La visita de los Reyes a Melilla cierra la gira institucional de la Corona por las Ciudades Autónomas. Felipe VI y doña Letizia se desplazarán este miércoles, 14 de octubre, a la ciudad norteafricana en una jornada que replica el esquema de la etapa anterior, Ceuta, y que se ordena en tres bloques: institucional, educativo y social. La agenda oficial de la Casa del Rey confirma un programa de bajo perfil escénico y alta carga simbólica. Sin grandes fastos. Sin discursos de alcance previstos.
En Ceuta, la primera etapa de la gira marcó el guion que ahora se repite casi punto por punto. Actos con las autoridades locales, visita a un centro educativo y un encuentro final con una representación amplia de la sociedad civil. El formato busca la proximidad y evita el mitin. Eso sí, cada detalle de la lista de invitados está medido para que la fotografía refleje la pluralidad del territorio.
La Asamblea de Melilla y la Llave de Oro para Felipe VI
El primer acto tendrá lugar en la Asamblea de la Ciudad Autónoma. El alcalde-presidente, Juan José Imbroda, recibirá a los Reyes y entregará a Don Felipe la Llave de Oro de la Ciudad, una distinción cargada de protocolo local. La ceremonia se celebrará en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea, un acto sencillo al que están invitadas unas sesenta personas.
La lista es larga y deliberada. Figuran el Gobierno de la Ciudad Autónoma, la Mesa de la Asamblea, viceconsejeros y diputados, los representantes de las entidades y empresas públicas autonómicas, los diputados y senadores de Melilla en las Cortes, el Poder Judicial y el Ministerio Fiscal. También acudirán las comunidades religiosas —católica, islámica, israelita, hindú y gitana—, una representación de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la universidad, las organizaciones empresariales y la sociedad civil articulada en asociaciones y federaciones.
El colegio Pintor Eduardo Morillas, retrato de la Melilla diversa
El Colegio Público Pintor Eduardo Morillas, situado en un barrio residencial densamente poblado, será la segunda parada. El centro cuenta con más de 900 alumnos y 79 docentes, con doce grupos de educación infantil y 27 de primaria. Es bilingüe desde hace 25 años y su alumnado refleja la mezcla cultural de la ciudad. Los Reyes visitarán aulas de infantil, y de primaria y se detendrán después en un aula que desarrolla un proyecto de atención al alumnado con trastorno del espectro autista.
Cerrará la jornada un encuentro con cerca de 400 personas. Están llamados a participar representantes de la Asamblea y del Consejo de Gobierno, de la Delegación del Gobierno central en Melilla, de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Seguridad, de la autoridad portuaria, de las confesiones religiosas, de la universidad, de los colegios profesionales, del tejido empresarial, del deporte, la educación, los sindicatos, el movimiento vecinal, la acción social, la discapacidad, la cultura, las cofradías, la juventud y los medios de comunicación.
La Corona no mide estas jornadas en kilómetros recorridos, sino en la normalidad institucional que deja instalada en cada territorio.
Una gira por las Ciudades Autónomas con lectura de Estado
Conviene leer la secuencia completa. Melilla llega después de Ceuta y cierra un recorrido que Zarzuela venía diseñando desde hace meses. La elección de las dos Ciudades Autónomas no es casual: son los territorios donde la presencia de la Corona adquiere un valor de afirmación institucional más nítido, por su condición fronteriza y por la diversidad religiosa y cultural de su población. La composición de las listas de invitados no es un detalle administrativo. Es el mensaje.
El riesgo, como en toda gira territorial, es que el desplazamiento se lea como excepción y no como rutina. La Corona gana cuando sus visitas parecen ordinarias; pierde cuando necesitan justificarse. De ahí que el programa renuncie a discursos de fondo y se apoye en gestos verificables: una llave, un aula, un apretón de manos. Ese es el terreno donde la institución se siente cómoda y donde mejor resiste la comparación con otras jefaturas de Estado europeas, más volcadas en el acto simbólico que en el anuncio.
Hay además un componente educativo que la Casa del Rey ha convertido en seña de identidad de estas visitas. El paso por un colegio público permite mostrar a la Corona en un registro alejado del boato, con la comunidad educativa como interlocutora. Se trata de una estrategia discreta y sostenida: presencia en aulas, bibliotecas y centros de formación que rara vez genera titulares, pero que construye imagen a largo plazo.
Queda un elemento por confirmar. La Casa del Rey no ha detallado si este formato de gira corta se extenderá a otros territorios ni si habrá una tercera etapa. Lo que sí está en la agenda es la continuidad: los Reyes retomarán en los próximos días sus compromisos ordinarios, con la resaca del 12 de octubre aún reciente. La visita a Melilla se recordará menos por lo que se dijo que por lo que se vio. En protocolo, eso suele ser una buena señal.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: Melilla es la segunda etapa de la gira de la Corona por las Ciudades Autónomas, tras Ceuta, en una jornada de perfil institucional y bajo contenido político.
- El detalle de protocolo: la entrega de la Llave de Oro de la Ciudad a Felipe VI en el Salón Dorado de la Asamblea, con sesenta invitados y presencia de las cinco confesiones religiosas de la ciudad.
- Próximos pasos: la Casa del Rey no ha confirmado si habrá una tercera etapa de la gira; los Reyes retoman su agenda ordinaria tras el 12 de octubre.

