El Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire se ha convertido en uno de los símbolos más incómodos del Gobierno de Pedro Sánchez. Sus vuelos han alimentado desde 2018 un goteo de polémicas por el uso de aeronaves oficiales en desplazamientos que mezclan agenda institucional y actividad de partido. Solo entre 2023 y 2024 se contabilizan 122 vuelos del presidente, y Moncloa nunca ha detallado quién sube a ellos ni cuánto cuestan. El PP ha registrado preguntas en el Congreso y el Senado por estos usos.
El criterio de la lista combina dos elementos: que el motivo oficial del vuelo resulte difícil de sostener y que el Ejecutivo haya preferido blindar la información —en vía administrativa o ante los tribunales— antes que desvelarla. Abre el viaje al FIB de Benicàssim en julio de 2018 para ver a The Killers, el episodio fundacional, y cierra la relación de pasajeros que Presidencia nunca entrega. No están todos los desplazamientos discutidos, solo los cinco que mejor ilustran ese patrón.
5Los pasajeros del Falcon: la lista que nunca se entrega
Moncloa nunca ha entregado la lista de quién sube al Falcon. Ante la petición del listado de pasajeros de los 122 vuelos oficiales de Pedro Sánchez entre 2023 y 2024, Presidencia se limitó a remitir un elenco de destinos —Marruecos, Bruselas, Egipto, Estados Unidos o República Dominicana— sin los motivos, sin los importes abonados a Defensa y sin la relación de acompañantes, y a señalar que no paga nada al Ministerio por usar las aeronaves. Llegó a calificar de «abusivo» que se le preguntara por ello. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno le ordenó en la resolución 2025-0765, de 20 de junio, identificar a esos ocupantes —excluido el dispositivo de seguridad— por contribuir al «control de la actividad pública y la gestión de los recursos». El Gobierno no la ejecutó: el TSJM admitió a trámite una demanda el 16 de febrero y reclamó a Presidencia el expediente completo. El blindaje se apoya en el Acuerdo del Consejo de Ministros de 1986 y en la Ley de Secretos Oficiales de 1968, invocando «materia clasificada».
La lista que nunca llega tiene además un rastro documental propio. En las «General Declaration» de al menos 23 trayectos oficiales entre 2022 y 2024, casi el 80% con República Dominicana como origen o escala, consta la tripulación militar pero el apartado «Passenger Manifest» aparece vacío o tachado. En los registros de autorizaciones aeronáuticas de la Fuerza Aérea dominicana, 27 de los 35 permisos concedidos a aeronaves españolas entre 2021 y 2025 no consignan número de pasajeros —figura como «TBD»— y en 18 la misión se clasifica solo como «transporte VIP». Un Falcon 900 voló el 12 de junio de 2023 de Santo Domingo a Cúcuta, a 20 kilómetros de la frontera venezolana, sin lista de pasajeros y sin aparecer en los rastreadores civiles. En el Senado, el Gobierno sostuvo que los desplazamientos de Begoña Gómez eran materia reservada; por escrito, el 22 de diciembre, admitió que ese acuerdo nunca existió.

