El rey Felipe VI y la reina Letizia visitan Ceuta este martes, la primera visita de unos reyes españoles a la ciudad desde noviembre de 2007. El viaje, anunciado el 1 de octubre, llega dos meses y medio después de que más de 80.000 personas cruzaran la frontera desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. Se produce además tras las incursiones de buques de guerra marroquíes en aguas que España considera bajo su soberanía.
Qué significa la visita de los Reyes para Ceuta y para Rabat
Para Rabat, la presencia del monarca español va más allá de lo protocolario. Desde su independencia en 1956, Marruecos reivindica Ceuta y Melilla como parte de su territorio nacional. España rechaza cualquier cuestionamiento de su soberanía y recuerda que ambas ciudades forman parte de su territorio y de la Unión Europea. Es la primera visita de Felipe VI desde su proclamación en 2014, según los hechos publicados por elDiario.es.
El precedente de 2007: cuando Juan Carlos I desató la crisis diplomática
Los días 5 y 6 de noviembre de 2007, Juan Carlos I y Sofía realizaron una visita oficial a Ceuta y Melilla que desató una de las mayores tensiones diplomáticas entre ambos países de aquella década. La reacción marroquí llegó incluso antes del desplazamiento.
El 2 de noviembre, Mohamed VI ordenó llamar a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman, por tiempo indeterminado. El Ministerio de Exteriores marroquí calificó entonces la visita de ‘lamentable’ y recuperó la expresión ‘ciudades ocupadas’ para referirse a ambos territorios. El 7 de noviembre, el propio Mohamed VI condenó públicamente el viaje y le atribuyó posibles consecuencias para las relaciones entre Madrid y Rabat.
Desde entonces, Rabat reclamó abrir un diálogo sobre el futuro de las ciudades autónomas, recuperando una propuesta que Hasán II, padre del actual monarca, ya había planteado en los años ochenta. España rechazó negociar su soberanía y la crisis se prolongó dos meses, hasta que el embajador marroquí regresó a Madrid en enero de 2008.
La crisis de julio y el pulso naval en aguas de Ceuta
A diferencia de 2007, el viaje de Felipe VI llega después de una crisis que también ha afectado a la seguridad fronteriza y marítima. A las entradas masivas de julio se suman las incursiones de una fragata y varias patrulleras de la Marina Real marroquí en aguas que España considera bajo su soberanía. La Armada española desplegó fragatas en julio y agosto. El 12 de octubre, Pedro Sánchez confirmó los incidentes, aunque aseguró que se resolvieron mediante la interlocución entre ambos países.
No es la primera vez que Rabat responde a un gesto español en Ceuta: en 2007 retiró a su embajador en Madrid durante dos meses.
En paralelo, distintos responsables marroquíes han vuelto a situar Ceuta y Melilla en el debate político. El 21 de agosto, el entonces ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, defendió en la televisión pública 2M los supuestos ‘derechos históricos y geográficos’ de Marruecos sobre ambas ciudades. El 25 de agosto, el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, evocó la ‘lucha sagrada’ para liberar las ‘ciudades ocupadas’.
Las reivindicaciones marcaron también la campaña de las elecciones legislativas de septiembre. Nizar Baraka, ministro de Equipamiento y Agua y secretario general del Istiqlal, aseguró que Marruecos no retrocedería ni un solo palmo de su territorio. El 5 de septiembre, Nabil Benabdellah, secretario general del Partido del Progreso y del Socialismo, calificó Ceuta y Melilla de ‘dos ciudades marroquíes ocupadas’.
Estas críticas no equivalen, sin embargo, a una posición oficial del Palacio Real. El mensaje más relevante llegó el 9 de octubre, cuando Mohamed VI advirtió, en el arranque parlamentario, de que la cooperación bilateral —que calificó de decisión soberana— no podía quedar sometida a ‘ninguna presión o amenaza, ni a ningún chantaje’. No condenó expresamente el viaje ni reivindicó de forma directa las dos ciudades, a diferencia de 2007.
El impacto para España y para el tablero europeo
El contexto bilateral ha cambiado en los últimos veinte años. Desde que España respaldó en 2022 el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, ambos países han reforzado su cooperación migratoria, económica y de seguridad, y comparten proyectos como la organización del Mundial de 2030 junto a Portugal. Una escalada diplomática podría comprometer intereses compartidos en un momento en el que España depende de la cooperación de Rabat en materia fronteriza, migratoria y antiterrorista.
Entre las posibles respuestas marroquíes figuran mantener las críticas a través de medios y dirigentes políticos, presentar una propuesta diplomática formal o recuperar medidas similares a las de 2007. Hasta el momento, ninguna de esas medidas ha sido anunciada ni ejecutada por Rabat, según elDiario.es.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Felipe VI y Letizia visitan Ceuta este martes, la primera visita de unos reyes españoles desde noviembre de 2007.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? La Casa Real, el Gobierno de Pedro Sánchez y Marruecos, que reivindica la soberanía de las ciudades.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Rabat no ha anunciado represalias; una escalada podría afectar la cooperación migratoria y la candidatura al Mundial 2030.

