La encuesta del CEO da la victoria al PSC en las generales en Cataluña y Aliança Catalana disputa la segunda plaza

El sondeo del instituto demoscópico de la Generalitat otorga 19 escaños al PSC y entre 10 y 11 a ERC, que supera a Sumar. El trabajo de campo terminó el 5 de octubre, antes del acuerdo con Podemos y de la candidatura de Colau.

El barómetro del CEO confirma lo que ya anticipaban los pasillos: el PSC volvería a ganar las generales del 29N en Catalunya. La encuesta publicada este miércoles por el Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat deja al partido de Salvador Illa en cabeza con los mismos 19 escaños de 2023, o uno menos, y cambia de manos la segunda plaza: donde hace tres años estaba Sumar, ahora aparece ERC. Por detrás, el tablero se mueve más de lo que sugiere el titular: Vox se dispara, Junts retrocede y Aliança Catalana se cuela en la pelea por el segundo puesto.

La candidatura que encabezará el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, repetiría victoria con una horquilla de 19 escaños, a mucha distancia del siguiente clasificado. El CEO no aprecia desgaste socialista en el conjunto de Catalunya, ni siquiera tras un curso marcado por la negociación de la financiación singular y por los choques internos del Govern. El dato refuerza a Illa en su pulso con Madrid: el PSC sigue siendo la única fuerza catalana capaz de ganar unas generales y, a la vez, sostener la Moncloa.

El PSC repite victoria, pero la segunda plaza cambia de dueño

La sorpresa no está en la primera posición, sino en la segunda. ERC pasa de los siete diputados de 2023 a una horquilla de 10 a 11, empujada por la expectativa de que Gabriel Rufián encabece la lista y por un calendario que castiga a Sumar: la formación de Yolanda Díaz perdería entre cuatro y cinco de los siete escaños que logró hace tres años.

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Al otro lado del espectro, la derecha se reorganiza. El PP mejoraría de seis a siete diputados —la posible candidatura de Xavier Garcia Albiol juega a favor—, mientras Vox da el salto más brusco: de dos representantes a entre cinco y seis, una cifra que multiplicaría su presencia actual. Junts, en cambio, se desinfla de siete a entre cuatro y cinco, aunque el ‘no’ a los decretos de vivienda del Gobierno central podría corregir ese dato el 29N. El tablero se mueve.

ERC sube, Vox se dispara y Junts paga la factura de Madrid

En preferencias presidenciales, el CEO no deja dudas: el 39% de los encuestados catalanes sitúan a Pedro Sánchez como primera opción, muy por delante de Santiago Abascal, que supera a Alberto Núñez Feijóo en este apartado. El líder del PP empata con Ernest Urtasun, el nombre que sonó como presidenciable de los Comuns. Nadie firma eso todavía.

Conviene leer las cifras con pinzas. El trabajo de campo se hizo entre el 1 de septiembre y el 5 de octubre, el mismo día en que Sánchez anunció el adelanto electoral. El propio CEO admite que los datos quedan diluidos: ni el acuerdo entre ERC y Podemos ni la más que probable candidatura de Ada Colau por los Comuns, integrada en el Frente Amplio, estaban sobre la mesa cuando se cerraron las entrevistas.

Una encuesta cerrada antes de que arrancara la campaña sirve para ordenar el tablero, no para repartir escaños el 29N.

La aritmética, además, tiene trampa catalana. La suma de los partidos que invistieron a Sánchez cae ligeramente respecto a 2023, pero la mayoría progresista se mantiene amplia y, por primera vez en años, no necesita los votos de Junts para dibujarse. La paradoja es que, según el propio barómetro, esa mayoría seguiría siendo insuficiente para que Sánchez repita en la Moncloa tras el 29N. Aguanta, pero con grietas.

Lo que esta foto dice del pulso entre Illa, ERC y Moncloa

El precedente ayuda a leer el resultado. El CEO ya colocó al PSC en cabeza en las catalanas del 12 de mayo de 2024 y el orden se cumplió: Illa ganó con 42 escaños. La diferencia es que ahora el sondeo mide otra cosa: no quién manda en el Palau de la Generalitat, sino quién pesa en Madrid con los votos catalanes.

Y ahí los números incomodan a más de uno. Un ERC al alza refuerza la posición de los republicanos en la negociación de la financiación singular con Moncloa, justo cuando el Govern necesita cerrar el acuerdo. Un Junts a la baja, en cambio, debilita el relato de Carles Puigdemont como pieza imprescindible y le deja sin su mejor argumento: que sin él no hay mayoría posible. Cosas del calendario electoral.

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El efecto llega también al Palau. Illa gobierna en minoría y necesita a ERC y a los Comuns para cualquier presupuesto; unos republicanos reforzados en las urnas generales se sientan en la mesa de la financiación con más músculo y con menos urgencia por firmar un pacto que no les renta electoralmente en solitario. Junts, mientras, tendrá que explicar a los suyos por qué los sondeos le quitan escaños justo después de rechazar los decretos de vivienda en Madrid.

Nuestra lectura es esta: el PSC consolida su hegemonía en Catalunya, pero la gobernabilidad del Estado sigue dependiendo de un Congreso fragmentado en el que Vox crece y en el que la pugna por el voto independentista se dirime entre ERC y Aliança Catalana. Nadie debería dar por cerrada esa pelea con un solo sondeo. El CEO seguirá publicando barómetros y el siguiente llegará con la campaña ya en marcha. Ahí se verá si la foto de octubre aguanta el 29N.