El Departamento de Justicia de EEUU abre una investigación a Ilhan Omar para retirarle la nacionalidad

La investigación incluye más de una decena de citaciones y el escrutinio del expediente migratorio familiar. Los fiscales necesitarían acreditar fraude en la naturalización de 2000 para poder revocar la ciudadanía.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento de Justicia ha emitido más de una decena de citaciones en la investigación sobre la congresista demócrata Ilhan Omar, centrada en cómo obtuvo la nacionalidad estadounidense en el año 2000.
  • ¿Quién está detrás? Agentes federales registraron el lunes su domicilio en Minnesota y se incautaron de su teléfono, sus ordenadores y su pasaporte. Donald Trump y JD Vance han confirmado distintos frentes de la causa.
  • ¿Qué impacto tiene? En España el caso se lee en espejo: el artículo 11.2 de la Constitución prohíbe retirar la nacionalidad a un español de origen.

La investigación del Departamento de Justicia sobre Ilhan Omar busca retirarle la nacionalidad estadounidense y deportarla, según revela el Washington Examiner.

El expediente llevaba meses abierto, pero esta semana se aceleró. Agentes federales registraron el lunes el domicilio de la congresista por Minnesota y se incautaron de su teléfono, sus ordenadores y su pasaporte. El miércoles, el Wall Street Journal desveló el objetivo del caso: reconstruir cómo obtuvo la ciudadanía en 2000 y, si se acredita fraude, abrir la vía de la deportación.

La clave que examinan los fiscales es la edad. Investigan si Omar o su padre, Nur Omar Mohamed, modificaron la fecha de nacimiento en la solicitud para que la menor figurara con 17 años y no con 18. La diferencia jurídica es sustancial: con 17, la ciudadanía se derivaba de forma automática de la naturalización paterna; con 18, el trámite era otro. Nadie ha demostrado todavía nada.

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Una decena de citaciones y un expediente familiar bajo la lupa

Las autoridades han emitido más de una docena de citaciones, varias dirigidas a familiares directos, y revisan los papeles migratorios de toda la familia, según el Wall Street Journal. El New York Times informó el martes de que una de ellas llegó a a su hermana, Sahra Noor, y al menos a otro miembro de su entorno.

El caso tiene tres frentes. A la nacionalidad se suma la revisión de sus registros financieros, confirmada por Donald Trump en enero, y la pesquisa sobre un supuesto matrimonio simulado con su hermano biológico, que hizo pública el vicepresidente JD Vance. En 2023, unos documentos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) entregados a su rival en las primarias de 2022, AJ Kern, no reflejaban la naturalización del padre, según el New York Post.

La congresista lo niega todo y apunta a la Casa Blanca. ‘Que nadie se llame a engaño: esto es un intento de perseguir a adversarios políticos y de instrumentalizar la ley federal’, declaró esta semana. ‘Durante diez años, Trump me ha señalado con mentiras sin fundamento; esto es solo la última escalada de su campaña de intimidación.’

La diferencia entre tener 17 y 18 años en una solicitud de nacionalidad es, en este expediente, la diferencia entre ser ciudadana y ser deportable.

El calendario electoral de Minnesota y la sombra de la Ley Hatch

Hay un detalle que está generando ruido en Washington: el timing. El Democracy Defenders Fund presentó el martes una denuncia por la Ley Hatch, la norma de 1939 que prohíbe a los empleados federales usar su cargo para influir en una elección. El registro se produjo a días del inicio del voto anticipado. ‘La decisión del DOJ y del DHS es inexplicable en este preciso momento’, escribió Norm Eisen, su presidente ejecutivo, que lo calificó de ‘uso políticamente motivado del poder’.

El calendario aprieta. Las elecciones de medio mandato se celebran el 3 de noviembre y el voto anticipado arranca en los próximos días. Omar concurre a la reelección por un escaño que el Partido Demócrata retiene desde hace seis décadas. Los tribunales tendrán la última palabra.

Ilhan Omar nacionalidad

La Lógica de Washington

Antes de juzgar el caso conviene entender qué está aplicando el Departamento de Justicia. La ley federal permite revocar una naturalización obtenida mediante fraude u ocultación de datos relevantes, y el Tribunal Supremo fijó en 1981, en el caso Fedorenko contra Estados Unidos, el estándar exigible: prueba ‘clara, inequívoca y convincente’. No basta una sospecha. Hace falta demostrar que la ciudadanía se obtuvo sobre una base falsa.

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Lo que observamos es que la administración Trump no ha inventado la herramienta; la ha desempolvado. En 2017, el Departamento de Justicia puso en marcha la Operación Janus, un cruce de huellas dactilares que detectó cientos de miles de expedientes incompletos y derivó en el envío de alrededor de 1.600 casos para su revisión con posible pérdida de nacionalidad.

La coalición que sostiene esta agenda es la misma que exige mano dura en la frontera: un electorado que entiende la ciudadanía como un privilegio condicionado al estricto cumplimiento de la ley, no como un derecho irreversible. Revisar un expediente migratorio de hace 26 años no es ensañamiento. Es coherencia.

Aquí aparece el interés español. En España, ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad: ni por fraude, ni por sentencia firme. En Estados Unidos, la ciudadanía es un estatus condicional y litigable. Esa asimetría explica por qué el expediente interesa a los españoles con doble nacionalidad y por qué no habrá una reacción diplomática: no existe agravio bilateral, sino dos culturas jurídicas distintas.

La proyección inmediata pasa por tres fechas: el arranque del voto anticipado en Minnesota, la cita electoral del 3 de noviembre y la eventual demanda civil de desnaturalización, para la que el Departamento de Justicia necesita algo más que citaciones. La incógnita es si el estándar de prueba resiste el escrutinio judicial. La causa que moviliza a la base republicana es la misma que activa la denuncia por la Ley Hatch. El reloj corre.

Ficha del Caso

  • El caso: El Departamento de Justicia investiga a la congresista demócrata Ilhan Omar para determinar si obtuvo la nacionalidad en 2000 mediante datos falsos, con la vista puesta en una posible desnaturalización y deportación.
  • Datos clave: Más de una docena de citaciones emitidas; registro domiciliario el lunes con incautación de teléfono, ordenadores y pasaporte; elecciones de medio mandato el 3 de noviembre de 2026.
  • Para España: El caso ilustra la diferencia entre un modelo que permite revocar la nacionalidad por fraude y el español, blindado por el artículo 11.2 de la Constitución. Sin impacto diplomático bilateral previsible.