El Gobierno Vasco destina 100 millones a pymes y autónomos a través de Indartuz

Los préstamos alcanzarán hasta dos millones de euros por empresa y 250.000 para los autónomos, con un plazo máximo de diez años. La dotación podrá ampliarse hasta 350 millones según la demanda, ha señalado el consejero de Hacienda, Noël D'Anjou.

El Gobierno Vasco moviliza 100 millones de euros para pymes y autónomos a través del programa Indartuz. La dotación, aprobada este martes, 13 de octubre, por el Consejo de Gobierno, financiará inversiones estratégicas con préstamos de hasta diez años de plazo.

Los préstamos podrán alcanzar los dos millones de euros por empresa y los 250.000 euros en el caso de los trabajadores autónomos. El plazo máximo de devolución será de diez años, con hasta dos años de carencia opcional. La línea no aplicará comisiones ni costes adicionales y permitirá la amortización anticipada sin penalización para el beneficiario.

Las condiciones financieras de los créditos de Indartuz

El tipo de interés quedará limitado al Euríbor a seis meses más un diferencial máximo del 0,75%. Los créditos contarán con el aval de Elkargi, y el Ejecutivo autonómico subvencionará íntegramente la comisión anual de ese aval, fijada también en el 0,75%, con lo que rebaja el coste financiero de las operaciones. El Gobierno Vasco destinará además 8,5 millones de euros a esa sociedad de garantía recíproca para hacer frente a posibles morosidades.

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La dotación inicial, de 100 millones de euros, podrá ampliarse hasta 350 millones de euros si la demanda de financiación lo requiere, según ha señalado el consejero de Hacienda y Finanzas, Noël D’Anjou. Podrán acogerse pymes y empresas de hasta 500 trabajadores y 100 millones de euros de facturación, además de los trabajadores autónomos. El consejero ha defendido que la iniciativa busca facilitar financiación en condiciones favorables para inversiones que refuercen la competitividad y generen empleo.

Qué inversiones se pueden financiar y cuáles quedan excluidas

Los fondos financiarán actuaciones destinadas a incrementar la capacidad productiva, implantar nuevas líneas de negocio, favorecer la internacionalización de las empresas o impulsar la relocalización industrial. También se admiten proyectos vinculados a la eficiencia energética, el uso de energías renovables, la economía circular y la descarbonización de los procesos productivos. El objetivo declarado es movilizar inversión estratégica en el tejido industrial vasco, con atención preferente a las pymes y a los trabajadores por cuenta propia.

La lista de inversiones elegibles se completa con la incorporación de tecnologías avanzadas: inteligencia artificial, robótica, internet de las cosas, microelectrónica y computación cuántica. Quedan expresamente excluidas las operaciones destinadas a reestructurar deuda. El consejero subrayó que los créditos no podrán emplearse para refinanciar pasivos existentes y situó la colaboración público-privada en el centro del programa.

La línea combina préstamos de hasta diez años con aval público y un tipo limitado al Euríbor más 0,75 puntos, sin comisiones ni costes añadidos para el beneficiario.

El encaje de la línea en la política industrial vasca

El programa Indartuz canaliza la nueva dotación y la integra en la Alianza Financiera Vasca, el marco de colaboración entre el Ejecutivo autonómico, las entidades financieras y las sociedades de garantía que operan en Euskadi. El esquema combina financiación pública, avales de garantía recíproca y adhesión voluntaria de las entidades, que pueden sumarse al programa dentro de ese marco. La operación se apoya en la colaboración entre el sector público y el privado, un modelo que el consejero ha situado en el centro de la política de financiación empresarial.

Las sociedades de garantía recíproca son un instrumento presente en el conjunto del Estado para canalizar crédito público hacia pymes y autónomos con cobertura parcial del riesgo. En el caso vasco, la línea se apoya en Elkargi y en el respaldo del Ejecutivo autonómico a la comisión del aval. El siguiente paso será la incorporación de nuevas entidades al programa, condición previa para la concesión de los primeros préstamos y para una eventual ampliación de la dotación.

Euskadi cuenta con un tejido industrial denso, con un peso de la actividad manufacturera superior a la media del conjunto de España, un rasgo que explica el uso recurrente de instrumentos públicos de financiación empresarial por parte del Gobierno Vasco. La nueva línea se suma a los programas que el Ejecutivo autonómico despliega junto a las entidades financieras para sostener la inversión productiva en un contexto de transición energética y digital.

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