Los 5 vuelos en Falcon más polémicos de la legislatura y que Moncloa clasifica como secretos

El Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire se ha convertido en uno de los símbolos más incómodos del Gobierno de Pedro Sánchez. Sus vuelos han alimentado desde 2018 un goteo de polémicas por el uso de aeronaves oficiales en desplazamientos que mezclan agenda institucional y actividad de partido. Solo entre 2023 y 2024 se contabilizan 122 vuelos del presidente, y Moncloa nunca ha detallado quién sube a ellos ni cuánto cuestan. El PP ha registrado preguntas en el Congreso y el Senado por estos usos.

El criterio de la lista combina dos elementos: que el motivo oficial del vuelo resulte difícil de sostener y que el Ejecutivo haya preferido blindar la información —en vía administrativa o ante los tribunales— antes que desvelarla. Abre el viaje al FIB de Benicàssim en julio de 2018 para ver a The Killers, el episodio fundacional, y cierra la relación de pasajeros que Presidencia nunca entrega. No están todos los desplazamientos discutidos, solo los cinco que mejor ilustran ese patrón.

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El Falcon a los mítines de campaña: del 23-J al 9-J

Pedro Sánchez y la sombra del bloqueo acechan al PSOE y a García-Page
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El patrón se repite cada vez que hay urnas. Pedro Sánchez fija una visita de agenda oficial en la ciudad que ese mismo día acoge un mitin del PSOE y utiliza el Falcon para cubrir el desplazamiento, de modo que el avión del Ala 45 acaba llevando al presidente a un acto de partido. La mecánica se documentó tanto en la campaña del 23-J como en la del 9-J, en las que el jefe del Ejecutivo encadenó paradas institucionales y mítines. El caso más citado es el del 18 de mayo de 2024: por la mañana visitó el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y a mediodía intervino en un mitin de las europeas en el Palacio de Congresos de la ciudad, donde había llegado en Falcon tras despegar de Madrid esa misma mañana.

Lo que sitúa este episodio en la lista es la sospecha de que esas visitas funcionan como coartada formal de un uso partidista de recursos públicos. El PP lo llevó al Senado en mayo de 2024 con una moción que exigía el reintegro de los gastos de los desplazamientos en Falcon y Super Puma a actos de partido o de la vida privada, además de un registro público de la flotilla VIP, límites a los viajes institucionales en campaña y que los costes los asumiera la formación que organiza el acto. Los populares cifran en 5.000 euros la hora de vuelo del Falcon y en más de 200.000 euros el cáterin de 2024, frente a los 80.000 de la etapa de Mariano Rajoy. Moncloa nunca ha detallado esos trayectos y alega razones de seguridad para no revelar pasajeros ni motivos.