president ‘no volverá en medio de una campaña electoral, que es lo que querría el PSOE’.
La diferencia de estrategia no es casual. Junts no quiere regalar al PSOE la foto de la normalización en plena campaña. Comín, en cambio, juega con otro incentivo: el escaño. Cada semana que pasa sin prometer la Constitución es una semana sin voz ni voto en el Parlamento Europeo.
Lo que observamos es un pulso de tres velocidades. El primero en moverse es el que tiene menos que perder. Lluís Puig, el tercero en liza, todavía no ha dicho nada. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.
Queda un riesgo evidente sobre la mesa. Si el Supremo revierte la decisión provisional —y para eso hay margen hasta el jueves—, Comín podría estar en Cataluña con una orden de detención reactivada. Puigdemont ya escenificó en 2024 un regreso relámpago a Barcelona, con vuelta a Bélgica el mismo día. Aquel fue un acto político sin consecuencias procesales. Este es distinto: es el primer paso de un retorno con efectos institucionales.
Faltan once días. El jueves sabremos si el auto es firme o si se queda en provisional. El sábado 24, Comín cruzará un puerto del Pirineo a pie. Y ese día, por primera vez en casi una década, uno de los tres exiliados dormirá en casa.

